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dilluns, 30 de gener de 2017

Olof Palme. 1927.


'De Vietnam a Nicaragua, de El Salvador a Palestina, del Sáhara a Sudáfrica, a lo largo de toda la superficie del globo, las banderas cuelgan a media asta en cariñosa memoria de este gigante de la justicia que llegó a convertirse en un ciudadano del mundo, un hermano y un camarada de todos los oprimidos'.
Oliver Tambo, presidente del Congreso Nacional Africano.

Hoy hubiera cumplido, quizás, los 90 años. Y hubiéramos escuchado su voz, seguro, denostando a Trump en foros internacionales, clamando contra la cesión de la gestión de las crisis humanitarias a las mafias internacionales, denunciando los intereses industriales y financieros tras cada conflicto bélico más allá de nuestra zona de confort. Sí, Olof Palme no se callaba la boca y resultó un primer ministro incómodo para muchos.

Nacido en una familia acomodada, primer ministro sueco de 1969 a 1976 y entre 1982 y 1986, podría haberse dedicado a ver caer la nieve. Universalista, prefirió soltar collejas a Washington y Moscú cuando lo creía necesario, se opuso rotundamente a la guerra de Vietnam, enfrentado sin esconderse al asesino Kissinger (al que por cierto la Academia de su pueblo dio un Nobel de la Paz), dando apoyo a la lucha antifranquista, Castro o Allende por diversas razones, sintiéndose hermano de los apaleados por el apartheid en Sudáfrica, los humillados en Palestina, sosteniendo un compromiso ético para con el llamado Tercer Mundo, esos parias de la tierra, famélica legión.

Pacifista, convencido de poder profundizar en democracia para construir socialismo, trabajó para disminuir la desigualdad en los ingresos de las diferentes clases sociales e hizo de Suecia un país acogedor, abriendo puertas incluso a los kurdos pese a su animadversión a los procederes de Abdullah Ocalan. En su segunda etapa como primer ministro, con el país soportando un considerable déficit presupuestario y una deuda externa poniéndose chula, se devaluó la corona y bajaron salarios para salir de la situación. Los sindicatos aceptaron porque se fiaban de aquel tipo. Salieron de la crisis. Tras su muerte las medidas económicas empezaron a imponerse desde fuera.

Un hombre íntegro suele ganarse muchos enemigos. La noche del 28 de febrero de 1986, mientras paseaba con su mujer al salir del cine, Olof Palme fue asesinado en plena calle. El muerto se lo cargaron a un delincuente toxicómano, absuelto años después por falta de pruebas. La policía se tomó la investigación con mucha calma y a día de hoy todo son elucubraciones sobre la verdadera autoría del crimen. Lo único cierto es que sigue faltando su voz, la voz que haría sonrojar las vergüenzas de todos los 'socialdemócratas' que nos has tocado sufrir tiempo ha, preocupados únicamente en el estado de su bienestar.

dimarts, 24 de gener de 2017

María Luz Nájera. 1977.


El 24 de enero de 1977 hay manifestación para protestar por el asesinato de Arturo Ruiz el día anterior y exigir responsabilidades. Cerca de donde han asesinado a Arturo, la policía vuelve a cargar a la brava. Un agente dispara su bote de humo, a muy corta distancia, sobre el rostro de María Luz Nájera, 20 años, vecina de la barriada de Alameda de Osuna en Barajas, alumna de tercer curso de la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense.

María Luz ingresará en estado de coma en la clínica de La Concepción y muere pocas horas después. No habrá investigación alguna. Hoy, una pequeña zona verde situada entre la Avenida de Cantabria, las calles de Bergantín y del Galeón y la Plaza de la Goleta, en el barrio de la Alameda de Osuna, lleva su nombre.

dilluns, 23 de gener de 2017

Arturo Ruiz García. 1977.


