Cercar en aquest blog

dimecres, 28 de gener de 2015

La mirada de Michonne. Rubén Sánchez Ruiz.


Rubén Sánchez se ha venido al Casal Popular Buirac de mi pueblo a presentar La mirada de Michonne. Una guía d’autodefensa feminista. Michonne es la mujer de la catana de The Wlaking Dead que interpreta Danai Gurira. La mirada de Michonne es un práctico instrumento, mitad libro, mitad catana, para enfrentarse a la violencia machista. Rubén Sánchez compendia años de lectura, de experiencias vitales como acompañante de mujeres víctimas de la violencia machista y de su conocimiento del Karate-Do.

En mi época accedías a las artes marciales a través de El luchador manco y la mirada de Bruce Lee. Mi primo mayor decía que esa mirada era el primer golpe que te daba y que si se la intentabas mantener con la tuya, igual te provocaba un aneurisma cerebral. En aquellas películas los buenos iban a un dojo y los malos a otro. El sensei de los buenos predicaba el camino al conocimiento y el dominio de las artes marciales como una defensa de la justicia, nunca como un ataque gratuito. El sensei de los malos más o menos todo lo contrario, la ley del más fuerte. Al sensei de los buenos siempre lo mataban. Luego ibas tú al gimnasio de tu barrio para formarte y poder enfrentarte con garantías a la injusticia, y te tocaba de sparring de un tío chungo que te quitaba las ganas con dos leches y se acabó tu recorrido por el camino al conocimiento, fundamentalmente porque te dejaba sin conocimiento.

Rubén Sánchez, psicólogo, lleva el mismo tiempo en el dojo que acompañando a mujeres víctimas de la violencia machista. Una actividad se funde con otra y se mantiene el equilibrio. Sin ese equilibro Rubén ya le hubiera partido las piernas a más de un energúmeno. Y las ganas siguen ahí. Afortunadamente hizo caso al sensei Funakoshi, para el que el Karate-Do ‘es el purgar los malos pensamientos de uno mismo, porque sólo con la mente despejada y consciente puede uno entenderse’. El Karate-Do es un medio para la evolución personal continua que va de la mano del desarrollo vivencial de la parte humana y la parte espiritual, es crecimiento personal entregado al bien común.

Hay mucho Karate-Do en La mirada de Michonne: aprecio y defensa de la dignidad propia, no traicionarse, fidelidad a las propias convicciones, creer en una misma. Un porque tú lo vales budo y zen. El libro ofrece recursos de autodefensa física, sí, pero no sólo eso, que para eso ya valdría una matrícula gratis en clases de krav maga. La autodefensa física es el último nivel, un recurso de mera supervivencia, un derecho individual que tenemos cuando los sistemas de protección institucional tienen sus límites y llegan a lo que llegan. Ojo, no estamos hablando de sacar el Charles Bronson o la Beatrix Kiddo que llevamos dentro. Por eso se habla primero de autodefensa emocional y verbal y el derecho a lucir con dignidad nuestras cicatrices.

Sánchez denuncia que la violencia psicológica es una agresión cotidiana, invisible, la mayor de las veces impune. Las cifras son estremecedoras. Una de esas cifras venía hoy en la prensa. Uno de cada tres jóvenes considera aceptable tener controlada a tu pareja. Así, la autodefensa se convierte en un recurso imprescindible, al alcance de cualquiera, un factor de liberación.

La violencia machista va injertada en el ADN cultural y social, y por ello hay que ir cercenando a golpe de catana con todos los tópicos y prejuicios que contaminan la opinión pública y dificultan la igualdad. El feminismo es un elemento de análisis crítico de la sociedad, equipaje indispensable en cualquier movimiento de transformación social que luche por un mundo más justo. Mucho más allá de la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres, el feminismo busca la igualdad entre personas desde el respeto a la diferencia. Sin eso no hay revolución que valga.

La lectura de La mirada de Michonne es también un llamamiento a los hombres para incorporarse a esa lucha feminista, rompiendo con el silencio cómplice de la camaradería cuartelera y el corporativismo de género. Anima a no tener miedo a deconstruir esa masculinidad de vana virilidad y atreverse con las emociones. Y llegado el caso, mirar al machote de turno con la mirada de Michonne, o de Bruce Lee, sin miedo, que, total, el aneurisma ya lo llevan de serie.



dissabte, 24 de gener de 2015

Eduardo Serra Lloret. 1977.

