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divendres, 30 de desembre de 2016

Giovanni Domaschi. 1891.


Hoy se cumplen los 125 años del nacimiento de Giovanni Domaschi, un tipo incorregible, un amante incondicional de la libertad que se pasó 17 años en cárceles italianas.

Giovanni Domaschi nació en el campo al norte de Verona, familia pobre de morirse (murieron niños 3 de los 8 hermanos) cuyo horizonte parecía residir en el extrarradio fabril veronés. Para allí se fue, a trabajar de mecánico ferroviario y empezar a tomar conciencia en círculos socialistas revolucionarios. Llegó la I Guerra Mundial y a diferencia de otros compañeros no compartía fervor patriótico alguno. Antimilitarista e internacionalista, no tarda en adherirse al movimiento libertario, en la parte que se toca con los comunistas.

Acabada la Gran Guerra las grandes esperanzas en un mundo mejor son puestas a secar tendidas en una alambrada. El fascismo empieza a imponer su banda sonora de fanfarronería y hostias por toda Italia, cuya forma de bota adquiere un tono siniestro a juego con una camisa negra.

En abril de 1921 un grupo de fascistas entran en su barrio a marcar paquete y Giovanni está entre el grupo de anarquistas que los corren a leches. Evidentemente las autoridades dejan campar a los fascistas y detienen a cuanto elemento anarquista pueden. A Giovanni lo tienen un año en detención preventiva, le meten un años de cárcel y otro bajo vigilancia especial.

En noviembre de 1926, en la persecución desatada tras el atentado contra Mussolini en Bologna, Giovanni Domaschi, que ya iba acumulando arrestos, es detenido para estrenar la ley de confinamiento establecida por el Duce, que manda a sus opositores a lejanas islas, alejados de todo y de todos. Un entierro en vida. Domaschi recala en Favignana, en el extremo oeste de Sicilia, y viendo que no para quieto y puede escaparse lo manda a Lipari, mucho más aislada.

Le dan un permiso para visitar a su madre enferma en Verona y aprovechan esos días de libertad para acusarlo de organizar actos subversivos e incrementarle la condena. Nuevamente en Lipari se escapa disfrazado de cura. Lo detienen a los pocos días, no hay muchos sitios a los que ir, y lo transfieren a la cárcel de Milazzo primero, y Messina después, escalas previas a la cárcel romana de Regina Coeli destino a un proceso del Tribunal Especial para la Defensa del Estado. Le caen 15 años.

Encarcelado en la penitenciaría de Fossombrone lo juzgan ahora por su intento de fuga de Lipari y le suman 4 años más de condena. Para celebrarlo se fuga de la cárcel homenajeando a los clásicos, aserrando los barrotes y descendiendo por una liana de sábanas anudadas. La libertad le dura tres días y las autoridades le regalan 3 años más de condena.

A Domaschi le suman condena incluso estando preso. Cuando echa de su celda al cura que pretendía bendecirla lo castigan con otro mes de cárcel. Es un preso incómodo, que contagia ansias de libertad al resto, y lo van trasladando para que no enquiste esas ansias. En 1932 lo transfieren a Piacenza y entra en contacto con miembros del movimiento Justicia y Libertad. Juntos elaboran un detallado plan de fuga...que es descubierto antes de ser puesto en práctica. Lo mandan de nuevo a Regina Coeli.

En su peregrinaje vuelve a ser confinado en Ponza y luego en Ventotene. Los guardianes deben cogerle cariño, porque en 1939 le cuelgan 5 años más de condena por mala conducta. En 1943 al que cuelgan, literalmente, de una farola, es a Mussolini. A Domaschi y sus compañeros anarquistas los internan en el campo de concentración de Renicci a la espera de acontecimientos. Afortunadamente lo que acontece es el armisticio y la amnistía. La mala noticia es que las tropas alemanas toman el mando apoyadas por jerarcas locales que le han tomado gusto a eso de la impunidad.

Giovanni Domaschi vuelve a su Verona para integrarse en el Comité de Liberación Nacional, que aglutina a todas las tendencias bajo el paraguas del antifascismo, y forma parte de la Resistencia más activa. Su grupo caerá al completo en el verano de 1944 en manos de fascistas italianos. Domaschi es brutalmente torturado antes de ser entregado a las SS.