El 23 de enero de 1977, hoy hace 40 años, hay convocada manifestación pro-amnistía en Madrid. El ministro de Gobernación, Rodolfo Martín Villa, la ha prohibido y Santiago Carrillo se escaquea para no molestar a las autoridades. Ya no quedan militantes del PCE en las cárceles y está negociando la legalización del partido, que se producirá por Semana Santa. El que no se escaquea es Arturo Ruiz García, 18 años, estudiante de BUP que compagina estudios con trabajo de albañil, afiliado a las Comisiones Obreras.

La convocatoria es en plaza España y no tardan en producirse las cargas policiales y la desbandada de manifestantes. Un grupo de jóvenes a la carrera desemboca en la plaza de Santa María Soledad Torres Acosta y topa de frente con unos tipos en disposición poco amistosa. Un individuo con abrigo verde y aspecto de vendedor de seguros muy cabreado saca una pistola y dispara al aire, provocando el pánico.

Todo parece quedar en una bravuconada cuando otro individuo le coge la pistola al del abrigo verde, apunta sin perder los nervios y dispara. La bala atraviesa el pulmón y el corazón de Arturo Ruiz, que muere allí mismo. La policía hace acto de presencia... y carga contra los estudiantes. Florencia Marcano González recibe un balazo en el pecho y cae gravemente herida.

El tipo del abrigo verde es Jorge Cesarsky Goldstein, habitual en los actos de Fuerza Nueva, fascista argentino que trabaja para los servicios policiales paralelos de información españoles bajo tutela del coronel Eduardo Blanco. El asesino es José Ignacio Fernández Guaza, escolta de Blas Piñar. Cesarsky se aleja del lugar de los hechos en un taxi y Fernández Guaza se va andando hasta la sede  de los Servicios de Información de la Policía.

Fernández Guaza pasa por su casa, coge dos pistolas y algunos papeles, le da dos besos a su mujer y se pira con su Seat 124. Nunca más se le vuelve a ver el pelo. Cesarsky va a juicio. Le caerán 6 años. A los 10 meses sale de prisión al beneficiarse de la ley de amnistía por la que murió Arturo Ruiz. 

divendres, 20 de gener de 2017

Víctor Manuel Pérez Elexpe. 1975.


El día de Navidad de 1974, la empresa Potasas de Navarra les comunica a los trabajadores que se meten las reivindicaciones por dónde les quepan, reivindicaciones como 6.000 pesetas mensuales de incremento o derecho de reunión y asamblea. Y suspenden de empleo y sueldo hasta el 3 de marzo a 600 trabajadores. 47 de ellos responden metiéndose en la mina Esparza el 8 de enero. Las autoridades bloquean entrada de alimentos y asistencia médica.

El 14 de enero de 1975 miles de trabajadores de Pamplona marchan por el monte para acudir al exterior de la mina y mostrar su solidaridad con los encerrados. La policía los recibe a tiros, pelotas de goma y bombas de humo. Hay varios heridos. Al día siguiente se decreta Huelga General que se va extendiendo por empresas, talleres, comercios... Las asambleas de trabajadores que se van convocando son disueltas sin contemplaciones. Hay unos 1.500 despidos en una docena de empresas que apoyan la huelga.

En Portugalete, el 20 de enero, Víctor Manuel Pérez Elexpe, 23 años, reparte octavillas del PCE (i) informando de la situación. Narciso San Juan del Rey, cabo primero de la Guardia Civil que pasa por allí de paisano, saca la pistola y da el alto. Víctor sale corriendo y empieza una persecución que no dura mucho. Bajando por las escaleras entre General Castaños y plaza de La Ranche, el guardia civil le mete cinco balazos por la espalda a poca distancia.

