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dimarts, 28 de febrer de 2017

Raúl Carballeira Lacunza. 1917.


Raúl Carballeira Lacunza siempre se quiso saber libre. Nació un 28 de febrero en la provincia de Buenos Aires, unos dicen que en 1917, otros que sí en 1918, lo mismo da, que lo importante era venirse al mundo.

Nunca fue a la escuela y nunca dejó de aprender. Con su amigo Sergio Chávez se pateó la Argentina, viviendo de la poesía y de conocer buena gente. Verano del 36 le pilla en Uruguay, allí le llegan noticias de una guerra contra el fascismo en España y el joven libertario, pacifista y antimilitarista, se embarca de polizonte con sus compañeros Sergio Chávez y Federico Gerardo Rufinelli para defender ese mundo al que se ha venido para vivirlo.

A finales del 37 desembarca en Barcelona y en abril del 38 está en el frente de Aragón. No es muy amigo de las armas y la disciplina militar, así que se dedica a la propaganda y a leer poemas por las trincheras hasta que lo mandan a la retaguardia, a Barcelona, a trabajar como tramoyista en un teatro.

La retirada manda sus huesos a los campos de concentración de Saint-Cyprien y Argelès. Se dedica a reorganizar las Juventudes Libertarias y por las noches suele arrancarse por tangos, una manera de agarrarse a la vida que te zarandea. Seguirán otros campos, Barcarès y Bram, antes de escaparse con rumbo a Marsella previo paso a Toulouse, ya en contacto con el anarquismo en el exilio que se propone seguir resistiendo en España.

España tendrá que esperar, porque los alemanes ocupan Francia y Carballeira se integra en la Resistencia en la zona de Burdeos, haciendo una importante labor como mensajero.

Tras la Liberación emprende la edición de Impulso junto a Felipe Alaiz y Diego Franco Cazorla, dedicándose por un tiempo a cuestiones que le tienen demasiado tiempo encerrado en reuniones y despachos. Prefiere la calle, allá dónde se encuentra la vida, aunque sea en España y hayan prohibido la vida en las calles. O igual por eso.

En 1946 cruza la frontera y recorre buena parte de la península reconstruyendo la Federación Ibérica de las Juventudes Libertarias, editando la clandestina Ruta y formando parte del grupo Tres de Mayo al lado de Francisco Martínez Márquez y Liberto Sarrau. A finales de año debe salir por piernas frontera arriba para volver frontera abajo a finales del 47.

Ya que estamos en España aprovecha para hacer visitas a su amigo Abel Paz. La cosa tiene mérito, porque Paz está en la cárcel Modelo de Barcelona. Estar vivo en la clandestinidad de 1948 también tiene su mérito. A su compañero Diego Franco Cazorla lo han fusilado los falangistas en un campo de Pasaia.

La mala bestia de Eduardo Quintela va estrechando el cerco. El 13 de junio Raúl Carballeira escapa de milagro de una emboscada y empieza a paladear cada día que transcurre. No serán ya muchos más. El 26 de junio, cuando acude a una cita en Montjuïc, agentes de la Brigada Político Social aparecen en escena y no le dejan escapatoria. Da igual, la encuentra. Raúl Carballeira prefiere suicidarse a rendirse y si un día se vino al mundo en la bonaerense Coronel Suárez, otro día decidió irse del mundo, demasiado triste en esta parte del globo, bajo el sol del Mediterráneo, que siempre le gustó lo que la vida tenía de luz.

divendres, 24 de febrer de 2017

Emili Darder, Antoni Maria Ques, Alexandre Jaume y Antoni Mateu. 1937.



Emili Darder i Cànaves era médico, cirujano y doctor especializado en análisis clínicos, republicano y católico, humanista. Como jefe de la sección de epidemiología del Instituto de Higiene de las Baleares avanzó en la higiene social, realizando también una gran labor divulgativa en diversas publicaciones. Salió elegido concejal por el Ayuntamiento de Palma, y al frente de Sanidad y Educación puso en pie el Proyecto General de Construcciones Escolares y el Plan de Reorganización de los Servicios Sanitarios Municipales. En 1933 lo eligieron alcalde y se puso a construir guarderías y grupos escolares en los barrios y un servicio de agua corriente y alcantarillado en condiciones. Tras el golpe de Estado fascista fue detenido el 20 de julio, encarcelado en el castillo de Bellver y sus bienes embargados.

Antoni Maria Ques Ventayol vivía en la abundancia como apoderado de Transmediterrània y Banca March, y decidió que lo mejor era repartir parte de esa abundancia de una manera más justa, aplicando una ética republicana que le lleva a formar parte del núcleo fundacional de Esquerra Republicana Balear. Fue detenido tras el golpe de Estado fascista acusado de comprar 200 pistolas, nunca encontradas, para alimentar el terror comunista.

