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dijous, 30 de novembre de 2017

Carme Serrallonga. 1997.


Hoy hace 20 años de la muerte de Carme Serrallonga, nacida en Sant Martí de Provençals, en una familia con los posibles para ponerla a estudiar en la Escuela Francesa de Gran Vía, de donde salió hablando un francés perfecto, y matricularla en el Instituto Alemán para aprender una lengua que vestía mucho. A los 22 años ya estaba licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. De la Universidad sale sabiendo griego, latín, hebreo y árabe, a los que con el tiempo añadirá el inglés y el italiano, siempre en modo autodidacta, aprendiendo con un diccionario, una gramática y unas buenas lecturas. Decidió compartir todo su saber y contagiar las ganas de aprender.

En 1932, años de la II República, participa en la fundación del Institut Escola, centro pedagógico a imagen y semejanza del Instituto Escuela de Madrid que recoge las semillas de la Institución Libre de Enseñanza. Josep Estalella la llama a participar en esa tarea y Carme responde con entusiasmo. Estalella es un prestigioso físico y químico que ya ha trabajado en el Instituto Escuela de Madrid y ahora dirige el de Barcelona. Josep Estalella morirá de pena en 1938 antes de cumplir los 60, superado por una guerra en la que adivina un futuro aún peor.

En 1939 las nuevas autoridades de la Victoria cierran el Institut Escola y apagan las luces en las escuelas. Carme Serrallonga, y varios compañeros y compañeras, encienden una bombilla. En una casa particular crean la escuela Isabel de Villena para continuar con su labor pedagógica. Sí, a veces es posible proclamar la república en el vientre de una dictadura.

La escuela Isabel de Villena, dirigida por Carme Serrallonga, más adelante mano a mano con Ricard Albert, miembro durante la guerra del Servicio de Salvación de Bibliotecas y responsable de preservar de la barbarie los archivos de Macià que ha pasado por los campos de concentración franceses, no tendrá sede fija. Va ocupando casas de la parte alta de Barcelona hasta su instalación en Esplugues de Llobregat en 1978.

La escuela Isabel de Villena está en la parte alta de Barcelona pero abre sus puertas a niños y niñas de la parte baja de la ciudad. Carme Serrallonga llegará a vender su casa para afrontar los gastos de la escuela sin dejar fuera a nadie. Es una escuela laica, en catalán, basada en el coeducación y en dar la palabra a los alumnos. Está prohibido el silencio en clase. Hay profesores de música, teatro, mimo y mucho gusto por la palabra. Siempre hay una aula vacía. Cuando los inspectores se presentan, las niñas se quedan sentadas y los niños van volando a esa aula, no vayan a verlos en promiscuidad, y los profesores dicen que son alumnos de repaso.

En los años 60 imparte clases de ortofonía en la Escuela de Arte Dramático Adrià Gual que han fundado Ricard Salvat y Maria Aurèlia Capmany, y de la mano de la Capmany entra en el mundo editorial para hacer traducciones del alemán. Traduce a su venerado Bertolt Brecht y también a Goethe, Böll o Döblin. Y se lanza con el inglés y el italiano, con E.M. Foster o Pirandello, que siempre son un buen sitio al que lanzarse.

También tradujo literatura infantil y juvenil, con especial mención para sus traducciones de Michael Ende. Eternamente joven, al cumplir los 84 años se regaló aprender ruso para poder leer a Chejov en su lengua madre, y ya puesta tradujo a Anna Akhmatova, fiel hasta el final a su amor por las palabras, esos pequeños seres cargados de música y significado que te cosquillean por dentro.

dimecres, 29 de novembre de 2017

Lanciotto Corsi. 1957.


Hoy se recuerdan los 60 años de la muerte de Lanciotto Corsi, nacido en el invierno de 1883 en Livorno. La vida estaba cruda en Livorno y emigró a Marsella. La vida también estaba cruda en Marsella y tras ser detenido lo entregaron a las autoridades italianas. Lanciotto decidió que sólo se entregaría a sus compañeros y no tardó en organizar una huelga de los obreros del puerto de su ciudad. La policía decidió abrirle ficha. Por anarquista peligroso. Así podían detenerlo con cualquier excusa.

Cada vez que había hostias con los fascistas, Lanciotto entraba en comisaría. Acusado de hacer frente común con los comunistas para oponerse al fascio lo condenaron a deportación, a pudrirse a las islas por 'delitos contra el Estado, incitación a la insurrección y propaganda subversiva'. El Estado tiene estas cosas.