El 24 de enero de 1977 se recuerda por las vidas desmadejadas de Francisco Javier Sauquillo, Luis Javier Benavides, Serafín Holgado, Enrique Valdevira y Ángel Rodríguez en su despacho de la calle Atocha, acribillados a balazos. O por la vida robada a Mariluz Nájera, con la cabeza destrozada por un bote de humo disparado a escasos metros aquella misma mañana. Y ya apenas nadie recuerda el cuerpo roto de Eduardo Serra Lloret, que también murió aquel mismo 24 de enero del 77 a causa de las sesiones de tortura sufridas en Valencia mientras estaba detenido por la policía.

Eduardo Serra Lloret 'Rubén', militante del PCE (m-l) en la zona Xàtiva desde el 1973, fue detenido a finales de 1975 acusado de pasar información al FRAP para realizar un atraco. Durante su detención en la Jefatura Superior de Policía de Valencia pasó por las manos de Benjamín Solsona Cortés 'El Galletas', jefe de la Brigada Política de Valencia de chulería falangista y reputado torturador. Serra Lloret fue sometido a brutales palizas que le dejaron irreparables secuelas en el cuerpo. Hecho una piltrafa acabó en la cárcel, hasta que, no se les fuera a morir allí dentro, le dieron la condicional. Apenas un año después de su detención, el 24 de enero del 77, moría.

Benjamín Solsona Cortés 'El Galletas' pertenecía a la Brigada Político Social y le ponían los estudiantes, comunistas a ser posible. En 1971 detuvo a una veintena de una tacada y los tuvo 18 días con sus noches encerrados en jefatura, incomunicados, sin asistencia legal, ni apenas sanitaria. Recibieron continuas sesiones de tortura, desde golpes a inmersiones en agua. Empezó a acumular tantas denuncias por torturador que en 1980 lo mandaron de Jefe Superior de Policía a Bilbao. Allí siguió con el vicio y a los dos años lo mandaron de Jefe Superior de Policía a las Baleares. Finalmente, en pago a sus servicios, el gobierno socialista le buscó una dorada jubilación como Jefe Superior de Policía en Canarias.

Uno de los más aventajados agentes al servicio de Benjamín Solsona era en aquella época Antonio Moreno Piquer 'El Infiltrado'. Moreno Piquer era un joven policía que se infiltraba en los ambientes universitarios, se metía en todos los fregados y luego le pasaba informe detallado al jefe, que organizaba sus operaciones de limpieza. Antonio Moreno Piquer no llegó a sacarse la carrera en la Facultad de Filología por donde andaba tomando apuntes, pero progresó adecuadamente y acabó de Jefe Superior de Policía de Valencia.

Antonio Moreno Piquer era el Jefe Superior de Policía de Valencia que ordenó la salvaje represión contra los estudiantes de instituto que en febrero de 2012 se manifestaban contra los recortes presupuestarios ejecutados por la Consejería de Educación. ¿Lo recuerdan? Sí, aquel señor cabreado que golpea la mesa durante una rueda de prensa y califica a los chavales de 'el enemigo'. Sí, aquella rueda de prensa en la que la delegada del Gobierno, Paula Sánchez de León, califica las más de 40 detenciones e imágenes de estudiantes aporreados que dan la vuelta al mundo de 'anécdota que espero no se vuelva a repetir'.

En junio del mismo año, Antonio Moreno Piquer, era ascendido a comisario principal, la máxima categoría dentro de la Policía, en una ceremonia presidida por el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. Ay, la memoria, esa vieja puñetera y olvidadiza empeñada en hablar del presente.

divendres, 23 de gener de 2015

Arturo Ruiz y María Luz Nájera


El 23 de enero de 1977 hay convocada manifestación pro-amnistía en Madrid. El ministro de Gobernación, Rodolfo Martín Villa, la ha prohibido y el PCE se ha escaqueado. Ya no quedan militantes en las cárceles y Santiago Carrillo no quiere molestar mientras negocia la legalización de su chiringuito, que se producirá por Semana Santa. El que no se escaquea es Arturo Ruiz García, 18 años, estudiante de BUP que compagina estudios con trabajo de albañil, afiliado a CC.OO.