Alexandre Jaume Rosselló era hijo de buena familia que le pagó estudios en Barcelona, Madrid y París. Licenciado en Derecho se hizo socialista, moderado, eso sí, y empezó a escribir en prensa. Es el tipo que proclama la II República desde el Ayuntamiento de Palma por enfermedad del alcalde, su buen amigo Llorenç Bisbal. Fue detenido el 19 de julio de 1936 acusado de conspiración.

Antoni Mateu Ferrer era uno de los siete hermanos de una humilde familia campesina de Inca, el único en seguir estudios superiores. Fue elegido alcalde de su ciudad y le dio tiempo a la biblioteca municipal, el laboratorio de la escuela de infancia, la escuela de Artes y Oficios, la Escuela Graduada y el dispensario de la Casa de Socorro. Para ponerle música también creó la Banda Municipal. Lo detuvieron en julio del 36, claro.

Emili Darder, Antoni Maria Ques, Alexandre Jaume y Antoni Mateu fueron llevados a Consejo de Guerra acusado de ser las mentes perversas que había tras un supuesto Plan Lenin, ideado para implantar la dictadura bolchevique en la isla. Los condenaron a muerte.

A las 6.30 horas del 24 de febrero de 1937, hoy hace 80 años, fueron llevados a la tapia del cementerio de Palma. A Emili Darder, 42 años, muy enfermo convaleciente de una angina de pecho, tuvieron que sentarlo en una piedra porque no se tenía en pie. Antoni Maria Ques, 48 años, les miró de frente hasta el final, sin odio. Alexandre Jaume, 58 años, gritó por encima del estruendo del pelotón de fusilamiento un ¡Viva la Revolución Española!. Antoni Mateu, 35 años, se puso su ropa del domingo y se fumó un puro mientras lo destrozaban las balas.

Los cuatro viven en el Muro de la Memoria del cementerio de Palma y como recordaba en su día el poeta Biel Mesquida: Hay cuatro republicanos que son símbolos vivos y sabios de la leche tierna de la bondad humana, Emili Darder, Alexandre Jaume, Antoni Mateu i Antoni Maria Ques, vivos ahora y aquí, en este tiempo convulso de lucha inacabable, y si hay un solo gramo de esperanza para nosotros, sólo uno, es porque ha nacido de su ejemplo, de su dignidad.

dijous, 23 de febrer de 2017

Boris Vilde. 1942.


'Que mi muerte no sea un pretexto para odiar a Alemania. He intervenido por Francia, pero no contra los alemanes. Querida mía, veo tu cara sonriente. Trata de sonreír cuando recibas esta carta como yo sonrío escribiéndola. Una inmensa ternura sube hacia ti desde el fondo de mi alma. Qué claro está todo. El eterno sol de amor sube desde el abismo de la muerte. Estoy preparado, voy para allá. Bendigo a la vida que me ha colmado de estos presentes'.

Boris Vilde nació en San Petersburgo. Huérfano de padre a los 4 años, creció en el campo con los abuelos maternos, en Yastrebino. Apenas cumplidos los 11 años se traslada con su madre y su hermana a Estonia, a la ciudad de Tartu. La economía familiar no es muy boyante, pero el chico promete y estudia en el instituto ruso y luego en la Universidad, para hacer física y química. Ya puestos aprovecha para aprender estonio y finés.

A Boris le va la bohemia y la poesía, que le dan para vivir del aire, muy puro por allí. También echa unas horas en un aserradero y como tipógrafo. Cumplidos los 22 años se larga a Berlín, con sus poemas y sus trabajos eventuales. No tiene donde caerse muerto, pese a que los nazis le brindan facilidades. Participa en la lucha contra el ascenso del nazismo y en una conferencia conoce a André Gide, que le anima a ir a París. Y que cuando llegue, que le llame, que ya le encontrarán algo.

En 1934 llega a París. Y llama a André Gide. Y le salen algunos trabajillos mientras sigue estudiando. Y le sale el amor, Iréne Lot, con la que se casa. El padre de Iréne, el medievalista Ferdinand Lot, que le pone en contacto con Paul Rivet, director del Museo del Hombre. El bohemio que habla ruso, estonio, finés, alemán, francés y japonés y que se saca el diploma de etnología acaba trabajando en el museo como especialista en pueblos árticos.

Boris Vilde realiza importantes trabajos sobre el terreno en Estonia y Finlandia, cesando las investigaciones al ser requerido para el servicio militar, en artillería, en un destacamento de defensa aérea.

Recién licenciado y a punto de seguir con sus trabajos en Suecia, estalla la guerra con Alemania. En la mili no deben haberles enseñado gran cosa, porque caen sin darles tiempo a pestañear en las Ardenas. Boris no se resigna a ser prisionero y escapa, llegando herido a París.

Ya que trabaja en el Museo del Hombre decide ponerse al servicio de la Humanidad y junto a otros colegas del museo crean uno de los primeros grupos de Resistencia contra la ocupación, el Comité Nacional de Salud Pública, conocido como la Red del Museo del Hombre, tomando un papel dirigente junto a Anatole Lewitsky, otro emigrado ruso.