Regresó a Livorno en libertad condicional bajo vigilancia a seguir trabajando en el puerto, y cada vez que se acercaba una fecha señalada lo enchironaban, no fuera a derrumbarse el Estado. Lo encerraron en vísperas del Día Internacional contra la Guerra convocado por el Komitern, de la boda del príncipe heredero y de la visita a Livorno de Mussolini. Lanciotto Corsi encabezaba una larga lista de personas a encarcelar al toque de ya. Pero nunca se entregó.

Harto ya del menú carcelario volvió a huir a Marsella, trabajando en una cooperativa de un compañero italiano. Mientras, las autoridades cooperaban entre ellas a su manera y se emite orden de detención, condena de dos años y multa de 20 mil liras por 'expatriación clandestina a Francia'. Con un par. No hizo caso a la orden y aprovechando el verano del 36 se viene a España para combatir al fascismo desde las filas de la Columna Ascaso. Luchará dos años en tierras españolas, en el frente de Aragón.

Viendo perdida la guerra cruza a Francia y es recibido como 'refugiado político antifascista'. No es una buena presentación. Debería serlo en cualquier sitio, pero no. Lo encierran en el campo de concentración de Vernet.

En julio de 1940 lo extraditan a Italia y va directamente a prisión. Al cumplir dos años le dan dos noticias, una buena y otra mala. La buena es que queda en libertad. La mala es que queda en libertad para ir confinado a Ventotene. Decide quedarse con lo mejor de las dos noticias y queda en libertad al evadirse del campo de concentración de Renicci aprovechando el caos del armisticio.

Una vez acabada la II Guerra Mundial lo dejaron en paz con su militancia, lejos también de los honores de su antifascismo de primera hora. Eso último se la traía al pairo, que no era lo suyo medrar, si no entregarse a los demás. Murió en su Livorno natal, o se entregó a la muerte porque le dio la gana, vaya usted a saber, que los hombres libres tienen estas cosas.

dimarts, 28 de novembre de 2017

Ángel 'Tacuarita' Brandazza. 1972.


Hoy hace 45 años secuestraban en Rosario a Ángel 'Tacuarita' Brandazza, católico practicante y peronista practicante. Un hombre de fe, vamos. También practicaba la solidaridad en las villas miseria. Su secuestro mostraba el modus operandi del terror que estaba a la vuelta de las esquinas.

Ángel 'Tacuarita' Brandazza, educado en el muy católico Colegio Sagrado Corazón de Venado Tuerto, al sur de Santa Fe, se matriculó en Ciencias Económicas. Tímido y laborioso, militaba en la peronista Unión de Estudiantes del Litoral y se volcaba en ayudar a los más necesitados, arrimando el hombro o prestando sus conocimientos.

A plena luz del día 28 de noviembre de 1972, mientras Brandazza espera el autobús tras atender a un cliente, un vehículo se detiene frente a él, bajan varios individuos y se lo llevan a golpes. Lo llevan a la localidad de Casilda y en un descampado lo muelen a palos, lo meten en el maletero del coche, un Chevrolet 400, y enfilan de nuevo para Rosario a seguir con las tareas.

Aprovechando el alto en un semáforo, Brandazza consigue abrir el maletero e intenta huir. Apenas puedes correr mientras grita pidiendo ayuda. Los ocupantes del Ford Falcón que cierra la siniestra comitiva no tardan en alcanzarle y reintegrarlo al grupo ante la atónita mirada de los empleados de una gasolinera. El incidente incluso llega a ocupar un breve en el periódico La Capital del día siguiente.

Ángel 'Tacuarita' Brandazza, 23 años, acaba tragado por el Comando del Segundo Cuerpo a las órdenes del coronel de Inteligencia del Ejército Luis Alberto Sarmiento, mientras otro grupo policial se presenta en el pequeño apartamento de Ángel para detener a su hermano, a la novia de su hermano, a su compañero de piso y ya que estamos a su madre, que estaba de visita. El material más subversivo que encuentran es una Biblia.

Ángel 'Tacuarita' Brandazza fue nuevamente torturado y asesinado un día después de su secuestro. Su cuerpo fue desaparecido.