Encerrado en las celdas ubicadas en los sótanos del Instituto Nacional de Seguros, sede de las SS, recibirá continuas palizas en los interrogatorios a los que es sometido. No delata a nadie y hasta aprovecha para pasar un plan de fuga en el pañuelo ensangrentado con el que se limpia, por si alguien puede aprovecharlo, que la libertad no es cosa para uno solo, que entonces se parece a la soledad.

El 25 de agosto es llevado al campo de tránsito de Bolzano, en el bloque E destinado a los prisioneros políticos peligrosos. El 5 de septiembre de 1944 forma parte del Transporte 81, 433 hombres desrtinado al campo de concentración de Flossenbürg. Tras la preceptiva cuarentena, Giovanni Domaschi es trasladado a Dachau con el número 116.381 y puesto a trabajar en una fábrica del sub-campo de Kottern-Weidach. Una herida en una rodilla lo convierte en prescindible y será eliminado el 11 de febrero de 1945.

En sus muchos años en prisión, Giovanni Domaschi escribió sus vivencias de puño y letra en dos simples cuadernos que se perdieron...hasta que tras largas vicisitudes aparecieron en sitios diferentes y recopilados por Andrea Dilemmi pudieron dan forma a un libro que hablan de tiempos de un color entre negro y pardo y hombres y mujeres que se negaron a ser esclavos de la complicidad y la indiferencia.

dijous, 29 de desembre de 2016

Marcial Mayans. 1920 - 2016


'Seguir dando testimonio no es valentía, es dignidad. Por nosotros y por los que no pueden hacerlo. Hay cosas que no se pueden perdonar'.

Ha muerto en su exilio francés Marcial Mayans. Nacido en la calle Aurora, en El Raval, Marcial Mayans i Costa ya lucía bigote con 14 años. Ese bigote le permitió mentir convincentemente sobre su edad al cumplir los 16 y marcharse voluntario al frente con las Juventudes Libertarias y la CNT, a hacer la revolución y ganar la guerra. Marcial dejaba su trabajo como aprendiz en una librería y sus estudios de inglés comercial para combatir al fascismo.

Herido en batalla y con una medalla al valor vuelve a Barcelona, ciudad ya con el ánimo quebrado por las bombas y el hambre. Ante la próxima entrada de los fascistas huye a Francia. En el camino de la retirada conoce a Olga, una muchacha que huye con su madre. Se separan al poco de cruzar la frontera.

Marcial es recluido en el campo de concentración de la playa de Argelès. Se escapa. La gendarmería lo detiene en Perpignan. Se escapa. Lo vuelven a detener y lo mandan al campo de concentración de Barcarès.

La puerta de salida le lleva a alistarse en el ejército francés para combatir a los alemanes. No tiene oportunidad, su unidad cae con todo el equipo a las primeras de cambio y Marcial va preso al stalag IX-B Wegscheide/Bad Orb. Aprovecha el tiempo de reclusión para aprender alemán con un libro de gramática germana. Y se escapa.

Marcial Mayans es detenido por la Gestapo y lo mandan a Mauthausen. Deja de ser Marcial y se convierte en el número 9.057. O eso creen los matarifes. Trabaja un año en la cantera, hasta su traslado al kommando de Ebensee. Los aliados están destruyendo la industria del Reich y Hitler ha decidido producir bajo tierra. Perforan y vuelan túneles, construyendo una gran mina en la que seguir fabricando muerte.

Marcial habla español, francés, alemán, italiano y algo de ruso, así que lo utilizan de traductor. Los aliados están ya muy cerca y el comandante de Ebensee, Anton Ganz, tiene una brillante idea: meter a todos los prisioneros en los túneles y dinamitarlos con ellos dentro. El plan llega a oídos de los traductores.

Ganz ordena a los traductores que digan a los presos que toca ir a los túneles a trabajar. Los traductores, en cambio, comunican a sus compañeros que vuelvan a los barracones hasta nueva orden. Todos obedecen. Los alemanes no entienden qué está pasando y no reaccionan.

Marcial y los otros traductores saben que se la juegan con su decisión y  marchan también hacia los barracones agachando la cabeza esperando a que les empiecen a ametrallar en cualquier momento. Pero no suena ni un disparo, las SS en pleno ya han empezado a abandonar el campo a toda prisa, no los vayan a pillar los americanos.