El grupo empieza a publicar octavillas y crean el periódico Résistance que empieza a distribuirse el 15 de diciembre de 1940 con editorial de Boris Vilde, que viaja por Toulouse, Marsella y Lyon para extender la red, mientras otros miembros hacen lo propio en el Norte, creando vías de evasión.

La denuncia de dos empleados del museo y la traición de Albert Gaveau, infiltrado de la Gestapo que se ha convertido en el hombre de confianza de Vilde acaba con la detención de todo el grupo.

Boris Vilde pasa 11 meses en prisión, en la Santé y Fresnes, escribiendo su Diario y sus Cartas de la cárcel. En enero de 1942 se monta el proceso contra los integrantes de la Red del Museo del Hombre, con un tribunal alemán presidido por el capitán Ernst Roskothen, magistrado que siempre se negó a formar parte del partido nazi y que siempre trató con respeto a los acusados. En cambio el procurador Gottlob, francés de Alsacia, se muestra como un entusiasta de la pena de muerte para las 18 personas acusadas por 'propagar noticias al servicio de los enemigos del Reich'.

Gottlob quiere la cabeza de los responsables de Resistance al considerarla 'una revista peligrosa porque está bien redactada y no contiene las habituales mentiras y groserías anti-alemanas. Los hechos se exponen seria y metódicamente, ahí radica su peligro para Alemania'.

Siete hombres, considerados los más peligrosos por sus sólidas convicciones morales, son condenados a muerte. Boris Vilde; Anatole Lewitsky; Jules Andrieu, maestro de escuela; Léon Maurice Nordmann, abogado socialista; René Sénéchal, George Ithier y Pierre Walter. Tres mujeres serán también condenadas a muerte, Yvonne Oddon, Alice Simonnet y Sylviette Leleu, que verán su pena conmutada por cinco años de deportación en campos de concentración alemanes. Las tres sobrevivieron. El resto de acusados fueron absueltos por falta de pruebas o condenados a tres años de prisión en Alemania.

Al amanecer del 23 de febrero de 1942, hoy se cumplen 75 años y se les tributa homenaje en Francia, Boris y sus compañeros del Museo del Hombre, fueron fusilados en el Mont Valérien dejando un legado de dignidad y compromiso con un mundo limpio de miedo.

dimarts, 21 de febrer de 2017

Margarethe Faas Herdegger. 1882.


'Suelo encontrarme con los más pobres y vulnerables de todos, los que están abajo de todo en la escala social, y ahí estamos nosotras, las mujeres obreras. Para estas personas, la esperanza, el aliento, la vida sólo será posible en una sociedad enteramente nueva'.

Se conmemora el 135 aniversario del nacimiento de Margarethe Faas Hardegger. Nació en Berna, en la plácida Suiza, ya saben, 500 años de amor, paz y democracia para inventar el reloj de cuco. Y el secreto bancario para corruptos y evasores, que también es muy cuco.

Hija de funcionario de telégrafos y matrona, quisieron prepararla para telefonista aprovechando los contactos de papá. Salió respondona y dijo que no. La metieron en un internado. No renunció al mundo exterior y se fue a la Universidad, probó Medicina y se decantó por Derecho, por aquello de la justicia. No la había, menos para las mujeres.

Margarethe recala pronto en los círculos libertarios y conoce de cerca la realidad de las obreras del textil, ancladas a la miseria y a la resignación. Un sueldo de mierda las aleja tanto del reconocimiento social como de la posibilidad de independencia, además los varones las consideran intrusas que les quitan trabajo. Sí, claro, por eso se presentan voluntarios para sustituir a las hiladoras de algodón, obligadas a sumergir las manos en recipientes con agua a punto de ebullición y expuestas a las emanaciones que las postran en cama. Por eso se apunta a trabajar en el apresto escocés con jornadas de 11 horas a 40 grados de temperatura.

Margarethe Faas las llama a afiliarse al sindicato, a liderar huelgas, a luchar por el acceso a la educación y al voto. Para dar ejemplo, con 21 años, funda la Federación suiza de obreros y obreras del textil, y dos años más tarde, madre de dos hijas, se convierte en la primera secretaria mujer de la Unión Sindical Suiza. Sólo un 1'5% de las afiliadas al sindicato son mujeres.

Su activismo libertario, feminista, sindical y antimilitarista la llevan a perder el trabajo. Será por trabajo pendiente. Crea secciones sindicales, cooperativas de consumo y el periódico La Explotada.

'La mujer es evidentemente igual al hombre, pero las costumbres quieren hacerle creer que es inferior. La mujer es una eterna perseguida que pasa de la dominación religiosa a la servidumbre jurídica y política. Cuando niños y niñas reciban la misma instrucción, y sobre todo cuando las familias eduquen a niños y niñas de la misma manera y por la misma libertad, entonces la causa feminista habrá ganado, porque sólo hay una emancipación, la de los dos sexos'.