La llegada a la presidencia del país de Héctor Cámpora en mayo del 73 pareció aportar algo de luz con la creación de la Comisión Bicameral Investigadora de Apremios Ilegales y Tortura de la Provincia de Santa Fe que avanzó rápidamente hacia los culpables. La luz duró poco. El general Juan Domingo Perón, de nuevo en poltrona, pasó el caso a la jurisdicción militar y la ruptura de Montoneros con Perón enterró definitivamente el caso dando barra libre a los militares. La madre de Ángel, Lorenza Cancela de Brandazza, se hartó de llamar a todas las puertas pidiendo por su hijo. Las autoridades civiles se encogían de hombros, las militares escupían una sonrisa y las eclesiásticas miraban al cielo silbando un avemaría.

Ángel 'Tacuarita' Brandazza es el primer caso de tortura, asesinato y desaparición registrado por la Comisión sobre la Desaparición de Personas. Tras él marchan 30.000 nombres más, 30.000 rostros que nos miran a los ojos. Y esa mirada no desaparece.

dimecres, 22 de novembre de 2017

Ettore Bonometti. 1872.


El Estado ya tiene cierta tendencia natural a aplicarte encima el 155, le llame como le llame y rime con lo que rime. Si no que se lo digan a Ettore Bonometti, nacido hoy hace 145 años en Brescia. Papá y mamá eran clase obrera comprometida y él se comprometió pronto. A los 18 años formaba parte del grupo libertario La Rivolta.

Antes de cumplir los 20 ya lo encerraron en prisión. Por cantar. Era primavera, qué iba a hacer. Además, una revuelta sin canciones es poca cosa. En verano volvieron a detenerle y encarcelarlo, por manifestarse contrario a la monarquía. Muy picajosas sus majestades. Al cumplir los 21 volvieron a meterlo en chirona por pensar lo que pensaba y tres meses después lo mismo por decir en voz alta y plaza pública lo que pensaba. Antes de cumplir los 23 vuelve a entrar en prisión y para celebrar los 23 en paz da esquinazo a la policía, que ya estaba por presentarse sin invitación para regalarle una estancia larga en un islote de Tremiti, y huye a Suiza.

Suiza parece un sitio tranquilo, y para seguir siéndolo las autoridades lo detienen en Lugano junto a su hermano y 15 compañeros más y les dan patada para Alemania, que se los saca de encima y los manda a París para que los detenga la gendarmería y los embarque para Gran Bretaña. Y ya que están allí aprovechan para participar en el Congreso Internacional Socialista como delegado del grupo anarquista La Comuna, de su Brescia natal.

Pasados dos años regresa a Brescia a ver si las cosas se han calmado. Se han calmado un poco y decide animarlas participando en varios motines populares, que las cosas estarán calmadas pero también muy caras. Se acuerdan de su cara y van a por él, que vuelve a escaparse hacia Londres. Pasará allí 14 años, lejos de casa, o no, que frecuenta conversaciones con Errico Malatesta y Pietro Gori, cantando, seguro, brazo sobre hombro, Addio a Lugano.

En 1912 regresa a Italia y está entre los fundadores de la Unión Sindical Italiana. También se mete de lleno en el movimiento antimilitarista ante los tiempos de matanza que se avecinan.

Ettore Bonometti se puso al lado de los soldados de Brindisi que se negaban a ir a pegar tiros a Albania y se puso al lado de Augusto Masetti, libertario que esperando en el cuartel Cialdini de Bolonia la orden de ir a pegar tiros a Libia, vio claro que el enemigo no estaba en las costas libias, si no viviendo a su costa, y le pegó un tiro al coronel. Esa acción, penada con la muerte, dio fuerzas al movimiento antimilitarista, y el Estado, para evitar un mártir, lo declaró loco y pasó buena parte de su existencia encerrado en psiquiátricos.

En Brescia, Ettore participó en la fundación de la Unión Anarquista Italiana y refugió en su casa a Errico Malatesta, ayudándole a huir de la persecución policial, tal como a él le ayudarían a huir otros compañeros, en un viaje que le llevaría de expulsión en expulsión nuevamente por Gran Bretaña, Francia y Suiza. Ya puesto, volvió a Italia. No pasó de Milano. Lo condenaron a deportación, pero por su precario estado de salud lo dejaron en arresto domiciliario.