El guardia civil se acerca al cuerpo de Víctor y tras comprobar que está muerto deja una pistola en la bolsa de Víctor y redacta informe con la versión oficial que da cuenta de un supuesto enfrentamiento armado en el que Víctor Manuel dispara sobre el agente, que se ve obligado a responder 'repeliendo la agresión y disparándole a las piernas para intimidarle y detenerle después'. Por supuesto no hubo investigación alguna. Narciso San Juan fue discretamente cambiado de destino.

dimecres, 18 de gener de 2017

Jorge Guillén. 1893.


¿Habrá un fin al saber?
Nunca, nunca. Se está siempre al principio
de una curiosidad inextinguible
frente a infinita vida.

El 18 de enero de 1893 nacía en Valladolid, Jorge Guillén. Intelectual, poeta, catedrático de Literatura, asiduo de la Residencia de Estudiantes, gran amigo de Pedro Salinas, Federico García Lorca y Rafael Alberti, autor de una encendida correspondencia con su gran amor, Germaine Cahen... acabó en el exilio, claro, impartiendo clases en el Wellesley College, Harvard y Universidad de Puerto Rico...

Te espero, enternecido, enamorado, maravillado, seguro de ti, de tu maravilla. Te quiero, ésa es la cuestión. O más bien la respuesta, mi eterna respuesta. Besar la boca amada es sentir la perfección geométrica de la circunferencia, es besarlo todo. Sólo es placer nos prolonga y nos aumenta.

dimarts, 17 de gener de 2017

Patrice Lumumba. 1961.


El 17 de enero de 1961, tras varios días sometido a tortura, Patrice Lumumba es acribillado a balazos y su cuerpo descuartizado y disuelto en un barril de ácido sulfúrico. Detrás del asesinato están la CIA y los servicios secretos belgas.

Patrice Lumumba, que había trabajado como periodista, era una de las más cualificadas voces de la dignidad y el orgullo negro de los pueblos saqueados de África. Creador del Movimiento Nacional Congolés (MNC), luchador por la descolonización y la unidad del continente.

Leopoldo II el genocida había sido el propietario del Congo, administrado durante años como una finca familiar, y responsable de 10 millones de muertes. La riqueza en caucho y minerales es la miseria de los congoleños.

Bélgica otorga la independencia al Congo en 1960. Tanta generosidad tiene trampa, claro. Le cargan en cuenta a los congoleños la deuda externa de los belgas y la nueva nación nace hipotecada. Y mantienen los puestos claves en el Ejército y la Administración. Y financian revueltas en Katanga y Kasai para colocar gobiernos títere y asegurarse el suministro de los minerales a bajo precio.

Patrice Lumumba fue elegido primer jefe de gobierno de la República Democrática del Congo tras ganar las elecciones, con Joseph Kasavubu, un buen siervo del colonialismo, de presidente. Lumumba intenta un programa de gobierno para nacionalizar las riquezas naturales del país y redistribuirlas entre la población y trabajar por la unidad mientras los conflictos internos se recrudecen.

La voz de su amo, Joseph Kasavubu, destituye ilegalmente a Lumumba. El tiro le sale por la culata y el Parlamento manda dimitir a Kasavubu. Así que se organiza un golpe de Estado y a tomar viento el Parlamento. La Administración USA ordena la eliminación de Lumumba. Y mandan a Frank Carlucci.

Lumumba se refugia en Kisangani mientras Mobutu Sese Seko empieza a convertirse en el nuevo rey del Congo y los democratacristianos belgas se suman a la propuesta de asesinato del líder incómodo que flirtea con los ateos soviéticos. Patrice Lumumba y el grupo que lo acompaña en su huida son atrapados y encarcelados. Los muelen a palos. El 17 de enero de 1961 los trasladan a Katanga, provincia bajo control de los mercenarios belgas. Allí serán asesinados.

'Estamos profundamente orgullosos de nuestra lucha, porque era justa y noble e indispensable para poner fin a la humillante esclavitud que nos fue impuesta. Hemos experimentado trabajo forzoso a cambio de una paga que no nos permitía satisfacer nuestra hambre, vestirnos, tener alojamiento decente o criar a nuestros hijos como seres amados. Mañana, tarde y noche éramos sometidos a burlas, insultos y golpes porque éramos “Negros”. Hemos sido perseguidos por convicciones políticas y creencias religiosas, y exiliados de nuestra tierra natal. Nuestra suerte fue peor que la muerte misma.

