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dilluns, 29 de juny de 2015

Francisco Javier Martín Eizaguirre y Aurelio Fernández Cario. 1979.


El 28 y el 29 de junio de 1979 París no fue una fiesta. No para Francisco Javier Martín Eizaguirre y Aurelio Fernández Cario. Las vidas de Eizaguirre y Fernández Cario tuvieron muy pocos días de fiesta. Aquel fin de semana las aguas fecales del Estado desembocaron en el Sena.
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Francisco Javier Martín Eizaguirre era el cuarto de seis hermanos de una familia obrera de Erandio. A los 20 años emigró a Francia buscando trabajo. Empezó militando en el PCE, que abandonó con otros muchos hartos con los tejemanejes de Santiago Carrillo. Fue parte activa del Mayo 68 en París y uno de los fundadores en Bruselas de la Organización de Marxistas Leninistas de España (OMLE). En junio de 1975 es uno de los fundadores y primer presidente del PCE(r).

En Francia conocerá a Aurelio Fernández Cario Aurelio, un maestro sevillano de Fuentes de Andalucía, militante de la OMLE en el exilio por la persecución policial a la que ha sido sometido y sin papeles ni contrato de trabajo. Eizaguirre le busca trabajo en una imprenta y juntos andan en la difusión de la revista España antifascista y creando redes de apoyo a los refugiados uruguayos, chilenos y argentinos que llegan a París huyendo del terror.

Eizaguirre viaja regular y clandestinamente a España. En octubre de 1977 cae con todo el Comité Central del PCE(r) en Benidorm. Intenta escapar saltando por una ventana y se rompe una pierna. Es detenido y torturado durante unos días. Los torturadores se ensañan especialmente con la pierna rota. Una pierna que pasará por once operaciones y que le obligará a usar muletas para poder caminar. Amnistiado por el Tribunal de Alicante volverá a Francia, intentando llevar una vida más o menos normal, al lado de su compañera y sus hijos Bruno y Fabián, nacidos en 1973 y 1974.  

En mayo de 1979, el policía periodista, o periodista policía, que tanto da, Alfredo Semprún Bañares (Arriba, El Alcázar y ABC en su currículum y papá de Alfredo Semprún Guillén, cofundador y subdirector de La Razón), publica una fantasiosa crónica en el semanario Blanco y Negro, en el que acusa con nombre y apellidos y todo lujo de detalles a Eizaguirre de ser algo parecido al máximo responsable de una red terrorista de ámbito europeo, vertiendo una larga retahíla de acusaciones falsas. Eizaguirre lo considera su sentencia de muerte. No anda equivocado.

El 28 de junio de 1979, mientras come en un restaurante vietnamita, Jean Pierre Cherid y Mohamed Talbi entran en el local y lo asesinan de cinco balazos por la espalda. Cherid y Talbi han sido mercenarios de la OAS durante la guerra de Argelia. Cherid es uno de los tipos que aparecieron en las filas fascistas que asaltaron Montejurra en 1976. Trabaja para el Estado firmando sus trabajos en nombre del Batallón Vasco Español, primero, y luego con el PSOE en nombre del GAL.

Cherid y Talbi aprovechan el fin de semana en París para oficiar su particular misa.. Al día siguiente se acercan a Choisy-le-Roi, a 10 kilómetros del centro parisino. Allí vive Aurelio Fernández Cario con su compañera y Ernesto y Felipe, sus mellizos de 2 años. Hay buenas noticias en casa. Fernández Cario ha sido amnistiado y tendrá el pasaporte a punto para poder volver a España en agosto. Cuando se dispone a abrir la puerta de vuelta a casa, Cherid y Talbi le descerrajan dos tiros en la cabeza. Tenía 28 años. No hubo ninguna investigación policial y ambos casos fueron archivados rápidamente.

Mientras, en España, tampoco había muchos motivos para la fiesta. El mismo 29 de junio de 1979, Teodora Sánchez Ofretorio, vecina de 78 años de Rentería, muere atropellada por un jeep de la Policía Nacional que va a toda velocidad y en contra dirección por una de las calles del centro.

dimecres, 17 de juny de 2015

Angelo Sbardellotto. 1932.


A las 5.45 horas de la madrugada del 17 de junio fusilan en Forte Bretta, Roma, a Angelo Sbardellotto, 25 años, anarquista. No lo fusilan por algo que haya hecho, lo fusilan por algo que quería hacer. El fascismo siempre ha tenido algo de Minority Report, aunque en el caso de Sbardellotto, quinto de once hermanos de una familia muy pobre de Mel, en Bellone, no hacían falta muchos precognitivos para adivinarle un crudo futuro.