En arresto domiciliario pasó los años del fascismo y la guerra, utilizando su taller de zapatero como centro de reunión. No dejó de entrar y salir de comisaría, que por lo visto seguían sin tener claro de qué iban las convicciones de Ettore Bonometti pese a no moverse ni un ápice de ellas, que ya bastante se había movido él.

Acabada la II Guerra Mundial organizó un gran mitin libertario en Brescia. Acudieron 50 personas. Y fueron creciendo, animadas por aquel septuagenario que moriría activo a los 88 años, y más que hubiera vivido de no haber muerto en un accidente de circulación, siempre llevando el volante de su vida.

dimarts, 21 de novembre de 2017

Mollie Steimer. 1897.


Hoy se cumplen los 120 años del nacimiento en tierras del Imperio ruso de Marthe Alperine, o la que viene a ser la misma, Mollie Steimer. En la madrastra Rusia andaban de pogromos y la familia de Mollie, sangre judía, prefirió emigrar a Nueva York para evitar males mayores.

La joven Mollie Steimer ayuda a la economía familiar trabajando en el textil y ayuda a sus compañeras de trabajo metiéndose hasta las cejas en tareas sindicales. A los 20 años forma parte de Frayhayt, grupo libertario judío que edita el periódico La Tormenta desde el piso que comparten en Harlem.

Desde La Tormenta critican la intervención de Estados Unidos en la I Guerra Mundial, y más concretamente la participación directa contra la Rusia revolucionaria tras la firma del tratado Brest - Litovsk. Unos 13.000 soldados estadounidenses llegaron a desembarcar en Siberia como parte de las tropas de las potencias occidentales, con mención especial para Gran Bretaña, que tras ver como los rusos ya no de dejaban matar para distraer tropas alemanas en el frente oriental, apoyaron generosamente con dinero e intervención militar sobre el terreno a la oposición contrarrevolucionaria en una guerra civil brutal.

Seis miembros de Frayhayt, inlcuída Mollie, fueron detenidos en agosto de 1918, y uno de ellos, Jacob Schwartz, murió tras una paliza policial. A Mollie le cayeron 15 años de prisión y al resto 20 años, acusados de espionaje. Se creó la Liga por la Amnistía de los Presos Políticos para exigir su liberación. Sólo consiguieron unos meses de libertad intermitente, con Mollie Steime entrando y saliendo de la cárcel, hasta que el Tribunal Supremo confirmó las penas.

En esa época el fiscal general es A. Mitchell Palmer, azote de subversivos, que tiene como ayudante especial a John Edgar Hoover, futuro director del FBI durante casi 40 años, obsesionado con la búsqueda y captura de comunistas, anarquistas, pacifistas y activistas de los derechos civiles. Hoover fue el gran impulsor de la caza de brujas del macarthismo, que tenía entre sus aventajados becarios a Richard Nixon, que como presidente tuvo de Secretario de Estado a Henry Kissinger, que mantuvo el cargo con Gerald Ford, que se rodeó de un equipo asesor formado por Donald Rumsfeld, Colin Powell, Paul Wolfowitz o Richard Perle...joder, que tendencia del pasado a ser presente...

El caso es que Mitchell Palmer y John Edgar Hoover tiraron de la Ley de Sedición...joder...para limpiar el país de indeseables, iniciando centenares de deportaciones, mayoritariamente comunistas y anarquistas como la propia Mollie Steimer, que el diciembre del 31 llegaba a Moscú. Venía con ganas de participar en la Revolución y justo se entera de la deportación fuera de la Unión Soviética de Emma Goldman. Al menos su estancia en la Unión Soviética le sirve para conocer a su compañero del alma, Senya Fleshin. Los dos se dedican a prestar ayuda a los anarquistas encarcelados por todo el país, siendo ellos mismos encarcelados en noviembre de 1922. Una huelga de hambre les abre las puertas a una libertad vigilada. Por poco tiempo.

Vuelven a ser encarcelados en julio del 23 y una nueva huelga de hambre les valer la expulsión del país y son deportados a Alemania, paso previo a instalarse en París en 1924, donde fundará con otros compañeros de exilio el Grupo de Ayuda Mutua para prestar auxilio a las víctimas de la voracidad del Estado en cualquiera de sus ventanillas.