La convocatoria es en plaza España y no tardan en producirse las cargas policiales y la desbandada de manifestantes. Un grupo de jóvenes escapa de los antidisturbios, desemboca en la plaza de Santa María Soledad Torres Acosta y topa de frente con un grupo de tipos en disposición poco amistosa. Un individuo con abrigo verde y aspecto de vendedor de seguros muy cabreado saca una pistola y dispara al aire. Los jóvenes detienen su carrera, hay intercambio de insultos y optan por salir de allí corriendo. Otro individuo le coge la pistola al del abrigo verde, apunta sin perder los nervios y dispara. La bala atraviesa el pulmón y el corazón de Arturo Ruiz, que cae muerto. La policía hace acto de presencia, pasa de los pistoleros, y vuelve a cargar contra los estudiantes, que deben elegir entre ser apaleados por las fuerzas de orden público o por los diversos grupos de Guerrilleros de Cristo Rey que han salido de caza. Florencia Marcano González recibe un balazo en el pecho y cae gravemente herida.

El tipo del abrigo verde es Jorge Cesarsky Goldstein, fascista argentino que trabaja para los servicios policiales paralelos de información bajo tutela del coronel Eduardo Blanco y es habitual en los actos de Fuerza Nueva, que pasado el tiempo le tributará homenaje personal. El asesino es José Ignacio Fernández Guaza 'el Posturas', escolta de Blas Piñar. Cesarsky se aleja del lugar de los hechos en un taxi. Fernández Guaza se va andando hasta la calle Rey Francisco y se refugia provisionalmente en la sede  de los Servicios de Información de la Policía.

Fernández Guaza se va luego a su casa, coge dos pistolas y algunos papeles, le da dos besos a su mujer para despedirse y le encarga mandar un giro de 15.000 pesetas a la dirección de un amigo suyo en Bilbao, guardia civil en activo. Y que no le espere para cenar. Fernández Guaza se pira con su Seat 124, se supone que pasa a Francia y permanece en paradero desconocido hasta día de hoy.

A Jorge Cesarsky le detienen y va a juicio. Le caerán 6 años. A los 10 meses sale de prisión al beneficiarse de la ley amnistía por la que murió Arturo Ruiz. La investigación judicial del caso, que parece llevar a conexiones entre los fascistas armados y los cuerpos policiales, se detiene al caer en manos del titular del Juzgado Central de Instrucción número uno de la Audiencia Nacional, Rafael Gómez Chaparro, que cierra el sumario. Gómez Chaparro es el mismo que cerró la investigación de los asesinatos de Montejurra el año anterior y el mismo que otorgará un permiso penitenciario a uno de los asesinos de los abogados laboralistas de Atocha, Fernando Lerdo de Tejada. Permiso que aprovecharía para huir tranquilamente del país.

El 24 de enero hay manifestación para protestar por el asesinato de Arturo y exigir responsabilidades. Cerca de donde han asesinado a Arturo, la policía vuelve a cargar a la brava. Un agente dispara su bote de humo, a muy corta distancia, sobre el rostro de Mari Luz Nájera, 20 años, vecina de la barriada de Alameda de Osuna en Barajas, alumna de tercer curso de la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense. Ingresará en estado de coma en la clínica de La Concepción, donde morirá horas después. Al ver su rostro destrozado, los padres y el novio de Mari Luz sufren una crisis nerviosa y durante el velatorio tienen que taparle la cara con un pañuelo. Su entierro es una multitud en silencio que sólo rompe al final el canto de La Internacional. Hoy, una pequeña zona verde situada entre la Avenida de Cantabria, las calles de Bergantín y del Galeón y la Plaza de la Goleta, en el barrio de la Alameda de Osuna, lleva su nombre.


dijous, 22 de gener de 2015

Domingo Sangriento. San Petersburgo. 1905.




‘¡Señor! Nosotros, obreros de San Petersburgo, nuestras mujeres, hijos y ancianos inválidos, llegamos ante ti para impetrar justicia y protección. Estamos en la miseria, oprimidos y cargados con trabajo excesivo, tratados como esclavos que deben soportar pacientemente su amarga suerte y callar.

¡Señor! Cualquiera que entre nosotros intente elevar su voz para defender los intereses de la clase obrera será aprisionado y deportado... ¡Señor!, ¿esto es conforme con las leyes divinas, en cuya virtud gobernáis? Por esto, nos hemos congregado cerca de los muros de tu palacio. No rehúses proteger a tu pueblo. Sácale de la tumba de la arbitrariedad, de la miseria y de la ignorancia’.