A algunos, efectivamente, no los pillan nunca. Anton Ganz, 20.000 muertos bajo su mando, vivió bajo nombre falso hasta su detención en 1967. Sólo pasó ocho meses en prisión y fue eludiendo juicios hasta morir plácidamente en su cama. Pero vamos al lado positivo, al día siguiente, el 6 de mayo de 1945, Ebensee es el último campo de concentración liberado. Marcial Mayans y sus compañeros traductores han salvado con su gesto 18.000 vidas.

De vuelta a Francia se reencuentra con Olga, la muchacha a la que conoció mientras la II República se desmoronaba sepultando sueños. Deciden vivir juntos y amarse. Así lo hicieron, y eso que Marcial se la volvió a jugar yéndose con el maquis a luchar contra Franco, pasando armas por la frontera y realizando algún sabotaje hasta acabar rendido a la evidencia.

Marcial volvió a Francia para instalarse en Perpignan, mientras en España es juzgado en ausencia y condenado a 20 años de prisión.

Marcial Mayans, determinante en la descubrimiento de la impostura de Enric Marco, continuó dando testimonio en escuelas e institutos: 'El comandante del campo, cuando iba borracho, desenfundaba la pistola y disparaba en la cabeza del primero que pasaba. Así vi morir a muchos. No los perdono, pero aún menos al régimen franquista que me envió a aquel infierno'.

Hace dos años el Gobierno francés le concedió, a él y a los pocos republicanos españoles que aún quedan vivos tras sobrevivir a su paso por los campos de exterminio nazis, la Legión de Honor, la más alta condecoración del Estado, y colocaba estelas de memoria frente a sus casas para recordar su lucha y sacrificio por la Humanidad.

Aquí abajo han sido tratados como mercancía por los buhoneros de la transición que gasearon su memoria. A buen seguro el Gobierno del Reino preferiría mandar los ideales de esos viejos combatientes al fondo de un túnel y dinamitarlo para sepultarlos en el olvido.

dimecres, 28 de desembre de 2016

Ramon Rufat Llop. 1916.


Hoy se cumple el centenario del nacimiento de Ramón Rufat Llop. Se vino a la vida en Maella, Zaragoza. Antes de cumplir los dos años la epidemia de gripe de 1918 se llevó a su madre. Al cumplir los diez, su padre lo metió a estudiar con los dominicos de Calanda. Al chico, una inteligencia siempre despierta, se le daban bien los libros y se fue a Valencia para ampliar estudios de filosofía y filología semítica. Antes de cumplir los veinte, militante como era de la vida y el conocimiento, se hizo libertario.

Tras el golpe de Estado fascista, que le sorprende en Barcelona de vacaciones, parte voluntario al frente de Aragón. Los oficiales al mando no tardan en reparar en el joven Ramón Rufat y le ordenan incorporarse al Servicio de Información Especial Periférico por dos grandes razones: un cerebro como el suyo no pueden exponerse a ser desparramado en un trinchera mientras sus manos sostienen un fusil que se encasquilla tres de cada dos disparos y su cara de buen chico da el pego si se disfraza de alférez provisional nacional.

Curso acelerado de espía a cargo de la Conselleria de Defensa de la Generalitat y vuelta al frente de Aragón en un grupo servicios especiales junto a compañeros como Francisco Ponzán y Agustín Remiro. Ramón Rufat se harta de cruzar las líneas enemigas en todo tipo de misiones. Pasará información muy valiosa sobre enclaves militares fascistas que hubieran servido de más de haber tenido aviones para bombardearlos y neutralizarlos.

El 18 de diciembre de 1938, el teniente de la Guardia Civil que le ha trasladado de Barcelona a Zaragoza para una nueva misión aprovecha para desertar y ya de paso detiene a Ramón Rufat, que va de cabeza a un Consejo de Guerra. Le condenan por 'espía' y por 'perverso'. Dos penas de muerte, que los fascistas no se privan de nada.

En espera de ejecución pasará por el campo de concentración y la cárcel de Santa Eulalia, en Teruel, y las prisiones de Calatayud y de Torrero, esta última con capacidad para 250 reclusos y que hacina a 6.500.

El tiempo pasa en la cárcel de Torrero entre saca y saca los lunes de madrugada. Ramón Rufat sufrirá dos simulacros de fusilamiento. 878 compañeros de presidio son fusilados de verdad. Uno de ellos es el tenor valenciano Carlos Lizondo, 27 años, que realiza el camino hacia el paredón cantando el repertorio de 'La dolorosa' y ya frente al pelotón interpreta un desgarrador 'Adiós a la vida' de Puccini con un crescendo final 'E non ho amato mai tanto la vita!' que estremece los cimientos de la cárcel demolida en 2005.

