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dissabte, 25 d’abril de 2015

Bombardeo de Eibar. 1937.


A las seis y media de la mañana del 14 de abril de 1931, Mateo Careaga, concejal de Acción Republicana, el más joven del consistorio, cuelga la tricolor del balcón del Ayuntamiento de Eibar. Es el primer municipio en proclamar la II República. Y lo pagarán.

El Frente Norte no deparó grandes elucubraciones estratégicas. La ofensiva fascista de la primavera del 37 consistía en lanzar a 32 batallones bien pertrechados y con apoyo aéreo contra 6 batallones de milicianos y gudaris armados con escopetas checas más propias de un feriante fullero. Eibar resistía. Durante siete meses sufrió el cañoneo a diario de los fascistas apostados en los montes colindantes. Eibar ya había sido evacuada en septiembre del 36 y enero del 37 y el 24 de abril de 1937 se había decretado la evacuación definitiva ante la inminente entrada de los fascistas, así que quedaba poca población y escasa resistencia.

Los fascistas venían calientes y con ganas. El 31 de marzo la aviación italiana había hecho sus pruebas de bombardeo sobre población civil en Durango, tres ataques espaciados a lo largo del día que destruyeron la ciudad y provocaron más de 300 muertos. La Legión Cóndor también iba con ganas de experimentar. El 24 de abril dejan caer sus bombas por la tarde en lo que será la previa del día 25.

El 25 de abril a mediodía la aviación fascista rompe el cielo de Eibar. Es domingo y toca santificar las fiestas y glorificar al Señor. Caerán  21 bombas de 100 kilos y 103 de 50 kilos lanzados desde una altura aproximada de 1.500 metros. Todo está detallado en minuciosos informes técnicos, albaranes de la muerte. Son bombas incendiarias y rompedoras. La gracia de las rompedoras es que son de explosión retardada. Una de ellas perfora el techo de un refugio repleto de personas, cerca de la Casa del Pueblo, se empotra en medio del refugio y estalla. No hay supervivientes. Al final del mediodía el centro urbano de Eibar es sólo un recuerdo. Los fascistas quedan satisfechos, toman nota de lo aprendido y al día siguiente, 26 de abril, van para nota a Gernika. Hay que aprovechar que es lunes, día de mercado, y la gente sale a comprar. 

divendres, 24 d’abril de 2015

Ramon Casals Orriols. 2001.


El 24 de abril de 2001 moría Ramon Casals Orriols, en Ramonet Xic, un hombre bueno. Había nacido el año 1908 en Berga, el mayor de tres hermanos de una familia humilde, padre obrero y madre, fervorosa creyente, que hacía trabajos de limpieza en diversos hogares. Sus primeros maestros fueron religiosos de la escuela de los Hermanos y el mosén Viñas, de los que guarrdó un buen recuerdo. A los once años murió su madre y dejó la escuela para empezar a trabajar, pasando por varias fábricas del textil. Si el curso del Llobregat se cruzaba en tu vida es lo que tocaba.

En la fábrica conoce a otros maestros: Tolstoi; Ferrer i Guàrdia; Fermín Salvochea, el que fuera alcalde federalista de Cádiz durante la I República en cuya tumba nunca faltan flores desde su muerte en 1907 y Juan Bonilla, obrero libertario andaluz al que conoce en la fábrica. Y claro, se afilia a la CNT y pronto empieza a actuar de interlocutor entre trabajadores y patronos para reclamar la jornada laboral de ocho horas o mejoras salariales.

En 1928, Primo de Rivera corta el bacalao y el único sindicato legal son los pistoleros de la patronal, las colonias textiles del Alt Llobregat van a la huelga. O lo intentan. Salvo en Berga, donde se aguanta un mes gracias al apoyo de los comerciantes, el miedo sigue su curso, como el río. A Ramon lo despiden. Al final lo acaban readmitiendo, pero en solidaridad con los compañeros que no son readmitidos se niega a volver y acabará trabajando haciendo carreteras y en tendidos eléctricos. La coherencia tiene estas cosas.

