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dimarts, 30 de maig de 2017

Felix Cadras y Jacques Decour. 1942.


¡Bien propio de vosotros y de vuestra vergonzosa empresa! Concebida de noche y de noche ejecutada. Bien hace en ocultarse este insolente acto de injusticia. Avanza osadamente, tú, el que trae la espada envuelta en su capa; aquí está mi cabeza, la más libre que jamás haya segado de un tronco la tiranía.
Egmont. J.W. Goethe.

Poco podrían imaginar Felix Cadras y Jacques Decour, atendiendo a sus dispares orígenes, que algún día podrían llegar a coincidir en la vida. Felix Cadras había nacido en 1906 en Calais. Cuando tenía nueve años le mataron a su padre en las trincheras de la Champagne, y como su padre acabó trabajando diseñando dibujos para encajes. Jacques Decour, nacido Daniel Decourdemanche en 1910, hijo de una acomodada familia de agentes de cambio, estudió en buenas escuelas y fue a la Universidad, primero para empezar Derecho y luego para abrazar su gran pasión, la literatura alemana que tanto amaba.

Felix Cadras, antimilitarista, se afilia a las Juventudes Comunistas con 17 años y escribirá el texto 'Unión para salvar Calais de la miseria' tras un detenido estudio sobre las causas que están provocando el hundimiento de la industria de los encajes que ha mantenido viva la zona. Jacques Decour también escribe, y a los 20 años publica su primera novela, Le sage et le caporal, ejerciendo de profesor de francés en Magdeburg y empezando una carrera literaria que le convierte en una de las grandes realidades de la literatura francesa.

Cadras, concejal en Calais, es nombrado miembro del comité central del Partido Comunista en 1937, el mismo año en el que Decour entra en el Partido Comunista, ejerce de profesor de alemán en el instituto Rollin de París y es nombrado jefe de redacción de la revista Commune bajo la dirección de Louis Aragon. La vida los va acercando, al fin y al cabo uno escribe palabras sobre el blanco del papel y otro formas sobre el blanco de la tela para encajes.

Cadras y Decour son movilizados cuando Alemania invade Francia. La unidad de Cadras se mete entre pecho y espalda 400 quilómetros a pie para evitar caer prisioneros de las tropas alemanas. Cuando son desmovilizados, Cadras y Decour entran en la Resistencia.

Felix Cadras se emplea a fondo en tareas de organización y reclutamiento, Jacques Decour crea la revista La Pensée Libre, la publicación clandestina más importante de la Francia ocupada, y prepara la edición de Lettres Françaises. Dice mucho, bajo ocupación nazi, resistir desde las letras y la belleza publicando una revista de literatura.

Cadras y Decour son detenidos en febrero de 1942 por efectivos de la policía francesa. Cadras tendrá el privilegio de ser apaleado en los calabozos por el mismísimo ministro de Interior del gobierno de Vichy, el infecto Pierre Pucheu. Serán torturados durante días sin delatar a nadie, Decour encerrado en la Santé y Cadras encadenado y aislado en Fresnes.

Durante la madrugada del 30 de mayo de 1942, hoy hace 75 años, Felix Cadras, a quien se ha prohibido la gracia de escribir una carta de despedida, consigue garabatear unas letras en el pañuelo que mete en el dobladillo del abrigo, un sencillo bordado que acabará llegando a su esposa y dos hijas pequeñas. 'Quereos bien. No os aisléis. Mis hijas han de disfrutar de todas las alegrías de mañana. Podéis estar orgullosas de mí. No he faltado e mis ideales. Decídselo a nuestros amigos tan queridos. Os quiero con todo mi corazón. Y si tengo que morir hasta el final esteréis cerca de mí, mis queridas, mis queridas. Mayo es siempre esperanza'.

Durante la madrugada del 30 de mayo de 1942, hoy hace 75 años, Jacques Decour, escribe una carta de despedida a sus padres, recomienda a sus alumnos de primero de alemán la última escena del Egmont de Goethe que él ha traducido y dedica las últimas palabras a su hija, a la que no ha visto en sus dos años de clandestinidad. 'Mi querida pequeña Brigitte, tu papá no te ha visto demasiado desde hace algún tiempo; pero ha pensado mucho en ti. Trabaja mucho y procura ser una buena pianista. Piensa a menudo en tu amigo y papá, y en todos los buenos ratos que hemos pasado juntos. Te beso con todo mi corazón. Te quiero'.

A las nueve de la mañana del 30 de mayo de 1942, Felix Cadras y Jacques Decour se ven por primera vez y se reconocen como iguales antes de ser fusilados en los muros de Mont Valérien. Una escuela de Calais lleva el nombre de Felix Cadras y un instituto de París el de Jacques Decour, que también han bautizado alguna calle. Algunos documentos oficiales dicen que murieron por la Francia, pero no se engañen, vivieron por algo más grande de lo que cualquier país pueda contener en sus fronteras.

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