A Ramón Rufat le perdonan la vida en 1941 con una cadena perpetua que le lleva a Yeserías. Aprovechando que trabaja en oficinas falsifica su expediente y logra la libertad condicional en verano de 1944. Podría haber abandonado el país, pero no, se queda dedicándose a tareas de prensa y propaganda clandestina de la CNT. Lo vuelven a pillar y le dan de hostias en lo sótanos de la Dirección General de Seguridad. Encarcelado en Alcalá de Henares, le montan otro Consejo de Guerra y le meten condena de 20 años.

Ramón Rufat pasará por los penales de El Dueso y Ocaña, redimiendo pena como esclavo en el Patronato para la Redención de Penas por el Trabajo, hasta ser puesto en libertad condicional en 1958, tras acumular 18 años, 7 meses y 21 días en prisión.

En libertad decide casarse con la que será su compañera por los restos, Francesca Perelló, la Xesca. España no es el mejor sitio para amarse con todo, así que primero Xesca coge un tren y cruza la frontera. Días después, Ramón, dando un paseo, cruza los Pirineos y se reúne con Xesca, que ya ha sacado billete para París.

En París Ramón Rufat acaba trabajando en la Oficina de Refugiados Políticos del Ministerio de Asuntos Exteriores, nacen sus hijos Pierre y Hélène, y vuelve a los estudios de filosofía, filología e Historia Contemporánea, además de investigar para la Universidad de Nanterre. Empieza a escribir en prensa y publica trabajos de Historia y libros como el testimonial 'En las prisiones de España'.

En la prisión de España se muere el dictador y Ramón decide volver. Vivirá entre Barcelona, París y Vilanova i la Geltrú, siempre activo en su labor de investigación y testimonio, hasta su muerte en 1993, en Vilanova, de un paro cardiaco, cuando dejaba prácticamente terminado un estudio sobre la clandestinidad libertaria entre los años 1939 y 1951.

Cumpliendo su voluntad, sus cenizas fueron esparcidas en el Mausoleo de Fabara, en la orilla izquierda del Matarraña. En 2015 moría Xesca en París y sus cenizas también eran esparcidas en el Mausoleo de Fabara, mientras en algún sitio alguien cantaba de nuevo, seguro, e lucevan le stelle ed olezzava la terra...e non ho amato mai tanto la vita!...

dijous, 22 de desembre de 2016

Fernando Mata Povedano. 1901.


Hoy hace 115 años nacía Fernando Mata Povedano, en Montemayor, Córdoba. Lo metieron a estudiar con los curas y ayudaba en misa como monaguillo. Hasta que vio la luz y se hizo libertario y a los 17 años es una de las almas más activas del Centro Instructivo Obrero de Oficios Varios, que reclama menos paraíso y más tierra. En 1924 será su presidente. Hace falta valor, que estamos en plena dictadura de Primo de Rivera y presidir el centro es opositar a represalias.

No sólo lo preside, abre en la planta baja el Colegio de Educación Científica y Racional para no dejar a ningún niño sin escolarizar y se pone de director y maestro. En esa época se le suele ver en una bicicleta, cargado de libros, recorriendo la zona vendiendo y regalando los libros.

Mata Povedano participa en campañas pro presos anarquistas y ejerce de mediador entre campesinos y patrones para obtener mejores condiciones laborales, mientras sigue de maestro en su escuela, que finalmente recibe todos los permisos y autorizaciones tras la proclamación de la II República.

El 12 de abril de 1931 será elegido concejal y nombrado primer teniente de alcaldía. Desde la comisión de Hacienda consigue que en todo momento se hagan públicas las cuentas municipales, con sus entradas y salidas, y pone en marcha un servicio de atención médica gratuita a las familias más pobres, además de crear un recargo a grandes propietarios e industrias para crear una bolsa de trabajo, atender las urgencias del paro e invertir en obra pública. Aún le queda tiempo para organizar la celebración del Día del Libro y crear una Biblioteca Municipal.

Los grandes proyectos de Mata Povedano son profundizar en la reforma agraria con la ocupación del cortijo de Mingo Hijo y la creación del grupo escolar Francesc Ferrer i Guàrdia, lo que le llevará horas de despachos en Madrid. Un trabajo interrumpido cuando en 1934 el gobierno municipal es apartado en pleno de sus funciones.