Hermanos, comencemos juntos una nueva lucha, una lucha sublime que llevará a nuestro país hacia la paz, prosperidad y grandeza. Juntos estableceremos justicia social y aseguraremos para cada hombre una remuneración justa por su trabajo. Vigilaremos que las tierras de nuestro país nativo realmente beneficien a sus hijos. Revisaremos todas las viejas leyes y las convertiremos en unas nuevas que sean justas y nobles. Detendremos la persecución del libre pensamiento. Vigilaremos que todos los ciudadanos disfruten en toda su extensión las libertades básicas previstas por la Declaración de Derechos Humanos. ¡Gloria eterna a los luchadores de la liberación nacional! ¡Viva la independencia y la unidad africana!'.

Tuvieron que pasar 50 años para que el Parlamento de Bélgica y las autoridades estadounidenses reconocieran sus responsabilidades en la muerte de Patrice Lumumba.

El hombre enviado por la Administración Eisenhower y la CIA para dirigir sobre el terreno el asesinato de Patrice Lumumba es Frank Carlucci. Todavía vive. Frank Carlucci era compañero de habitación de Donald Rumsfeld en Princeton y trabajó en el Departamento de Estado como enlace entre delegaciones diplomáticas y servicios secretos. Operó en África y Brasil y lo nombraron embajador en Lisboa tras la Revolución de los Claveles para atajar el proceso revolucionario y dar cancha al moderado Mario Soares, paralizando las nacionalizaciones.

Ronald Reagan le nombró Secretario de Defensa y ahí se mantuvo hasta el año 1989 para volver al sector privado como presidente de The Carlyle Group multinacional de capital de inversión, gestión de activos y servicios financieros (la primera del mundo en 2016) que también ha tenido en nómina a Bush padre e hijo. La política puede ser un gran negocio, no vaya usted a comparar la libertad de los pueblos con la libertad de los mercados.

dimecres, 11 de gener de 2017

Huelga por el pan y por las rosas. 1912.


Un ataque contra uno,
es una ofensa a todos,
unidos somos imbatibles,
divididos caeremos.

Hoy hace 105 años los trabajadores y trabajadoras del textil de Lawrence, Massachusetts, se van sumando en marea creciente a la huelga hasta sumar unas 30.000 voces. Y eso que a finales de 1911 se ha aprobado una ley que ha reducido la jornada laboral de 56 a 54 horas semanales. Tiene truco, claro. Los patrones acatan la ley y tal como reducen las horas aumentan el ritmo de producción en cadena y bajan los sueldos.

Eran listos los patrones fabriles del textil de Lawrence, esos emprendedores. Fundamentaron su riqueza a mediados del XIX contratando en origen en Rusia i Europa oriental para abaratar costes salariales, mano de obra no especializada muy barata para ser incorporada en la cadena de montaje como una pieza intercambiable más. Hay más de 25 nacionalidades mezcladas para dificultar la comunicación y los cuchicheos. Los encargados aprovechan para fomentar el racismo entre ellos y mantenerlos enfrentados. Son listos los empresarios.

Muy listos. Familias enteras de mano obrera se hacinan en viviendas propiedad de las empresas y compran en economatos también propiedad de las mismas empresas. Sólo el alcohol es prácticamente gratuito.

Los accidentes laborales se multiplican y el acoso sexual a las trabajadoras es el pan nuestro de cada día. La insalubridad campa a sus anchas, uno de cada tres trabajadores muere antes de cumplir los 25 años y el raquitismo y la sarna mata a uno de cada dos niños antes de cumplir los 6 años de edad. El Congreso no sabe, no contesta y el sindicato del ramo, la American Federation of Labor, pasa de la chusma.

