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dimecres, 31 de maig de 2017

Bombardeo Almería. 1937.


Nosotros creemos que la acción alemana en Almería es una forma mejor de defender el mundo civilizado del bolchevismo que meras discusiones en Londres. Essen National Zeitung.

El Comité de No Intervención creado para acotar la guerra de España dentro de sus fronteras era básicamente el Comité de Mirar para Otro Lado mientras algunos intervenían. Digamos que Alemania e Italia no le hacían ascos a la sangre mientras Gran Bretaña y Francia le hacían ascos a la democracia y la Unión Soviética iba haciendo sus aportaciones a la II República.

Buques de las potencias europeas patrullan las costas españolas para evitar ayudas militares a los bandos enfrentados. En teoría, porque los buques alemanes e italianos impiden al paso a cualquier sospechoso de alimentar la II República mientras colaboran en el suministro al esfuerzo bélico de los militares levantados en armas.

El 29 de mayo de 1937, aviones Tupolev SB-2 le dan dos viajes al crucero alemán Deutschland, anclado en la rada de Ibiza. Se supone que los pilotos son soviéticos, que a la vez suponen que le han dado una buena lección al crucero Canarias. A Hitler no le sirve la excusa y monta en cólera, algo ya habitual, y tampoco le importa un huevo, el que le queda, si el barco ha disparado primero a los aviones. Pequeños detalles al margen, lo cierto es que el buque de guerra alemán viola el Pacto de No Intervención, pasándose por sotavento las normas establecidas en una zona de patrullaje francés.

Un Hitler hiperventilado quiere bombardear Valencia, sede del gobierno republicano, como vendetta. Su ministro de Asuntos Exteriores, Konstantin von Neurath, le aconseja cambiar de objetivo, no vaya a entenderse un bombazo en pleno Consejo de Ministros republicanos como una declaración de guerra antes de tiempo. Y le sugiere bombardear Almería, ciudad sin apenas defensas y que posibilita una masacre discreta más llevadera para las democracias.

La madrugada del 31 de agosto de 1937, hoy se han cumplido 80 años, el acorazado de bolsillo Admiral Scheer y los destructores Albatros, Leopard, Seeadler y Lluchs entran por Cabo de Gata hasta la altura de Roquetas y viran en dirección Almería poniéndose en línea de combate a 12 kilómetros de la costa. Y puestos a romper el alba lo hacen a lo desfile de Nuremberg, abriendo fuego sin previo aviso sobre la ciudad. Cañonean durante treinta minutos sin interrupción y diez minutos más en intervalos de dos minutos, haciendo interminable el cese del horror. Disparan en abanico y en parábola, es decir, barriendo toda la ciudad desde primera línea de mar hacia el interior.

La escuadra alemana sale por Cabo de Gata rumbo a la zona del estrecho dejando una veintena de muertos, medio centenar largo de heridos y numerosos edificios destruidos, con impactos en la catedral, escuela de artes, Ayuntamiento y Cruz Roja Internacional. No hay más muertes porque buena parte de la población, que ya ha sufrido otros bombardeos, duerme en las afueras. Almería, alejada del frente, sin ningún interés estratégico militar, será bombardeada hasta en 52 ocasiones por su fidelidad a la II República.

Indalecio Prieto y Vicente Rojo son partidarios de atacar a la flota alemana en el Mediterráneo y provocar una reacción internacional en cadena para parar al fascismo. Se quedan solos en su propuesta y se impone la vía de la protesta diplomática que sirve al III Reich para ir ampliando su stock de confeti.  

La mayor parte de la opinión pública internacional se escandaliza y condena el ataque alemán sobre la población de Almería mientras sus respectivos gobiernos prefieren mirar hacia otro lado para no provocarle más prontos a Hitler, que esa noche duerme como un bebé. Las democracias parlamentarias siempre han sido más parlamentarias que democracias, esa ética que suele ser bombardeada a menudo desde un destructor.

Anthony Eden, ministro de Asuntos Exteriores británico, hace un llamamiento a no perder la flema por un puñado de españoles con hambre atrasada y el embajador británico en Berlín, sir Neville Henderson, pide por San Jorge que nadie les haga un favor a los rojos liándola por 200 bombas sobre Almería. En tres años las bombas empezarán a caer sobre Londres.

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