Mollie Steimer será la asistenta fotográfica de su compañero Senya, que va haciéndose una importante reputación, al punto de ser invitado a formar parte del estudio berlinés de Sasha Stone. Le felicidad no aguanta mucho en el Berlín de los años 30, y cuando Hitler entra por la puerta, ellos salen por la ventana. Hitler insiste en entrar por la puerta, y tras la ocupación alemana de Francia salen por Marsella rumbo a México.

En México montarían el estudio fotográfico SEMO y mantuvieron estrechas relaciones con los libertarios españoles huidos del fascismo. El poeta León Felipe llegó a dedicarle un poema mientras ella, hablaba y escribía perfectamente en seis idiomas, seguía publicando en diversos medios.

Mollie y Senya se retiraron del mundanal ruido a Cuernavaca y ella llegó a participar en sendos documentales sobre Emma Goldman y los anarquistas judíos en Estados Unidos. Mantuvo los ojos encendidos hasta julio de 1980. Un año después Senya seguía su luz, la que aún se proyecta sobre el presente.

dilluns, 20 de novembre de 2017

Enrique Cano Ramos. 1922.


El día que mataban a Durruti cumplía los 14 años de edad Enrique Cano Ramos, nacido en Lebrija, familia jornalera. No había tiempo para la escuela y ya faenaba en el campo de chico. Sí había tiempo para la lucha, para que hubiera tiempo para la escuela, y a los 11 años ya andaba en las Juventudes Libertarias, en Dos Hermanas. Era un chaval que se hacía el despistado por Gobierno Civil para saber de los paisanos detenidos y encarcelados.

Igual no era para tirar cohetes, pero la II República daba pasitos en la reforma agraria y la fuerza del sindicato consiguió que nadie quedara sin un sueldo y que se repartieran las horas de trabajo para llegar a todos. Hasta que llegaron los fascistas en verano del 36. Los fascistas que fusilaron a su padre, Francisco Cano Montenegro, y lanzaron su cuerpo a una fosa aún por encontrar. En este país siempre hemos sido muy de enterrar de mala manera. Los fascistas que raparon a su madre, María Dolores Ramos Cárdenas, le hicieron tragar aceite de ricino y la pusieron a desfilar dando vueltas, el vientre suelto y la pelona pintada en rojo, por la plaza Mayor.

A Enrique lo metieron con los curas para reeducarlo. Cuando murió dejó bien claro que no quería símbolos religiosos en varios quilómetros a la redonda, sólo una bandera roja y negra cubriendo el ataúd, la que había abrigado a tantos necesitados sin preguntar.

Enrique Cano vivió la dura clandestinidad del franquismo. Parte de la vida se la buscaba en la vendimia francesa y a la vuelta aprovechaba para traerse propaganda clandestina para aventarla por su tierra. A muchos compañeros les rompieron los huesos por hacer eso. A él nunca le pillaron y llevaba con cierta pena por su fortuna y los golpes al prójimo.

Muerto el pequeño genocida, Enrique estaba en la reconstrucción de la CNT y participando en la ocupación de tierras, que la tierra es nuestra, tuya y de aquel, de Pedro, María, de Juan y José. Y de Enrique, que ocupó una pequeña parcela para declararla tierra libre.

En 1992, todo el mundo lo recuerda, se celebra la Exposición Universal en Sevilla (sí, la del Curro y la del monorraíl que acabó de atracción en un centro comercial en Zaragoza y finalmente en desuso o destino a Springfield por su alto coste de mantenimiento). Lo que ya nadie parece recordar son las protestas previas a la inauguración, con su carga policial descargando fuego real sobre los manifestantes. Hubo centenares de detenciones a colleja limpia y un apaño de juicio con penas de más de un año para algunos detenidos, por aquello de la rebelión y la sedición tumultuaria, imagino.

Enrique Cano, 70 años, volvió a ser aquel chaval de once que se pasaba disimulando por Gobierno Civil y logró esconder en su parcela a una veintena de compañeros a los que sólo conocía de mirar a los ojos, permitiéndoles escapar de cualquier humillación. Enrique Cano Ramos murió en 2004, en Dos Hermanas, siendo el chaval que cumplía los 14 el día que mataban a Durruti, supongo, para que no lo mataran del todo. 

divendres, 17 de novembre de 2017

Román Delgado Monteagudo. 1952.


Hace 65 años moría en su México revolucionario y querido Román Delgado Monteagudo. El gobierno mexicano le había concedido la nacionalidad mexicana unos años antes. Román era más de tierras que de patrias y la aceptó como un gesto de acogida y ya ahí, acurrucado, se dejó acoger por la tierra tras 58 años vividos a conciencia.