¿Entienden mejor lo de la huelga, no? Las primeras en parar máquinas y salir a la calle son las obreras, las más perjudicadas. Son mujeres jóvenes, inmigrantes, que representan más de la mitad de la fuerza productiva de las fábricas. Detrás van los hombres, que copan los 56 puestos y sus correspondientes suplencias del comité de huelga que ponen en marcha un fondo de huelga y los piquetes, cadenas humanas alrededor de las fábricas 24 horas al día para impedir cualquier entrada.

Pasan los días y se recrudece el invierno y la violencia contra los huelguistas, que son rociados a manguerazos para helar el agua sobre sus cuerpos. Hay una primera asesinada por disparos de los pistoleros de la patronal y detenidas las principales voces del comité. La American Federation of Labor, que sólo permite afiliarse en sus filas a obreros blancos cualificados, llama a la vuelta al trabajo. Casi la mitad de los huelguistas cede al desaliento y abandona. Más de la mitad, todas las mujeres, decide continuar la lucha, tienen ovarios y por tanto no se acojonan. La American Federation of Labor las acusa de izquierdistas revolucionarias, con dos cojones. Pistoleros y milicia siguen a la suya ocupando y patrullando las zonas obreras.

Es entonces cuando Industrial Workers of the World, sindicato de clase de tendencia socialista libertaria que considera el salario una trampa mortal para adocenar obreros, admite en sus filas por igual a hombres y mujeres de cualquier procedencia y etnia, y aboga por la resistencia pacífica; envía a Lawrence a Elizabeth Gurley Flynn, Joe Hill y Carlo Tresca. Y las mujeres ejercen un papel central en la lucha.

Las mujeres en huelga crean guarderías y comedores comunitarios para niños y niñas; realizan asambleas diarias con traductores de las 25 lenguas que se emplean; organizan escuelas y clases de inglés; programan espectáculos; recorren el estado recolectando fondos, alimentos y medicamentos. Piden el pan, pero también las rosas. Y algo inaudito, lo piden cantando en las manifestaciones, poniendo letras reivindicativas a melodías populares, haciendo de las canciones un lenguaje universal de fraternidad.

La violencia policial, empresarial e institucional no cesa. El frío y el hambre tampoco, así que las mujeres deciden enviar a los niños, niñas y heridos a otras ciudades, hospedados en casas de familias solidarias con la huelga. Los dos primeros viajes en tren organizados despiertan simpatías en todo el país. Y los empresarios se pasan de listos. Para el tercer convoy mandan a la policía y los matones a repartir estopa. Y se pasan tres estaciones. La represión contra mujeres y niños es tan brutal que llega a los periódicos y todo el país se escandaliza. El Congreso se lleva las manos a la cabeza, se da por enterado y abre una investigación.

La patronal decide poner el freno y tras nueve semanas de huelga por el pan y las rosas acepta asumir algunas reivindicaciones: descenso del ritmo de producción en planta, pago de algunas horas extraordinarias, mejoras en seguridad laboral, aumentos salariales del 15% y de hasta el 25% en los tramos más bajos, readmisión de despedidos, reducción de jornada sin reducción de sueldo. Los logros de la huelga llegaron a 150.000 trabajadores y trabajadoras de todo el estado de Massachusetts y New England.