Faas estará al lado de las tintoreras en huelga de La-Chaux-de-Fonds que reclaman más sueldo y menos horas de jornada laboral, y de las cigarreras de Yverdon. Gustav Landauer la llama a formar parte de la Liga Socialista para ponerse al frente del diario El Socialista. Faas, que acaba de dejar el sindicato harta de su burocratización, acepta. La idea es poner en práctica el comunismo libertario en colonias y oponerse a los vientos de guerra que soplan por todas partes.

Margarethe Faas es demasiado libre y su voz clara por los derechos de la mujer, el amor libre, la libertad sexual, la libertad de pensamiento, el derecho al aborto y la contracepción le cuestan la expulsión de la Liga Socialista. Y le cuestan continuas entradas en la cárcel, con penas diversas de tres meses a un año según los cargos. La más larga por haber prestado ayuda en diversos abortos.

Tras la sangría de la I Guerra Mundial busca la paz en las colonias libertarias de Herrliberg primero y Villino Graziella, en Minuiso, después. No funcionarán por falta de fondos y divergencias internas. Margarethe Faas y su compañero Hans Brunner saldrán adelante con una carpintería. Pero no se retira de la lucha por un mundo mejor, que eso sería resignarse y la resignación siempre ha sido muy mal sueldo.

Durante la guerra de España crea una asociación de ayuda a los huérfanos que dejan las bombas fascistas y durante la II Guerra Mundial convierte su casa en refugio de los perseguidos del nazismo. Al terminar la II Guerra Mundial redobla su militancia en el pacifismo.

En 1963, en la primera Marcha por la Paz y contra las armas nucleares que se realiza entre Lausanne y Ginebra camina una mujer de 81 años y la mirada limpia de los que han abrazado mucho. Es Margarethe Faas Hardegger, que morirá antes de acabar el año, ligera de equipaje.

dijous, 16 de febrer de 2017

Octave Mirbeau. 1917.


'Amo la vida, toda vida es para mí sagrada. Esta es la causa por la que encuentro en el ideal del anarquismo lo que ninguna forma de gobierno puede dar: amor, belleza y paz entre los hombres. No odies a nadie, ni siquiera al mezquino. Compadécele, porque jamás conocerá el mayor gozo que nos consuela de vivir: hacer el bien'.

Hoy se cumple el centenario de la muerte de Octave Mirbeau, un crack a reivindicar. Nació el 16 de febrero de 1848 y, coherente con el pesimismo que solía acarrear, le daba por morirse el día de su cumpleaños 69 años más tarde.

Octave Mirbeau veló pluma como negro literario y periodista al mejor postor hasta imponer su firma a partir de 1884. Pacifista y antimilitarista que combatió en la guerra de 1870 y vomitó la experiencia; ateo y anticlerical que ya escribió sobre la pederastia en la iglesia; defensor del arte de Van Gogh y Camille Claudel cuando eso no se llevaba.

Ahora igual suena poco, pero en su club de fans estaban Tolstoi, Mallarmé o Zola. Intelectual comprometido con su tiempo, el tiempo del hombre; denunció la educastración que ejercían escuela y familia y jamás se amparó en el silencio, ese cómplice del crimen.

En 1888 se ponía socarrón y provocador para decir cosas muy serias. Un llamamiento a la huelga. Una huelga de los electores. No es una broma.

'Oh, buen elector, incomprensible imbécil, si en lugar de dejarte engañar por las cantinelas absurdas que te cantan cada mañana los periódicos, pagados para conseguir tu pellejo; si en lugar de creer en esos quiméricos halagos que acarician tu vanidad; si en lugar de pararte, papanatas, ante las burdas engañifas de los programas; si leyeras alguna vez al amor de la lumbre a Schopenhauer y a Max Nordau, dos filósofos que saben mucho sobre tus dueños y sobre ti, puede que aprendieras cosas asombrosas y útiles.

Acuérdate de que el hombre que solicita tu voto es, por ese hecho, un hombre deshonesto, porque a cambio de la situación y la fortuna a la que tú lo lanzas, él te promete un montón de cosas maravillosas que no te dará y que, por otra parte, tampoco podría darte.

El hombre al que tu elevas no representa ni a tu miseria, ni tus aspiraciones, ni a nada tuyo. Así que, vuelve a tu casa, buen hombre, y ponte en huelga contra el sufragio universal. No tienes nada que perder, te lo digo yo. En el umbral de tu puerta, cerrada a los solicitantes de limosnas políticas, verás desfilar a la muchedumbre, mientras te fumas tranquilamente una pipa. Ya te lo he dicho, buen hombre, vete a casa y ponte en huelga'.

dimecres, 15 de febrer de 2017

María Elena Moyano. 1992.


'La revolución es afirmación a la vida, a la dignidad individual y colectiva; es ética nueva. La revolución no es muerte ni imposición ni sometimiento ni fanatismo'.

