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dilluns, 29 de maig de 2017

Antonia Fontanillas. 1917.


Hoy se celebra el centenario del nacimiento de Antonia Fontanillas Borrás. Nieta de Francesca Saperas, mujer de puertas abiertas, acogedora, lo mismo en Barcelona, México que en Bueno Aires; y de Martín Borrás, zapatero, primer director de Tierra y Libertad, amante de las palabras que expresan ideas hermosas, acusado sin pruebas, torturado en Montjuïc, muy enfermo se suicidó en la cárcel. Así que no sorprende que Antonia Fontanillas fuera una mujer acogedora y amante de las palabras.

En 1925 emigró con la familia a México, estudiando y devorando libros hasta que expulsan a su padre en 1933. Con los anarquistas suela pasar. De regreso a Barcelona trabaja en una empresa litográfica y forma parte de la CNT y las Juventudes Libertarias. Tras el golpe de Estado fascista quiere coger un fusil para ir la frente. No le dejan y se refugia en las palabras, trabajando en Solidaridad Obrera hasta el final de la guerra.

No le dio la gana marcharse de su casa, y de enero a noviembre de 1945, en su casa de la calle Robadors se juntaban las letras que componían las palabras de los números clandestinos de Solidaridad Obrera que luego se imprimían en un taller de Gràcia. Joan Domènech, José Lamesa, Arturo Benedicto, José Nieto, Marina Herreros, Mario Casasús, Tomás Andrés...compañeros y compañeras de la CNT de Artes Gráficas que se jugaban la piel para mantener vivas palabras que hablaban de ideas hermosas en unos tiempos de pocas palabras y una dictadura cruenta más de ideas fijas.

Gran parte del grupo cae el 7 de noviembre de 1945. Antonia pasa por los calabozos de Via Laietana. No deben asustarla demasiado, porque a inicios de 1946, junto a otros y otras como Manuel Fernández, Miguel Jiménez, Juan Serna, Raul Carballeira, Diego Franco, Pura López o Francisco López, ponen en marcha la publicación clandestina Ruta, que imprimen en el Carmelo. Se tiran unos 2.000 ejemplares por número que costean engañando como pueden al hambre que pasan. El equipo irá cayendo poco a poco y Ruta resiste, a trancas y barrancas, hasta mayo de 1948.

Antonia Fontanillas también se encarga de poner en contacto a compañeros encarcelados con abogados que los defiendan y así conocerá a Diego Camacho Escámez, Abel Paz, que cumple condena en Barcelona tras su paso por los campos de concentración franceses y los batallones de castigo alemanes, y con quien parte al exilio francés y comparte vida hasta 1958.

Instalada en Dreux con su hijo Ariel, nunca dejará de escribir y participar en actividades culturales, formando parte de un grupo teatral y editando Surco, boletín escrito en francés, español y esperanto. Muerto el dictador siempre estuvo dispuesta a dejar oír sus palabras en memoria de Mujeres Libres y de tantos y tantas compañeras apartadas a silencios de la historia. Mujer acogedora, siempre se partió el verbo por la unión de tanto organismo libertario con espíritu de ameba. Antonia Fontanillas murió en Dreux en 2014 habiendo hecho de su vida una idea hermosa.

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