Román Delgado arribó al mundo en El Ferrol y a los 16 años ya dejó oír su voz clara en la huelga de peones del dique, andaba en la primera fila de la huelga de forjadores poco después y aún le dio tiempo a integrarse en el comité de huelga de los ferroviarios. Las autoridades, huelga decirlo, lo pusieron en su punto de mira por 'incitación a la rebeldía'. Lo detuvieron junto a su hermano mientras denunciaban con nombres y apellidos a los encargados de la Sociedad Española de Construcción Naval que se pasaban de la raya en sus atribuciones.

Román Delgado, junto a compañeros libertarios y también socialistas y republicanos, ayudó a abrir las puertas del Centro Obrero de Cultura y Beneficencia de Ferrol, semilla de las escuelas racionalistas que abrirían después y que organizaba excursiones instructivas, clases nocturnas, conferencias y un servicio de biblioteca.

Internacionalista, organizó suscripciones de solidaridad para ayudar a los hermanos Flores Magón, encarcelados en Estados Unidos, y los obreros represaliados en Argentina. Las autoridades locales le animaron a demostrar su internacionalismo andando y huyendo de la policía acabó embarcando a Cuba. En Cuba participó en la organización de las huelgas de los obreros del azúcar en Camagüey y Guantánamo. Lo expulsaron

Rodando rodando llegó a San Antonio, Texas, formando parte de un grupo magonista encargado de organizar a los trabajadores del petróleo en Tampico. Allí se quedó, engrosando las filas del sindicato revolucionario La Casa del Obrero Mundial y trabajando de soldador en una refinería.

Lo encarcelaron en Querétaro por su actividad sindical y al salir se dedicó a dar conferencias y charlas. Las autoridades locales de aquí tampoco eran de mucho charlar y se empeñaron en deportarlo. Román hizo maletas, con más libros que ropa, y con 20 años se planta en Nueva York.

En Estados Unidos escribe en varias publicaciones anarquistas y se convierte en editor del periódico Germinal. No es un gran negocio, pero ya se sabe, algunos invierten en valores de mercado y otros en valores éticos, como partirse la cara en las huelgas generales de los trabajadores del petróleo en 1917. Le invitan a marcharse por agitador.

De vuelta a México se instala en una granja que ha montado en Ticomán con su compañera Atanasia Rojas y lleva en sus brazos a sus hijas Armonía y Vida. En esa granja, y a través del anarquista José Miño, acogerá a Durruti y Ascaso en su exitosa gira de expropiaciones por América Latina. En agradecimiento le dejan en depósito uno de aquellos préstamos a bajo interés tomados a bancos y grandes empresas con el encargo de poner en marcha una escuela racionalista y un periódico que dé voz a los silenciados.

En 1933, tras asistir a un acto de la Federación Local de Grupos Anarquistas de México, las autoridades de marras se presentan en su casa esgrimiendo el artículo 33 de la Constitución: el Ejecutivo de la Unión tendrá la facultad exclusiva de hacer abandonar el territorio nacional, inmediatamente y sin necesidad de juicio previo, a todo extranjero cuya permanencia juzgue inconveniente. Los extranjeros no podrán de ninguna manera inmiscuirse en los asuntos políticos del país. Sí, las Constituciones tienen a veces un ramalazo... Lo empaquetan en Veracruz con destino a España.

Afortunadamente para él, gracias a las gestiones de su familia, regresó a México antes de acabar el año y más adelante se le concedería la nacionalidad mexicana, agradeciendo el detalle dejando oír su voz clara y tendiendo la mano a muchos de los republicanos que no tardarían en llegar.

dimecres, 15 de novembre de 2017

Manuel Alfonso Ortells. 1918 - 2017.


Ha muerto Manuel Alfonso Ortells, el preso número 4.564 de Mauthausen. Los padres eran de Onda, Castelló, y habían emigrado a Barcelona. En Barcelona nació Manuel. Creció en una barraca que su padre había construido con sus propias manos en Bellvitge, L'Hospitalet. El padre era obrero de la construcción cenetista y la madre, católica, ayudaba a los desfavorecidos prestando servicio voluntario con unas monjas muy de la caridad.