Hoy se cumplen 25 años del asesinato de María Elena Moyano, la que fuera presidenta de la Federación de Mujeres de Villa El Salvador y teniente de alcaldía de la Comunidad Urbana Autogestionaria de Villa El Salvador por Izquierda Unida.

La familia Moyano Delgado, madre y siete hijos, llegaron arrastrados de desahucio en desahucio a la periferia sur de Lima. Los chicos buscaban trabajo y las chicas, la esperanza de la familia, se levantaban a las cinco de la mañana para coger el autobús que las dejaba cerca de la escuela en la periferia norte.

La madre, Eugenia Delgado, se desvive para que sus hijas María Elena y Martha tengan estudios, y uno de sus hermanos, Carlos, se ofrece a trabajar sólo para pagarles los estudios en la Universidad Garcilaso de la Vega. María Elena Moyano consigue matricularse en Sociología.

En la Universidad seguirá activamente vinculada al movimiento de cristianos de base es grupos de canto y teatro y ofreciendo charlas para frenar la drogadicción y la violencia familiar entre los más jóvenes. Poco a poco la lectura de la Biblia se combina con lecturas sobre materialismo histórico y materialismo dialéctico, aprendiendo a huir de la fe ciega, abrazar las dudas con naturalidad y acicate de crecimiento y mejor aún abrazar al prójimo. La revolución como acto de amor.

María Elena Moyano asume la educación de chavales de 3 a 5 años en Villa El Salvador que no tienen acceso a la escuela. Empezaron sentándose sobre piedras y ladrillos sin apenas material escolar, hasta terminar en módulos con sus cuadernos y lapiceros. Ejerciendo de maestra toma plena conciencia de los problemas de la mujer, esclava en el trabajo y en el hogar.

Participa en los clubes de madres, la toma de colegios por una educación concebida como arma para acabar con la desigualdad  y apoya una huelga que la dejará sin trabajo. Pero no pierde la sonrisa que todos le recuerdan.

Madre de dos hijos, las mujeres de Villa El Salvador la eligen como su representante ante la convención que dará luz a la Federación Mujeres. Le eligen presidenta en 1986 y la reeligen en 1988. En 1989 es elegida como teniente de alcaldía de la municipalidad de Villa El Salvador.

Malos tiempos para trabajar la democracia de base con partidos de poco fiar, represión estatal y los iluminados maoístas en su sendero hacia el paraíso del Evangelio según san Abimael.

Sendero Luminoso castiga duro a los activistas de barrio. Amenazas, calumnias, atentados y asesinatos está a la orden del día. La Federación de Mujeres y sus comedores populares son objetivo habitual.

Sendero Luminoso convoca paro armado para el 14 de febrero de 1992. Eso significa que si no te sumas al paro y te pillan, te pasan por las armas. María Elena responde convocando una marcha por la paz. Sólo acuden 50 personas, pero María Elena la encabeza para demostrar que no acepta el miedo como vía para cambiar nada.

El 15 de febrero, tras pasar el día en la playa con sus dos hijos, María Elena Moyano, participa en una comida popular. Un grupo de 10 personas que no han sido invitadas a la fiesta aparecen de repente entre disparos que causan confusión. María Elena sabe a qué han venido y manda a sus hijos a otra habitación. Un hombre y una mujer se acercan a ella y le disparan en el pecho y la cabeza, la sacan a rastras a la calle y dinamitan su cuerpo con cinco quilos de explosivos. Quieren dar ejemplo. No saben que el único ejemplo lo ha dado María Elena Moyano. Tenía 33 años y la sonrisa de los que nunca mueren.

dimarts, 14 de febrer de 2017

Vicente Montejano Moreno. 1919 - 2017.


Ha muerto Vicente Montejano Moreno piloto de la última promoción de la aviación republicana. Nació el Día de Reyes de 1919, en Madrid. Huérfano de madre, creció con los abuelos paternos, que veían en él al futuro heredero del negocio familiar de fabricación de velas de cera.

Pero los fascistas no han sido mucho de futuro ni se les detiene poniendo velas a la virgencita y dan su golpe de Estado. Vicente se va voluntario al frente con sus 18 años y un carnet de la CNT. Le encargan escoltar un camión que suministra agua a los combatientes de primera línea.

La aviación republicana va corta de efectivos y convocan plazas. Vicente se apunta y aprueba todos los exámenes, empezando a prepararse primero en Murcia y luego en Sabadell. En verano del 38 lo mandan a la Escuela de Kirovabad (Azerbaiyán) a formarse como piloto de combate, un curos de tres años resumido en siete meses.

Cuando ya se dispone a volver a cielo español la guerra ha terminado. A Vicente y sus compañeros de la cuarta promoción les hacen llegar una oferta que no pueden rechazar. Muchos prefieren reunirse con sus familias, en España a pesar de todo o en el exilio, y rechazan la oferta. Ya hemos dicho que no la pueden rechazar, así que los joden vivos.