Mientras vamos marchando, marchando, innumerables mujeres muertas
van gritando a través de nuestro canto su antiguo reclamo de pan.
Sus espíritus fatigados conocieron el pequeño arte y el amor y la belleza.
¡Sí, es por el pan que peleamos, pero también peleamos por rosas!
A medida que vamos marchando traemos con nosotras días mejores.
¡Queremos compartir las glorias de la vida: pan y rosas, pan y rosas! 

dimarts, 10 de gener de 2017

José Alcubierre. 1926 - 2017



Ha muerto en Angoulême, Francia, José Alcubierre. Era uno de los que viajaron en el convoy de los 927, primer transporte organizado de civiles con destino a los campos de exterminio. 927 hombres y mujeres, la mayoría familias enteras refugiadas de la guerra de España. El 20 de agosto de 1940 salían en tren, en vagones de ganado, a un destino que desconocían. El 24 de agosto llegan a la estación de Mauthausen y los separan. Mujeres y niños menores de 13 años son devueltos a España para acabar en la cárcel o en la miseria y la humillación. Los 430 hombres restantes van al campo de exterminio. José Alcubierre acaba de cumplir los 14 años y va con ellos, es la última vez que ha podido ver a su madre y marcha al lado de su padre.

En 1945, con la liberación, sólo han sobrevivido 21. José Alcubierre está allí para contarlo, lo hará toda su vida en homenaje y recuerdo a los compañeros asesinados, entre ellos su padre, apaleado hasta la muerte en Gusen.

José Alcubierre nació en Barcelona en 1921, familia republicana, con un hermano militante del PSUC y director general de Transportes de la Generalitat y otro hermano caído en el frente de Aragón. La familia Alcubierre en pleno acaba en el campo de concentración de Les Alliers. Desde allí los llevaron a la estación de Angoulême para facturarlos a la muerte.

José y su padre, Miguel, pasaron a ser los números 4.100 y 4.218 respectivamente. José Alcubierre llevó toda su vida una medallita con esos números. A José lo metieron en tareas de limpieza, a su padre lo mandaron a la cantera. Extenuado, lo llevan a Gusen. Padre e hijo se abrazan por última vez. Pocos meses después le llega la noticia de su asesinato a golpes.

José tuvo más suerte y lo trasladaron a kommandos fuera de Mauthausen, César y Poschacher, trabajando en cocina y en una cantera fuera del recinto alambrado. Aprovechando los traslados del campo a la cantera, José Alcubierre, Jesús Grau y Jacinto Cortés, con la ayuda de una buena mujer, la austriaca Anna Pointner, salvan los negativos fotográficos que guardan Francesc Boix y Antonio García y que documentan la barbarie.

Acabada la II Guerra Mundial, José Alcubierre rehízo su vida en Angoulême. Durante mucho tiempo calló sobre lo vivido en los campos de extermino a los que los había enviado el general Franco. Luego ofreció su testimonio para ayudar a disipar tanta noche y tanta niebla. En Francia le dieron la Legión de Honor. Los gobernantes de por aquí abajo, en la fosa séptica sobre la que se edifica nuestro presente, ni las gracias.

dijous, 5 de gener de 2017

Guido Picelli. 1937.


Hoy se cumplen los 80 años de la muerte de Guido Picelli. En Italia hay programados varios homenajes institucionales. Por aquí se le recuerda y honra en Guadalajara. A Guadalajara vamos, pero el viaje empieza en Parma.

Guido Picelli (Parma, 1889), hijo de familia humilde que aburrido de su trabajo como aprendiz de relojero se enroló en una compañía de cómicos de la legua, leyendo todo lo que caía en sus manos y desatando una formidable pasión por la música.

La I Guerra Mundial encuentra a un Guido Picelli escéptico e internacionalista que decide ir al frente como voluntario de la Cruz Roja. Recibe una medalla al valor por su actuación y acaba el conflicto como subteniente de infantería y con otra medalla al valor.

De regreso a Parma milita en el Partido Socialista y está presente en la fundación de la Liga Proletaria de mutilados, inválidos, huérfanos y viudas de guerra y de la Guardia Roja, organización no muy bien vista por el Partido Socialista, que mira para otro lado cuando Picelli encabeza una acción para impedir la partida a Abisinia de soldados italianos. Picelli acaba en el cárcel. Es liberado al ser elegido parlamentario por el Partido Socialista con el apoyo de los comunistas, en una muestra del respeto y admiración que despierta Picelli en la izquierda parmesana.