Manuel ayudaba a su padre en el obra mientras devoraba el TBO y demostraba buena mano para eso del dibujo, así que lo mandaron a practicar con lápices y pinceles a la escuela profesional de cerámica de Onda. No hubo vuelta a la escuela porque los fascistas daban su golpe de Estado en julio del 36 y Manuel, recién cumplidos los 18 se marcha voluntario al frente con la Columna Durruti sin decir nada en casa.

Más por bajas continuas que por méritos bélicos, Manuel acaba luciendo galones de teniente. Lo ponen al frente de los restos de dos compañías, un centenar de hombres, y lo mandan a un alto en el Cadí a parar a los fascistas. No los paran, claro, y acaba pasando la frontera a pie, por las montañas, herido, guarecido por la noche y vadeando ríos. La hospitalidad en Francia se llama Vernet y Septfonds.

En Septfonds se hace con un lápiz y un cuaderno para escribir cartas a su familia. Y para dibujar. Dibuja un retrato de su madre que le acompañará el resto de su vida, una vida que le lleva a enrolarse en la 23 Compañía de Trabajadores Españoles. Los mandan a parar a los nazis. No los paran, claro, e intenta cruzar a pie la frontera con Suiza. No lo consigue. Es detenido en Saint- Dié-des-Vosges y encerrado en el Stalag XI B en Estrasburgo.

En diciembre de 1940, Manuel Alfonso Ortells es uno de los 800 republicanos españoles trasladados en un vagón de ganado a las puertas de Mauthausen. Su primer destino es la construcción de la carretera de Mauthausen, directa a la muerte por extenuación.

La juventud y fortaleza de Manuel Alfonso le permiten aguantar hasta mayo del 41. A punto de rendirse, le llega la oportunidad de trabajar en la oficina de los arquitectos y delineantes del campo. Cuando ingresó en Mauthausen le preguntaron por su profesión y había dicho que era dibujante. Ahora su pasión por el dibujo lo agarraba a la vida.

En esos años de pura supervivencia recibe la noticia de la muerte en un absurdo accidente de su hermano y de su hermana, muerta de miseria y tuberculosis a los 15 años. Manuel aprovecha su privilegios en forma de suplementos de comida para compartirlos con los compañeros más débiles y algunos guardias hacen la vista gorda a cambio de dibujos pornográficos.

Manuel Alfonso regala dibujos a sus compañeros, les hace llegar tarjetas de Navidad, caricaturas... siempre firmando con un pequeño pájaro. El Pajarito, le llaman a Manuel sus compañeros, que mirando los dibujos abren una ventana a su infancia, a los recuerdos que les dan fuerzas, les hace libres.

Tras la liberación de Mauthausen y recuperarse en Saint-Jorioz, Manuel Alfonso Ortells se instaló en Talence, en la periferia urbana de Burdeos. Allí conoció a su esposa, Natividad Eguiluz, y siguió viviendo hasta su reciente muerte a los 99 años de edad, el vuelo de un pájaro.

dimarts, 14 de novembre de 2017

Antonio José Martínez Palacios. 1936.


Antonio José Martínez Palacios nació en una modesta familia burgalesa que en cuanto vieron el asombroso talento musical del chaval lo llevaron de la manita a clases de música en la iglesia de San Lorenzo y lo dejaron en manos del maestro de capilla Julián García Blanco y el jesuita José María Beobide, que n tardaron en abrir las manos para que echara a volar. Al cumplir los 13 años, el chaval ya ha compuesto su primer obra, Cazadores de Chiclana de la Frontera. Su talento no dejará de crecer.

En 1920 marcha becado a Madrid y una de sus piezas, Danza de concierto, hace temblar de una ovación el Paseo del Espolón de Burgos al ser interpretada por la banda militar del Regimiento de San Marcial en el tradicional concierto de Navidad.

Antonio José no para de crecer componiendo, ganando premios, dando conferencias, impartiendo clases, recopilando unas 200 piezas populares burgalesas y completando estudios en París. Antonio José se convierte en una figura de prestigio internacional que solo sueña con volver a Burgos para no salir de alli nunca más, dedicado a crear y enseñar música.

En 1929 regresa a Burgos y se hace cargo del Orfeón Burgalés y de la Escuela Municipal de Música. Entre sus muchas creaciones anda metido en una ópera, El mozo de mulas, basada en uno de los episodios del Quijote. En 1934 la Orquesta Sinfónica de Madrid interpreta dos fragamentos para ir abriendo boca. El Teatro Principal de Burgos acoge la interpretación de los primeros pasajes de la obra en exclusiva para el público local, los vecinos de Antonio José. No es un buen día para ofrecer belleza, o sí. Es el 18 de julio de 1936.