Las familias obreras de San Petersburgo fueron a misa en formato manifestación el 22 de enero de 1905 (aunque allí gastaban calendario juliano y era 9 de enero). Unas 200.000 personas salieron a la calle siguiendo al sacerdote ortodoxo Gueorgui Gapón y se acercaron al Palacio de Invierno a llevarle una carta al padrecito zar como quien le lleva la carta a los Reyes. Gapón, hijo de granjeros adinerados que flirteó de joven con el anarquismo para acabar graduándose en teología, había creado la Asamblea de Trabajadores Rusos, un sindicato con trampa. Estaba impulsado por la Ojrana, la policía secreta zarista, bajo la supervisión del coronel Sergei Zubatov, y mezclaba reivindicaciones laborales con sumisión a Dios y el zar para mantenerlo todo bajo control.

Volvemos al Palacio de Invierno. El día está resultando calentito, con la ciudad en huelga, gente manifestándose y los cosacos haciendo honor a su nombre. Miles de personas consiguen llegar a las inmediaciones del Palacio de Invierno, con Gapón delante, entonando cantos religiosos y con grandes fotos de Nicolás II. Entre sus peticiones están eliminar el papel del inspector de fábrica, ese tío chungo; la creación de comités permanentes en las fábricas para mejorar las condiciones laborales; regulación de sueldos y jornada de ocho horas.

Gapón llama y pide que baje el zar a recibirlos, pero el zar no está, se ha ido a descansar de tanto ajetreo a Tsárskoye Seló, la villa de los zares, complejo residencial de asueto. El que abre la puerta es el tío del zar, el gran duque Vladimir Aleksandrovich, que aprovechando que ha llamado al ejército, ordena disparar sobre la muchedumbre. El ejército obedece y se explaya a gusto aprovechando que delante suyo no tienen a los japoneses, sino a familias desarmadas y presas del terror.

Los 200 muertos y casi millar de heridos encendieron aún más la mecha revolucionaria, provocando huelgas, revueltas campesinas y motines militares. Nicolás II puso paños calientes a los ánimos creando un parlamento con su simulacro de democracia. La componenda le duró hasta 1917. En 1917, Nicolás II abdicaba y al recibir la noticia su fiel Sergei Zubatov se pegaba un tiro. A Gueorgui Gapón lo ahorcaban ese mismo 1917 acusado de continuar vinculado a la policía secreta. Nicolás II era asesinado un año después con toda su familia. El gran duque Vladimir Aleksandrovich no llegó a ver los acontecimientos de 1917, dos semanas después del Domingo Sangriento de San Petersburgo alguien decidía ajustar cuentas y le pegaba dos tiros.



divendres, 16 de gener de 2015

Carlos Saldise Korta. 1980.

Carlos Saldise Korta, 33 años, era muy querido en su Pasajes San Juna natal. Siempre había estado vinculado a las actividades culturales que se organizaban en su zona y durante un tiempo había regentado una popular sidrería, situada en la planta baja de su casa. A menudo se le podía ver subiendo al Jaizkibel, mirando el mar desde lo alto. Dejó Pasajes San Juan para instalarse en Lezo y montar una tienda de muebles y carpintería en Rentería. Siempre que podía volvía a Pasajes San Juan para reunirse con su familia.

Nada partidario de la violencia anhelaba una Euskal Herria independiente. Simpatizaba con Herri Batasuna manteniendo discrepancias en muchos temas. Era conocido por su compromiso político, su oposición a la dictadura en los últimos años del general, su participación en las luchas obreras y formaba parte de las Gestoras pro-Amnistía. Carlos Saldise empezó a recibir mensajes anónimos y llamadas telefónicas amenazándole de muerte.

La madrugada del 16 de enero de 1980, Carlos volvía a casa en su Seat 131. Venía de cenar con sus padres y hermanos y le acompañaba un amigo. Querían seguir de copas, pero antes había decidido pasar por casa, sacar un momento a los perros y coger una chaqueta que abrigara más. Aparcaron cerca de su domicilio, en la calle Uralburu. Su amigo vio como momentos antes de entrar en el portal, se le acercaba un individuo que parecía dirigirle unas palabras, quizás preguntando por alguna calle, o pidiendo algo. Los dos entraron en el portal y al instante sonaron dos disparos, el desconocido salió corriendo y huyó a toda prisa con otro tipo que le esperaba un poco más abajo.