En junio de 1941 es detenido por los servicio secretos estalinistas y empieza a conocer diversos campos de trabajo disciplinario. En 1942, en un campo en Krasnoiarsk, Siberia, un accidente en la serrería le rebana tres dedos de la mano derecha. La ingeniería soviética le apaña una prótesis pinza para seguir trabajando.  En 1943 lo trasladan al campo de Kok Usek, en el complejo de Karagandá (Kazajstán), a compartir esclavitud con divisionarios azules y pilotos, marinos y maestros republicanos.

En 1948 le comunican que lo repatrían a España y lo mandan a Odesa para ser embarcado de regreso a casa. Es una broma, para que no digan que el oseta no tiene sentido del humor. Sigue de prisión en prisión hasta 1954. Muerto Stalin vuelven a llevarlo a Odesa, esta vez en serio, y lo embarcan para Barcelona.

Las autoridades españolas le dejan bien claro que se han quedado con su cara y que saben donde vive, y que aquí se viene a trabajar y a callar. Vicente trabajará en el Instituto Nacional de Previsión y se hace cargo del negocio familiar de velas, que cerrará en 1966. En los 80 se le reconoció el grado de Comandante retirado del Ejército del Aire y mantuvo unos lúcidos 97 años sobrevolando el olvido, ese páramo helado, para mantener viva la memoria de exilios y deportaciones.

dilluns, 13 de febrer de 2017

Bombardeo Barcelona. 1937.


Barcelona, hoy mismo hace 80 años. 13 de febrero del 37. Calle del Peligru, hoy Perill. Aquí, en la esquina con calle Venus, caen las primeras bombas, las disparan los becarios italianos del Eugenio di Savoia, que en teoría apuntaban a la fábrica Elizalde, dedicada a la producción de motores de aviación. No acertaron ni una. Acabada la guerra, Franco utilizó la fábrica para servir motores de Junkers a la Luftwaffe. 

A partir de ese día todos los bombardeos serán aéreos, modalidad en prácticas, en un ensayo metódico y programado de lo que se les viene encima a los europeos que en ese momento mira hacia otro lado. Bombardeos indiscriminados sobre la población civil, por saturación, en picado, científicamente testado, que deja enormes socavones en las calles y en las mentes.


Socavones en los que anida el miedo y el terror, que harán su implacable trabajo. Volviendo a la Luftwaffe, su edificio y mando central en Berlín fue el único en sobrevivir a los bombardeos aliados que dejaron en ruinas el resto de la ciudad. Atualmente aloja al Ministerio de Hacienda alemán. Por decirlo.

Sigo por Bonavista hasta paseo de Gràcia. Aquí se instaló la Junta de Defensa Pasiva. La defensa pasiva es lo que lucimos la mayoría cuando nos llueven hostias. En Barcelona, en marzo de 1938 lloverán hostias en forma de bombas. Los fascistas se habían pasado la legalidad democrática por Algeciras y no tardarían en pasarse la legalidad internacional por los Savoia y los Junkers.

Desde la Junta de Defensa Pasiva, Manuel Muñoz Díez, concejal de urbanismo y obras públicas del Ayuntamiento de Barcelona, inicia todo el despliegue para proteger a la población civil de los bombardeos. Un ingente trabajo colectivo que se traducirá en manuales de uso en caso de bombas, adecuación del metro como refugio antiaéreo y la excavación y habilitación de 1401 refugios, obras de ingeniería popular que salvarán miles de vidas.

Barcelona sufre tres días consecutivos de bombardeos del 16 al 18 de marzo de 1938. La gente pasa horas y horas en refugios a más de diez metros bajo el suelo. En su gran mayoría han sido construidos por los vecinos, a través del tejido social implantado en los barrios, que organizan las tareas de defensa pasiva. La mayor parte de esos vecinos son mujeres, niños y ancianos.

La resistencia a las bombas tiene a veces su poética. Bajo la plaza de la Revolució, una modesta arquitectura del tiempo de los romanos, una bóveda, un muro de ladrillo, resisten la más avanzada tecnología de destrucción. No resistirán las reformas estructurales urbanas que sufrirá la ciudad y de los 1401 refugios excavados sólo quedan restos de dos. Del 39 para acá los sucesivos concejales de urbanismo del Ayuntamiento han seguido las pautas marcadas por la aviación italiana. La desmemoria es otro tipo de bomba muy efectiva.

Hoy, en Barcelona 2017 llueve y hace frío. Ya no hacen falta bombas para dejar a la gente sin casa. Eso lo hacen directamente los bancos que no hace tanto financiaban las bombas que caían sobre Barcelona, Madrid, Granollers... En el metro gente sin casa se prepara a pasar la noche, buscando refugio a más de diez metros bajo el suelo. A veces la memoria es mirar el presente. Y aquí, bajo tierra, no acabo de encontrarle la poética.