Antonio José Martínez Palacios, 33 años, y su hermano Julio, 37 años, maestro en Pradoluengo, son detenidos por los falangistas el 7 de agosto y encarcelados en el penal de Burgos. El 9 de octubre, sin acusación alguna, sin juicio alguno, Antonio José Martínez Palacios es sacado de madrugada junto a su amigo Antonio Pardo Casas, director de la revista Burgos Gráfico, y 22 presos más, y fusilado con ellos en un descampado. Su hermano Julio fue fusilado junto a otros 22 maestros de la provincia.

La figura y obra de Antonio José Martínez Palacios, sepultada en España, se publican en Francia, se estudian en Estados Unidos y se pasean por el piano de Arthur Rubinstein. En los años 80 empieza a recuperarse su memoria para hacerla presente y por encargo de la Junta de Castilla y León (Antonio José es autor del Himno de Castilla), Alejandro Yagüe termina la ópera El mozo de mulas a partir de la reducción para piano existente.

El pasado domingo 12 de noviembre la Orquesta Sinfónica y los coros de la  Federación Coral Burgalesa protagonizaron el estreno mundial la versión instrumental y vocal de la ópera en tres actos El mozo de mulas, en el Auditorio Rafael Frübeck.

Antonio José Martínez Palacios soñó en volver a Burgos para no salir nunca más de allí y, aunque más bien en tono pesadillesco, su deseo se cumplió. Sus huesos y los de su hermano siguen en paradero desconocido enraízados en la tierra burgalesa, música nocturna cuando el aire hace cantar las hojas de los árboles.

divendres, 10 de novembre de 2017

Aurora Maria Nascimento Furtado. 1972.



Hoy se cumplen 45 años del brutal asesinato de Aurora Maria Nascimento Furtado, joven militante de Acción Libertadora Nacional, grupo de guerrilla urbana creado por el poeta comunista Carlos Marighella, hijo de inmigrante italiano y nieto de esclava africana que optó por la lucha armada para enfrentarse a la dictadura militar surgida del golpe de Estado alentado por Estados Unidos. Agentes del Departamento de Orden Público y Social lo acribillaron en una emboscada en 1969.

Aurora era hija de buena familia con acceso a la carrera de psicología de la Universidad de Sao Paulo. Estaba metida en la Unión Nacional de los Estudiantes (UNE), la organización estudiantil más importante en Brasil, que en dictadura organizó la Marcha de los Cien Mil en protesta por el asesinato del estudiante de secundaria Edson Luís. Los militares respondieron deteniendo de una tacada a los 800 delegados del XXX Congreso de la UNE y torturando y desapareciendo a sus principales dirigentes.

Aurora Maria Nascimento tenía toda la vida por delante y en lugar de quedarse en casa y en la Universidad se fue ahí delante, a por la vida. Ingresó en Acción Libertadora Nacional en 1971. El grupo había copado portadas con el secuestro del embajador norteamericano en Río de Janeiro, Charles Elbrick, en 1969. Aurora participó en varias acciones armadas cuando la presión de la junta militar había ido eliminando a gran parte de los cabecillas guerrilleros.

Aurora fue herida en un encuentro con la policía y trasladad al siniestro Destacamento de Operaciones de Información - Centro de Operaciones de Defensa Interior. Era mujer, joven y universitaria, valiente. No hubo misericordia, era terreno conquistado. La sometieron a golpes, descargas eléctricas y ahogamientos en un cubo de agua sucia. Le arrancaron uñas y los pezones. Era una guerra de aniquilación. Le acabaron aplicando la corona de Cristo, una banda metálica a modo de torniquete que te va aplastando el cráneo hasta saltarte los ojos de las órbitas. Así murió.

Metieron su cuerpo sin vida en un coche y acribillaron cuerpo y vehículo para rubricar el informe oficial sobre un intento de fuga. Luego metieron el cadáver en un ataúd lacrado para entregarlo a la familia con orden tajante de darle sepultura sin más. La familia puso la vida y la memoria por delante y desobedeció. El informe del Instituto Médico Legal desveló todo el horror. No se desvelaron los culpables.