A Carlos Saldise le descerrajaron dos disparos en la cabeza, provocándole la muerte inmediata. El asesinato lo reivindicaron los Grupos Armados Españoles (GAE), una de las siglas que servían de paraguas a la buena comunión existente entre grupos fascistas y funcionarios de la seguridad del Estado. El multitudinario entierro de Carlos Saldise acabó con las consabidas cargas policiales. El caso quedó archivado en tres meses.


dijous, 8 de gener de 2015

Ana Teresa Barrueta Álvarez

Ana Teresa Barrueta Álvarez estaba llena de vida. Tenía 19 años. Trabajaba con niños, a los que enseñaba euskera. El 8 de enero de 1980 volvía a su casa, en la periferia de Bilbao, cargada, es de imaginar, con los propósitos para el nuevo año que recién empezaba. Nunca llegó. Encontraron su cuerpo a unos 200 metros de su hogar. Había sido violada y luego acuchillada. Para rematar su agonía la habían estrangulado con el cinturón de su abrigo. La policía nunca se tomó demasiadas molestias para investigar el caso, que parecía apuntar a grupos de ultraderecha cercanos a Fuerza Nueva y Batallón Vasco Español.

La abogada feminista Ana Ereño intentó investigar el crimen. Un día, al volver a su casa en el Casco Viejo de Bilbao, se la encontró totalmente destrozada y con una pintada en la pared del comedor: 'Marxista. Cerda. Te vamos a violar. FN'. 

Ana Ereño fue detenida en 1982 acusada de colaboración con ETA, lo que  nunca se pudo demostrar. El tiempo que pasó retenida e incomunicada en comisaría, primero en Bilbao y luego en Madrid, antes de ser puesta en libertad, pasó por las manos del comisario  Leoncio Castro López, que se desahogó a gusto a puñetazos y patadas mientras los agentes Antonio Asensio Martínez y José Paz Casas le reían las gracias. Los tres fueron condenados, 15 años después, a dos meses y un día de arresto mayor y ocho años y un día de inhabilitación. Julio Hierro y María Jesús Fanegas, instructor y secretaria del atestado policial instruido que callaron todo lo que vieron, fueron condenados a diez meses de inhabilitación.

dimarts, 6 de gener de 2015

Felipe Baz González

El Día de Reyes de 1979, Felipe Baz González, de 19 años, militante de CC.OO., hijo de una conocida familia de Portugalete, va en coche con cuatro amigos más cuando un control de la Guardia Civil entre Güeñes y Galdames les ordena el alto. Los chicos obedecen. Los agentes les ordenan bajar del vehículo y los separan. Todo a punta de fusil, así que hay nervios. Un agente vocea y amenaza con un culatazo. Felipe Baz se lleva las manos a la cabeza en un gesto instintivo que la interpretación de uno de los agentes traduce con dos disparos de Cetme a bocajarro, uno en la cabeza y otro en el pecho, que le causan la muerte en el acto. Todo se solventa con el consabido 'lamentable error involuntario'. Las armas siempre fueron un error.

dilluns, 5 de gener de 2015

Aurora Picornell

La Noche de Reyes de 1937, Aurora Picornell es sacada de la cárcel de mujeres de Mallorca por un grupo de falangistas. La llevan al convento de Montuïri, donde es salvajemente torturada antes de ser fusilada en el cementerio de Porreres, en la pared del oratorio. Aurora Picornell era mujer, feminista, fundadora del sindicato de costureras y comunista. Aún no había cumplido los 25 años. Junto a ella fueron fusiladas sus compañeras del sindicato Catalina Flaquer, Antònia y Maria Pascual Flaquer y Belarmina González Rodríguez. Al día siguiente, Día de Reyes, un mando de Falange se paseó por el barrio de Picornell mostrando el sujetador de Aurora. Era el triunfo de la barbarie y la consideración del cuerpo de la mujer como terreno de conquista y anihilación.

Aurora Picornell fue la primera mujer en militar en la Liga Laica, ocupando además un puesto en la junta. Empezó a publicar escritos en prensa a los 18 años, siempre sobre cuestiones sociales relacionadas con la mujer, organizando además el sindicato de costureras. Marchará a Valencia acompañando a su pareja, el dirigente comunista Heriberto Quiñones, que acabará en la cárcel por la represión contra los mineros asturianos en 1934. Tendrán una hija.

Aurora vuelve a Mallorca, redobla su actividad en mítines, prensa, sindicato, organización del Socorro Rojo Internacional y preparación de la candidatura del Frente Popular, y trabaja como maestra alfabetizando a los niños sin escuela del barrio del Socors de Palma.