Acabada la dictadura de Primo de Rivera será secretario del Sindicato de Textiles y volverá a los telares. Y en eso llegó la II República y al poco una revuelta minera en el Llobregat que busca proclamar el comunismo libertario y que sólo consigue que se proclame el estado de excepción. Ramon acaba en la cárcel Modelo, único modelo de sociedad por el que parecía estar el Estado. Al salir de la cárcel participa en la creación de las Juventudes Libertarias de Berga, ciudad que acabó con todo el Ayuntamiento encarcelado cuando proclamaron el Estat Català en 1934.

Tras el golpe de Estado fascista del 18 de julio, Ramon Casals será presidente del Comité de Milicias Antifascistas, miembro del Comité Revolucionario y teniente de alcalde de Berga. Como tal impedirá la quema de iglesias y los fusilamientos sumarios, porque no tiene sentido edificar un mundo nuevo sobre un rosario de tiros en la nuca. Salvar vidas de tus oponentes es también un acto revolucionario. Esa firme decisión le costará ser persona non grata en Sallent y dar paseos mirando de reojo.

También estuvo en el frente, encargado de sanidad de la columna Terra i Llibertat, participando en la defensa de Madrid. Cuando los quisieron militrizar se volvió a casa. Por poco tiempo, le movilizaron en marzo del 38 con la Brigada 153 para volver a un frente en imparable desmorone. La Retirada lo llevó a Francia y sus campos, Argelers, Agde, Saint Cyprien, Vernet, Noé... Enrolado en compañías de trabajo se fugó varias veces hasta acabar en el campo disciplinario de Cherbourg.

Al finalizar la II Guerra Mundial y en vista del poco interés aliado por acabar con el fascismo en Europa, decidió quedarse en Francia, con su gran amigo Ramon Sant 'el Rubio', trabajando de leñador, oficio que aprendió en los batallones de castigo. Nunca dejó de militar en la CNT. Sus últimos años de vida transcurrieron en Er, cerca de la frontera con Catalunya, en una residencia. Allí se encargaba de cuidar a los residentes en peores condiciones físicas, siempre consideró un deber ayudar a quien los necesita y lo hizo hasta el final. Más que un hombre al uso que sabe su doctrina, era, en el buen sentido de la palabra, bueno. 

dimarts, 21 d’abril de 2015

Elvira Parcero. 1978.


Astilleros y Construcciones S.A., Ascón, nació en el año 1969 de la fusión de las empresas Construcciones y de F. Yarza, obra de las familias Fernández Davila y de Alejandro Barreras. En ese momento, la nueva empresa dispone de una superficie de 56.000 metros cuadrados en Meira y de otros 50.000 en Vigo. En 1978 el astillero ocupa a unas 1.889 personas, unas 2.450 sumando el personal de las empresas auxiliares.

En 1978, en plena crisis del sector naval, compra la empresa el grupo santanderino Pérez Maura, que pone al frente al argentino Roberto Slinin, cuya primera medida es proponer una drástica reducción de plantilla, lo que crea una gran tensión. Un trabajador es despedido por insubordinación a un mando y enciende la mecha de una huelga que durará ocho meses. Durante ese tiempo los huelguistas reciben alimentos de las tiendas y supermercados de la zona. Las acciones se suceden: bloqueos de la línea férrea, encadenamientos en centros oficiales, patrulleras de la Armada persiguiendo al catamarán que traslada a los trabajadores de Moaña a Vigo y muchas manifestaciones.

En una de esas manifestaciones, con su correspondiente carga policial, la joven de 21 años Elvira Parcero Rodríguez es apaleada por varios agentes en la calle de José Antonio e ingresada en estado crítico en la residencia Almirante Vierna a causa de la paliza. Unos días más tarde, el 21 de abril, muere a causa de un derrame cerebral provocado por los golpes recibidos.

Acabada la huelga, Ascón S.A. reanuda su actividad sumergida en una espiral de regulaciones de empleo hasta que el 1 de marzo de 1984 el Gobierno del PSOE decreta el fin de la actividad productiva de Ascón. Unos años de angustia e incertidumbre que se traducen en un elevado número de divorcios, depresiones nerviosas, afecciones cardiacas y muertes prematuras entre los trabajadores del astillero. Muchos de esos trabajadores fueron atendidos en hospitales psiquiátricos mediante un convenio amistoso conseguido por el comité de empresa con la Diputación Provincial, ya que en la Seguridad Social no contemplaba este tipo de tratamiento.

dijous, 9 d’abril de 2015

Casilda Hernáez Vargas. 1914.