En 1922 las camisas negras enlutan las calles de los pueblos y ciudades de Italia en connivencia con militares y cuerpos represivos. Un año antes, Picelli es uno de los fundadores de los Arditi del Popolo, organización unitaria de autodefensa contra el fascismo que ya ha iniciado su campaña de miedo e intimidación por todo el territorio. En verano del 1922 fuerzas de izquierda decretan paro general y el Estado carga con fuerza, lanzando a los cachorros fascistas a poner orden y la paz de los muertos. 

Las escuadras fascistas irrumpen con violencia en centros obreros y organizaciones sindicales, extendiendo el terror y los muertos en muchas ciudades que van cayendo una tras otra. Todas menos una. Parma. Apenas medio centenar de Ardito del Popolo, bajo mando de Guido Picelli y su compañero el anarquista Antonio Cieri, resisten y liberan la ciudad del ataque de miles de paramilitares fascistas. Al final hay que llamar al Ejército y asediar la ciudad para instaurar la calma. Parma se convierte en símbolo del antifascismo y ejemplo de la fuerza de un frente unitario que agrupa socialistas, comunistas, anarquistas, republicanos e incluso religiosos. Y Guido Picelli es el rostro de esa unidad. Mussolini entra en combustión.

Tras la marcha fascista sobre Roma, Guido Picelli aprovecha su inmunidad parlamentaria, deja el escaño socialista para pasar como independiente al Partido Comunista, para combatir al fascismo a pie de calle, entrando y saliendo de calabozo regularmente. Sale ileso de un intento de asesinato y desde arriba dan orden para que los desaparezcan. El 1926 desaparece el Parlamento y Picelli es confinado en Lampedusa y Lipari durante cinco años.

Recobrada la libertad a finales de 1931 aprovecha para casarse con Paolina Rocchetti y volver a lo suyo, plantar cara al fascismo desde la unidad de acción. Sometido a vigilancia y bajo continuas amenazas decide marchar a Francia. Los franceses, tan acogedores, lo expulsan y se va a Bélgica como escala para aterrizar finalmente en Moscú.

En la Unión Soviética estudiará estrategia militar y escribe teatro. Guido Picelli es un hombre con opinión propia, fiel a unas ideas y coherente consigo mismo. No encaja, claro. Lo degradan y humillan mientras el palmero Togliatti le ríe las gracias al oseta. Otra vez bajo vigilancia y viéndose cualquier día con billete para Siberia, Picelli conseguirá salir de la Unión Soviética para combatir al fascismo en España.

El corazón le pide irse con las milicias del POUM, pero el sentimiento de lealtad a los voluntarios comunistas italianos que han venido a combatir y reclaman su liderazgo le llevan a la XII Brigada Internacional, la Garibaldi. En otra falta de respeto el PCI le niega comandar la Brigada y lo ponen al frente de un batallón.

No importa, Guido Picelli marcha al frente con los hombres a su mando. Nunca ha considerado los galones motivo de privilegio y combate en primera línea con sus compañeros en Boadilla del Monte, conquistando Mirabueno y liberando Almadrones. En la guerra se enterará de la muerte, en el frente de Huesca, de su viejo compañero del Arditi del Popolo, el anarquista Antonio Cieri. Poco imagina, o igual sí viendo enemigos delante y detrás, que le queda poco tiempo.

El 5 de enero de 1937, en Algora, en la batalla de Guadajara, Guido Picelli muere atravesado por las balas. La versión oficial que precede al funeral de Estado realizado en Barcelona habla de heroica caída en combate al intentar ganar una posición. Testigos oculares posteriores y algunos documentos desclasificados años más tarde hablan de una sola bala disparada por la espalda que le rompe el corazón. El principal testimonio de la muerte heroica y que siempre andaba cerca de Picelli, Anacleto Boccalatte, resultó ser agente al servicio de la NKVD. En fin.