El triunfo del Frente Popular en febrero de 1936 devuelve las actas a los concejales inhabilitados por la reacción y Fernando Mata Povedano es elegido alcalde por unanimidad. Nunca dejará de ejercer como maestro en la escuela.

Como alcalde impulsa las obras públicas, se deja la piel negociando entre patronos y obreros buscando el bien común, consigue el asentamiento de 54 familias en el cortijo de Mingo Hijo, termina la Biblioteca y empiezan las obras del grupo escolar Ferrer i Guàrdia. No acabarán, porque los fascistas dan su golpe de Estado.

El 18 de julio de 1936 la Guardia Civil entra en Montemayor. Mata Povedano intenta dialogar con ellos en la puerta del Ayuntamiento mientras el resto de concejales saltan por la ventana de atrás y escapan. Lo hacían siguiendo las instrucciones de su alcalde, que no teme por su vida pero sí por la de alguno de sus compañeros.

Mata Povedano es subido a un camión y trasladado a la cárcel de Córdoba. Su mujer, Ángeles, se desvive por encontrar avales que devuelvan a Fernando a casa, mientras Fernando pone en orden sus deudas y se dedica a dejar por escrito a quién toca pagar por unas obras que estaba haciendo en casa.

Fernando Mata Povedano fue fusilado el 26 de septiembre de 1936 en las tapias del cementerio de San Rafael y su cuerpo lanzado a una fosa común. Su mujer fue encarcelada y humillada, el grupo escolar tuvo las obras paralizadas durante 40 años y los fascistas destrozaron el Centro Instructivo y quemaron la Biblioteca. A pesar de ello, pasados 80 años, aún queda en Montemayor algún viejo alumno que guarda en su estantería un ajado volumen que un día le regalara aquel maestro que recorría la campiña cordobesa en bicicleta cargado de libros.

dimecres, 21 de desembre de 2016

Ateo Tommaso Garemi. 1943.


Ateo Tommaso Garemi luchó toda su vida. Nacido en Génova, su familia escapó de la pobreza destino a Francia. La pobreza también vivía allí y les esperaba con hambre atrasada. Garemi decide que no escapará más y, es un chaval, se pone a trabajar de leñador. Un trabajo duro que te talla el carácter. A los 17 años se enrola en las Brigadas Internacionales para luchar contra el fascismo en España.

Ateo pierde la guerra pero no la fe en la lucha por cambiar las cosas y recala en la órbita del Partido Comunista francés en Marsella. Los alemanes ocupan Francia y Garemi sale a su encuentro combatiendo en el maquis. Está muy bregado en la guerra española y las acciones más audaces llevan su firma.

En mayo del 43 Italia firma el armisticio y queda ocupada por los alemanes. Y para allá de va Ateo Garemi, a la cabeza del Grupo de Acción Patriótica de Torino, el primer que actúa por la zona, una amalgama de comunistas y anarquistas que realiza acciones de propaganda y hostigamiento.

Ateo Garemi lucha codo con codo con Dario Cagno, anarquista que ha navegado mucho mundo en la marina mercante y ha sufrido cárcel, deportaciones y confinamientos. Los dos se proponen liquidar a Piero Brandimarte, activo capo fascista responsable de la tortura y muerte de varios militantes comunistas en diciembre de 1922 en Torino. O se equivocan o cambian de planes sobre la marcha, pero al final matan al jerarca fascista Domenico Giardina.

Dos días después el grupo de Garemi y Cagno cae por la delación de un infiltrado. Ambos son encarcelado y torturados. No les sacarán nada. El 21 de diciembre de 1943, Ateo Garemi, que nunca ha dejado de luchar, es fusilado. Tiene 22 años. El 23 de diciembre fusilan a Dario Cagno. En mayo de 1944 varios batallones partisanos se unen para crear la Brigada Ateo Garemi, que liberará los valles y montañas de Valdagno y Schio, en el Véneto.

El tal Piero Brandimarte, oficial del ejército, sobrevivió a la guerra tras caer prisionero en Brescia. Le montaron un juicio por los asesinatos de Torino y otras actividades al servicio del Duce y les cayeron 26 años de prisión...de los que no llegó a cumplir ni dos. Murió tan pancho en 1971 y fue enterrado con honores militares.