Cumplidos los 17 años se marcha de Italia con su padre, escapando del fascismo y la miseria. Pasará por Francia, Luxemburgo y acaba en las minas de carbón cerca de Lieja, entrando en contacto con círculos anarquistas de la emigración italiana. 

En 1928, su madre, analfabeta, ferviente católica, le pide a la maestra del pueblo que le escriba a su Angelo para comunicarle que le llaman a filas. Angelo contesta y la maestra lee la carta de respuesta a su madre, en la que viene a decir que se la sopla la patria, y más aún una patria fascista, que es antimilitarista y anarquista. A la señora le da un síncope y le lleva la carta al párroco local, a ver si eso se cura con un exorcismo. 

No se sabe si fue el párroco o la maestra, pero la carta acaba en manos de la policía, que incluye a Angelo en una lista de elementos subversivos extremadamente peligrosos a controlar y tratar sin contemplaciones. Lo cierto es que en la homilía por el alma de Angelo oficiada por el párroco de marras acaba diciendo: 'el alma de Angelo ha acabado en el infierno porque osó atentar contra la vida del Hombre de la Providencia'.

Al parecer, Sbardellotto viaja a Roma en 1931 y 1932 para matar a Mussolini aprovenchando la celebración del aniversario de la Marcha sobre Roma y la fiesta de la Fundación de Roma. Sin resultados. A finales de mayo vuelve a la carga aprovechando el traslado de las cenizas de Anita Garibaldi al Gianicolo. Lleva una bomba, pero hay tanta gente que le parece una barbaridad llevarse a muchos inocentes por en medio a cambio de la vida del Duce.

Un Angelo Sbardellotto nervioso y dándole vueltas a la dificultad de su empresa es detenido en piazza Venezia por la policía fascista el 4 de junio y sometido a interrogatorio. Les cuenta que quería matar a Mussolini, y que no hay manera.

La prensa orquesta una rápida campaña que presenta a un sanguinario Sbardellotto, cuando la única sangre hasta el momento es la que sale por su nariz en los interrogatorios. La instrucción judicial se apaña en dos días y el juicio dura dos horas. El Tribunal Especial para la Defensa del Estado Fascista, presidido por Guido Cristini, le condena a muerte por 'delito de intención de asesinar al Duce', ese hombre.

Dictada la sentencia le preguntan si quiere proclamar su arrepentimiento. Y dice que sí, que se arrepiente de no haber podido matar a Mussolini. El abogado le propone hacer petición de gracia, que a veces el Duce tiene el día tonto y le gusta brindar gestos de clemencia, como los emperadores en el circo. Sbardellotto les sugiere a los letrados que el Duce puede pasarse la magnanimidad por el arco del triunfo, que no piensa hacerle el juego.

Lo despiertan a las 4 horas de la madrugada, se incorpora y se fuma un pitillo. Mientras desfila por el pasillo tras mandar a paseo al cura que quiere salvar su alma, Angelo se despide de todos los presos de la galería con una sonrisa y un 'hasta la vista'. Camino del paredón le da tiempo para otro pitillo y cuando llega, hay cola, asiste al fusilamiento del antifascista Domenico Bovone. De pie frente al pelotón grita un '¡Viva la anarquía!' que se mezcla con la descarga, que es como los fascistas gritan sus vivas.

dimecres, 10 de juny de 2015

Vicente Vadillo Santamaría. 1979.

Vicente Vadillo Santamaría, 32 años, nacido en Jaén, vivía en una modesta pensión de Rentería. Trabajaba en un local nocturno de Trintxerpe y era bastante conocido en San Sebastián. Era una persona querida. Que te quieran ayuda mucho a ser persona. Vicente también era conocido por otro nombre, Francis, y se vestía de mujer.

Entrada la madrugada del 10 de junio de 1979, Francis está en la barra de la discoteca Apolo. Está conversando con Antonio Caba Laguna. Antonio Caba es policía nacional. De repente, en lo que debe entender por atributo sexual, el policía saca su arma reglamentaria y mata a Francis de un disparo en la cara.

La muerte de Francis es el nacimiento de las primeras manifestaciones a cara descubierta del colectivo de gays y lesbianas de Guipúzcoa. Al día siguiente organizan una manifestación de protesta que llega hasta el cuartel de la Policía Nacional de Rentería. La protesta es disuelta a pelotazos y porrazos, pero se ha perdido el miedo. El día 12 se organiza una gran manifestación en San Sebastián, la primera que visibiliza al colectivo de gays y lesbianas agrupado en torno a EHGAM en Guipúzcoa y consolida la presencia de EHGAM en el País Vasco.