Anunciado el golpe de Estado fascista, Aurora Picornell pide al Gobernador Civil, el escritor Antonio Espina García, del Partido Republicano Radical Socialista, que reparta armas entre sindicatos y militantes de izquierda. Espina García le responde que don't worry, que el general Goded le ha jurado fidelidad al gobierno de la República.

Al día siguiente Aurora Picornell es detenida y encarcelada, su padre y dos hermanos son asesinados, y otros dos hermanos que habían ido a Barcelona para participar en la Olimpiada Popular acaban en el exilio. Taimado y mediocre, Goded deja las Baleares en manos de los facciosos y se va en hidroavión a Barcelona para liderar la asonada, pero allí, los anarquistas y los guardas de asalto están armados y la Guardia Civil ha mantenido su palabra de fidelidad a la República, le dan para el pelo.

Aurora Picornell fue una de las 2.300 personas fusiladas en las Baleares entre el golpe de Estado y 1942, al menos de las que se tiene constancia. La represión fue brutal, primero de la mano del conde Rossi, que entraba en los pueblos al grito de 'tutti i rossi fucilati' y después del comandante Mateu Torres Bestard, ayudante personal de Franco nombrado gobernador civil. Tanto se le fue la mano que los propios compañeros de armas solicitaron su relevo. A partir de 1937 se incorpora al fusilamiento la previa del simulacro judicial y en 1939 se empiezan a reducir algo los asesinatos, ese mismo año se promulgaba la ley de responsabilidades políticas por la cual los falangistas se quedaban con los bienes y propiedades de los republicanos. Ya no hacía falta matarlos a balazos, se les mataba de hambre.


dijous, 1 de gener de 2015

Ellis Island

El 1 de enero de 1892, Ellis Island se convertía en la puerta de entrada para la inmigración europea llegada en barco a los Estados Unidos. Esa fue su función hasta 1954. Hoy, uno de cada tres norteamericanos proviene de alguno de los 12 millones de inmigrantes que llegaron a Ellis Island. A principios del siglo XX los emigrantes de tercera clase se convirtieron en un gran negocio para navieras como White Star, que reventaban precios ofreciendo barcos más grandes en los que hacinar en cubierta a miles de fugitivos de la miseria.

Por Ellis Island entraron desde la familia Trapp a Frank Capra i Bela Lugosi pasando por Lucky Luciano. Tras colas de hasta cinco horas había que superar una prueba médica, un cuestionario de 29 preguntas y llevar encima un mínimo de 25 dólares. En 1912, cuando el flujo anglo irlandés empieza a dar paso a las grandes oleadas de Europa central i del Este, el psicólogo Henry Herbert Goddard, ferviente defensor de la eugenesia, añade al proceso de ingreso en el país un test de Coeficiente Intelectual. Personas recién desembarcadas, hambrientas y atemorizadas, con escaso conocimiento del idioma, son sometidas a pruebas absurdas como completar el dibujo de una bombilla eléctrica o un fonógrafo, objetos que jamás han visto en sus países de origen. El resultado, el 80% de los inmigrantes eran débiles mentales y un aumento exponencial de las deportaciones. El Acta de Inmigración de 1924 restringió la entrada de inmigrantes pertenecientes a grupos raciales ‘indeseables’.

¡Dadme a vuestros rendidos, a vuestros pobres,
vuestras masas hacinadas anhelando respirar en libertad,
el desamparado desecho de vuestras rebosantes playas.
Enviadme a estos, los desamparados, sacudidos por las tempestades a mí.
¡Yo elevo mi faro detrás de la puerta dorada!,

reza el poema de Emma Lazarus al pie de la Estatua de la Libertad. Fuera de todo amparo quedaron como carne de deportación los retrasados mentales, los promiscuos y mujeres de dudosa reputación, los epilépticos, los portadores de enfermedades infecciosas y, lo han adivinado, los anarquistas, por sus ideas contagiosas, imagino.

Durante la Primera y Segunda Guerra Mundial, Ellis Island sirvió como centro de internamiento de ciudadanos extranjeros o americanos con familia de origen en algunos de los países enemigos. A principios de los 50, poco antes de su cierre, servirá para recluir a extranjeros en proceso de deportación por filiación comunista. Desde 1965, Ellis Island es una atracción turística, parte del Monumento Nacional que conforma la Estatua de la Libertad, ‘símbolo de la libertad y la democracia’.