'Mujer, tú eres el fuego que no se apaga'. Bien podría ser el epitafio que recordara a Viyan Peyman, poeta y combatiente kurda caída el pasado lunes en la defensa de Kobanê. En realidad es el epitafio que recuerda a Casilda Hernáez Vargas, también luchadora antifascista, a quien seguro no le importaría compartir la frase tal como compartió una vida generosa por construir un mundo de iguales.

Casilda Hernáez Vargas nació hoy hace 91 años, el 9 de abril de 1914. Hija de madre soltera, nació en el orfanato de Fraisoro de Zizurkil, Guipúzcoa. Una situación difícil, pero no estaba sola, nieta de una gitana navarra que vivía en un carromato, creció rodeada de una variopinta familia formada por tíos y gente de paso. De todos aprendió a ser ella misma. Afincada en el barrio de Egia de San Sebastián, fue a la escuela pública de Atocha y empezó a ser habitual en los Ateneos Libertarios.

A los 17 años ya milita en las Juventudes Libertarias y es detenida por primera vez al llamar a la huelga a las trabajadoras de una empresa que sólo contrataba mujeres, que salían muy baratas. Casilda, que por esas fechas escandaliza a las mentes bien pensantes por practicar el nudismo en la playa de Zurriola, vuelve a ser detenida durante la Revolución de 1934. Le caen 29 años por repartir octavillas...y llevar explosivos en un cesto. Es encarcelada en el fuerte de Guadalupe, en Hondarribia, y trasladada a la prisión de Las Ventas de Madrid. Cuando el tren que la traslada a Madrid pasa por San Sebastián una multitud atiborra la estación para saludarla y vitorearla.

Liberada tras el triunfo electoral del Frente Popular, Casilda vuelve a San Sebastián y pronto se verá con el fusil al hombro defendiendo la ciudad del golpe fascista de julio del 36. Luego marchará a defender Irún en los combates de Peñas de Aia. Conseguirá escapar con vida. No tendrán esa suerte sus compañeras Mercedes López, Pilar Vallés y la Riojana, fusiladas allí mismo por los requetés que han tomado la colina. El capellán carlista Policarpo Cia que santifica el fusilamiento escribe: 'Mi función más importante era salvar el alma de aquellos desdichados. Hice todo lo que pude. Lo más escandaloso fue lo de esas furcias, burlándose de Dios levantando el puño'.

Casilda pasará a Francia para volver entrando por Catalunya camino a defender Madrid e integrarse en la columna anarquista Hilario Zamora para partir al frente de Aragón. En Barcelona trabaja en unos talleres de confección colectivizados y vive els Fets de Maig de 1937 defendiendo el local de la CNT en Via Laietana.

Perdida la guerra, Casilda cruza los Pirineos por La Jonquera al lado de su compañero Félix Likiniano Heriz, militante libertario al que conoció al salir de prisión en 1936 y con el que compartirá muchos años de vida. Los dos pasan por Argéles antes de acabar en el campo de concentración de Gurs hasta verano de 1940. Por cierto, el campo de Gurs fue muy bien amortizado. Pensado para refugiados vascos fue destino de parte del exilio republicano que salió por Catalunya. Empezada la II Guerra Mundial sirvió para encerrar a ciudadanos alemanes y franceses filofascistas. Ocupada Francia fue utilizado para encerrar a los judíos a la espera de la solución final. Liberada Francia encerraron allí a prisioneros alemanes y colaboracionistas franceses. Y también a republicanos españoles que tras combatir en la Resistencia eran considerados demasiado antifascistas. Hay que ver el rendimiento que sacan los Estados a algunos equipamientos.

Volvemos con Casilda, que en compañía de Linkiniano se va a Lorient. Forma parte de la Resistencia, dando cobijo a quién le hiciera falta, como siempre había hecho su familia. En 1943 se bajan a Biarritz y siguen participando en operaciones antifascistas, ya sea contra Hitler en Francia o contra Franco en Euskal Herria.