(La foto de la calle Perill es obra de Ricard Martínez y su imprescindible trabajo que pueden encontrar en Arqueologia del punt de vista).

dijous, 9 de febrer de 2017

Alejandro Finisterre. 2000.


Ano 37 guerra civil,
Alexandre de Fisterra inventa o futbolín.

Alejandro Campos Ramírez nació en Fisterra. Era el mayor de 10 hermanos y su padre, fabricante de calzado, lo mandó con 15 años a estudiar el bachillerato a Madrid. El negocio familiar se fue al garete y la familia a Canarias. Todos menos Alejandro, que se queda en Madrid pagándose los estudios corrigiendo deberes en el colegio en el que está internado, trabajando en la obra y ayudando en una imprenta. Y vendiendo poemas por los cafés.

En Madrid conoce a León Felipe y a un joven poeta llamado Rafael Sánchez Ortega con el que funda la Asociación Internacional de Idealistas Prácticos y sacan la revista de poesía Paso a la juventud, firmando ya como Alejandro Finisterre. Les dura cuatro números, que los fascistas dan su golpe de Estado para inaugurar la guerra.

Frente a la guerra, Alejandro, poeta y libertario, humanista, 17 años, se dedica a organizar recitales poéticos. Los fascistas siempre han sido más de bombas que de versos y queda sepultado bajo los escombros de los bombardeos. Herido grave en una pierna y con problemas respiratorios lo evacuan al hospital de la colonia Puig, en Montserrat.

El joven Alejandro, muy tímido, se enamora locamente de Núria, enfermera del hospital que toca el piano para los pacientes. Le dice que la ama a su manera, inventando un pasa hojas de partitura que se acciona con el pie sin dejar de acariciar las teclas.

Alejandro es de los chicos mayores internados en el hospital y organiza una escuela siguiendo los principios de la escuela racionalista de Ferrer i Guàrdia. En el tiempo de ocio observa entristecido como los chavales lisiados languidecen viendo a otros jugar al fútbol. Y tiene una idea maravillosa. Inventa el futbolín.

Alejandro Finisterre le cuenta su idea a un refugiado vasco, Francisco Javier Altuna, carpintero, que se pone manos a la obra y construye el armazón de la mesa con madera de pino, talla los jugadores en madera de boj y para la pelota usan corcho bien compactado que permite realizar auténticas filigranas.

Y se produce el milagro, que ríete tú de Jesucristo andando sobre las aguas. Los chavales tullidos empiezan a hacer virguerías sobre la cancha, rematando con las dos piernas, metiéndola por la escuadra, tocándola lo justo para ponerla en el camino de la gloria. Pura poesía.

Joan Busquets, anarquista de Monistrol, le pone prosa al asunto y le recomienda a Finisterre que patente sus inventos, lo que hará un día que se pasa por Barcelona. Los fascistas también se pasarán por Barcelona y Alejandro Finisterre tiene que cruzar la frontera a la pata coja, llevando como único equipaje las dos patentes, los manuscritos de dos obras de teatro y una novela que ha escrito, y una lata de sardinas.

Un día llueve, llueve mucho, y patentes, textos teatrales y novela se quedan en papel mojado. En París sobrevive como puede, hasta que un día descubre en una tienda que venden su pasa hojas de partitura. Reclama gracias a la asesoría jurídica de la Asociación Internacional de Refugiados y consigue que le paguen.

Finisterre invierte las ganancias en un pasaje a Ecuador. En Quito fundará 0º 0' 0" Revista de poesía universal dedicada a publicar monografías sobre poetas. La cosa no acaba de ir bien y en 1952 marcha a Guatemala a ver si todo chuta mejor. Y chuta. Pone en marcha un negocio de fabricación de futbolines que va viento en popa...hasta que los militares toman el poder por las armas. El coronel Carlos Castillo Armas da un golpe de Estado auspiciado por la CIA y emprende una violenta represión contra los militantes de izquierda. Alejandro es golpeado, secuestrado y entregado a agentes españoles para que lo devuelvan a casa.

En el avión que debe llevarle a Madrid bien custodiado, Finisterre tiene otra gran idea. Se escabulle un momento al lavabo y vuelve con una bomba que amenaza con hacer explotar si no le bajan en Panamá. La bomba es en realidad una ocurrencia hecha con una pastilla de jabón y papel de plata. Da el pego y lo dejan en Panamá. Acaba de inventar el secuestro aéreo.

Panamá fue sólo una escala para trasladarse a México, rodeado del exilio republicano español. Se dedica a escribir poesía, artículos en prensa, y a editar libros de arte y poesía, entre ellos el primer libro de Ernesto Cardenal. En 1973 organiza en el bosque de Chapultepec un gran homenaje a su amado León Felipe, del que se convertirá en albacea. También rescatará la obra de Juan Larrea, enorme poeta vanguardista español condenado al exilio y cuya obra estuvo a punto de ser desaparecida por la dictadura militar argentina.