Guido Picelli volvió a combatir contra el fascismo durante la II Guerra Mundial, al crearse en la zona de Parma el Batallón Picelli de partisanos.  En el borgo Cocconi de Parma una placa le recuerda: s'immolo' in terra di Spagna nel 1937 combattendo per la libertà nel solco della tradizione garibaldina. Vivrà eterno nella memoria dei popoli. Que se sepa.

dimarts, 3 de gener de 2017

John Berger (1926 - 2017)



¿Cómo conviven vivos y muertos? Hasta que el capitalismo no deshumanizó la sociedad, todos los vivos esperaban la experiencia de los muertos. Era su último futuro. Completamente solos los vivos eran incompletos. Por lo tanto, los vivos y los muertos eran interdependientes. Siempre. Sin embargo, una forma singular de egoísmo moderno ha roto esta interdependencia. Con resultados desastrosos para los vivos, que consideran a los muertos como eliminados.

(....)

Cualquier forma de plantar cara a la tiranía es comprensible. No se puede dialogar con ella. Para poder vivir y morir como es debido, es imprescindible llamar a las cosas por su nombre. Reclamamos nuestras palabras. Esto se ha escrito de noche. En la guerra la oscuridad no pertenece a ningún bando, en el amor nos confirma que estamos juntos.

(....)

Propongo una conspiración de huérfanos, rechazamos toda jerarquía, damos por sentada la mierda del mundo e intercambiamos historias sobre cómo, a pesar de todo, sobrevivimos. Somos impertinentes. Más de la mitad de las estrellas del universo son huérfanas, no pertenecen a constelación alguna y arrojan más luz que todas las estrellas de constelación. 

dilluns, 2 de gener de 2017

Paulo Garaialde. 1982.


Noche del 2 de enero de 1982, Paulo Garaialde Jauregizabal, hijo de molineros metido a taxista y lo que haga falta para sacar adelante a sus 7 hijos, celebra los 60 años rodeado de los suyos en casa, en Alegia. Llaman al teléfono requiriendo un servicio de taxi. Ni son horas ni el día más indicado para el servicio, pero en fin, hay que trabajar. Paulo no volverá.

Al día siguiente la familia se inquieta por la tardanza y ya de buena mañana llaman a hospitales y Dirección Provincial de Tráfico, temiendo un accidente. Nadie sabe nada. Hasta que por la radio escuchan que un guardia forestal ha encontrado el cadáver de un taxista, con las manos atadas en la espalda y dos tiros de escopeta en la cabeza, cerca de las vías del antiguo ferrocarril de Plazaola, en un camino a las afueras de Berastegi.

La familia Garaialde Salsamendi va al cuartel de la Guardia Civil para pedir información. Los tratan a patadas, que se vayan al cementerio de Tolosa si quieren reconocer al cadáver de marras y que dejen de molestar. En el cementerio reconocen el cuerpo de Paulo, que será enterrado tras el funeral en la parroquia de San Juan Bautista, que se ha quedado pequeña, porque a Paulo, católico practicante, votante del PNV, buena gente, sólo se le conocen amigos que le aprecian.

El Mando Único de Lucha Antiterrorista abre dos vías de investigación. Una va hacia ETAm y la otra ni se sabe. La Triple A reivindica el asesinato y se disculpa, que lo sienten, que se han equivocado de taxista pero tampoco era cosa de dejar testigos vivos. Y se acaban las líneas de investigación. Si la familia intenta remover el caso reciben una llamada anónima invitándoles a callar y Santas Pascuas. Silencio. Incluso en 2003 Paulo Garaialde aparece en una lista de muertos a escopetazos por ETA publicada por El Mundo.

Al mes de enterrado, el juez Luis Blánquez Pérez sobreseyó el caso. Blánquez Pérez es un tipo que ha ido acumulando sanciones y ha sido investigado por corrupción. Por decirlo.