Al pasar de los años, Casilda se fue desencantando de tanto enfrentamiento, división e infiltración en la CNT del exilio, y en los 60 y 70 brindaba su casa a los primeros militantes de ETA. Hasta el final de su vida siguió luchando por la igualdad entre hombres y mujeres y por la justicia social, así, sin alardes, con naturalidad, como quien pasea desnudo por la playa. Casilda Hernáez Vargas murió de cáncer el 1 de setiembre de 1992 en Biarritz.

dissabte, 4 d’abril de 2015

Campo de concentración de Ohrdruf. 1945.


El 4 de abril de 1945, soldados de la IV División Blindada y del 354 Regimiento de Infantería de la 89 División de Infantería del III Ejército de Estados Unidos, andan cerca de Gotha, al sur de Erfurt, buscando un centro de comunicaciones alemán. No lo encuentran. Encuentran algo que no olvidarán mientras vivan. Y eso que ya han visto muchas cosas que les acompañarán hasta el final. Cerca del apacible pueblo de Ohrdruf, tras una colina, descubren lo que parece un pequeño campo de prisioneros, 72 barracones cercados por alambradas. Cuando entran les reciben cuerpos vivientes al borde la inanición y centenares de cadáveres cubiertos con cal o quemados en unas enormes parrillas hechas con raíles de vía ferroviaria. Ohrdruf es el primer campo de concentración con supervivientes liberado por las fuerzas estadounidenses.

El campo de Ohrdruf empezó a ser construido en 1940 y en 1941 empezó a funcionar como campo de prisioneros de guerra del frente ruso. No es hasta finales de 1944 cuando se convierte en campo de concentración para mano de obra esclava como comando externo de Buchenwald. Allí son enviados los 1.000 primeros condenados para construir un cuartel de mando subterráneo. En pocos meses ya han muerto 800, víctimas del frío, el hambre y las durísimas condiciones de unas jornadas de 14 horas. Se calcula que llegarán a pasar por Ohrdruf unos 20.000 prisioneros bajo vigilancia de las SS.

En marzo de 1945 hay en Ohrdruf 11.700 prisioneros. El 2 de abril, ante el avance de los aliados, las SS mandan formar a los 9.000 que aún pueden dar dos pasos para llevarlos en una marcha a pie de unos 50 quilómetros al campo central de Buchenwald. Antes de dejar el campo, reúnen a un buen número de prisioneros enfermos y los ametrallan, mientras algunos se esconden en los barracones. Allí los encontrarán los primeros soldados americanos en llegar dos días después. Durante la marcha a Buchenwald, más de un millar morirán por el camino, exhaustos o ejecutados por las SS. Algunos podrán escapar y volver a Ohrdurf. Son los que explicarán lo que allí sucedía.

El 12 de abril, los generales Eisenhower, Patton y Bradley visitan Ohrdruf para ver aquello que les han contado y no acaban de creer. Patton, un tipo poco sospechoso de atesorar sensibilidad alguna, no puede contener las lágrimas. Repuesto del shock les espeta a sus hombres aquello de 'si alguien aún dudaba de qué estamos haciendo aquí, ahora ya sabe contra lo que luchamos'. Einsenhower, alguien que no tendría problemas en llegar a acuerdos con un genocida como el general Franco, llegó a sentirse indispuesto y más tarde escribiría: 'Nunca he sabido describir mis reacciones emocionales cuando llegué por primera vez cara a cara con la indiscutible evidencia de la brutalidad nazi y el despiadado desprecio de cada brizna de decencia'. Luego, como hemos dicho, ya se pasó la decencia por el forro, pero eso es otra historia.

Los generales acompañaron al alcalde de Ohrdruf y señora a hacer una visita al campo que tan cerca tenían de su hogar. Esa misma noche se suicidaron ahorcándose en su casa. La población de Ohrdruf fue obligada a desenterrar los cadáveres apilados en fosas comunes y procurarles un entierro individual. Habían muerto unas 7.000 personas en el campo. Un detalle sin importancia, según el fascista Jean Marie Le Pen. Quizás habría que imponer algunas obligaciones a los votantes del Frente Nacional, esos vecinos de Ohrdruf.