Una vez muerto el general Franco, Alejandro Finisterre volvió a España, a Zamora, llenando librerías y salas con la obra del exilio, en un permanente y altruista activismo cultural. Murió hoy hace 10 años tras 87 años de bondad poética. Sus cenizas fueron esparcidas en el Duero para que así fueran mecidas hasta el Atlántico, tal como había pedido...cuando vaya a dar a luz, echadme a la mar, quiero dar a luz estrellas de mar. Soy de Fisterra, soy marino, echadme a la mar...

dimecres, 8 de febrer de 2017

Salvador Fàbrega



La medianoche del 8 de febrero de 1945, un grupo de partisanos comandados por tres soldados de las fuerzas especiales norteamericanas que se han venido con unos bazucas atacan por sorpresa a un destacamento fascista que se disponía a realizar una expedición de castigo en la zona de Valmorel, en los Alpes italianos. La sorpresa es morrocotuda y se llevan por delante a 80 fascistas.

Los partisanos están admirados por la precisión y contundencia de los bazucas y llevan tiempo admirando a ese tipo alto y bien parecido de las fuerzas especiales norteamericanas que gasta buen humor, no pierde las formas y charla con ellos en un perfecto italiano. El muchachote en cuestión, aún no ha cumplido los 34, es Salvador Fàbrega Salvadó, un ampurdanés de Figueres que ha viajado mucho hasta llegar aquí.

La familia de Salvador Fàbrega se tuvo que buscar la vida por Francia, Alemania y Argentina, lo que aprovechó para aprender francés y alemán, además del catalán y castellano que le venían de fábrica. Eso le sirvió para trabajar de intérprete en la marina mercante.

En julio del 36, una huelga de estibadores lo retiene en el puerto de Barcelona. Tras el golpe de Estado fascista se alista para defender la II República y acaba la guerra como teniente en la batalla del Ebro, especializado en acciones de sabotaje y voladuras. Es uno de los últimos oficiales en pasar la frontera destino al campo de concentración de Argelès.

Salvador se alista en la Legión Extranjera para poder salir del campo de Argelès y una vez fuera deserta de la legión embarcando en un mercante griego que hace escala en Houston. Salvador viaja sin papeles, así que se tira al agua y llega a la costa a nado para evitar aduanas. Se sube a un tren y llega a Nueva York.

En Nueva York dormirá en los parques, trabajará en el Copacabana Night Club y finalmente le ordenan abandonar el país por indocumentado. Vuelve a embarcar.

Da la vuelta al mundo en siete meses y de vuelta a Estados Unidos decide ingresar en el Ejército para combatir al fascismo en Europa y ya de paso si hacen el favor de arreglarle los papeles. Le apañan un permiso de residencia.

La instrucción militar en Camp Fannin le aburre un poco y el ojeador de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) repara en ese tipo alto y educado, que habla varios idiomas y tiene experiencia bélica. Lo instruyen a conciencia para soltarlo en paracaídas en territorio enemigo.

El 26 de diciembre de 1944, Salvador y dos compañeros de la OSS ya caminan por los Alpes con la nieve hasta las rodillas. El grupo se dedicará a entrenar a las fuerzas de la guerrilla, realizar acciones de sabotaje, evacuar pilotos y prisioneros y pasar información sobre movimientos de tropas enemigas. Y entran en combate en numerosas ocasiones.

El 6 de marzo de 1945, Salvador Fàbrega es capturado por las SS. Durante diez días es sometido a duros interrogatorios con golpes y descargas eléctricas, presenciando la ejecución de varios compañeros partisanos. No soltará prenda y tiene a favor que sus captores ignoran que entiende perfectamente el alemán.

Atado de pies y manos es trasladado al campo de Bozen. El conductor que le lleva resulta ser un italiano infiltrado que le ofrece la posibilidad de escapar. Fàbrega se niega para no poner en riesgo la operación que realiza el chófer pasando información a los aliados. En Bozen seguirán las sesiones de tortura.

En abril, será por la primavera, el III Reich se cae a cachitos y Fàbrega es trasladado al campo de Meran. La moral aria no pasa por su mejor momento y Fàbrega encabeza una revuelta que desarma a todos los oficiales alemanes.

Cuando los aliados llegan para liberar Meran, Meran ya está liberado y perfectamente organizado. Salvador Fàbrega se ha encargado de la distribución de alimentos y medicamentos requisados al ejército alemán y de mantener el orden para evitar saqueos y venganzas.

Salvador Fàbrega regresa a Estados Unidos en junio de 1945. Le dan a nacionalidad norteamericana y un montón de condecoraciones, pasando a vivir una vida discreta y anónima, en parte por su vinculación a los servicios especiales de la OSS, precursora de la CIA. Salvador Fábrega murió en la Nochebuena de 1993 y está enterrado en el Houston National Cemetery. En 2015 el historiador Ramon Freixes lo desenterraba del olvido tras una larga inmersión en los Archivos Nacionales de Estados Unidos.