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divendres, 5 de gener de 2018

Maria Zazzi. 1993.


Hoy se recuerdan los 25 años de la muerte de Maria Zazzi, italiana nacida en Coli que a los 19 años marchó a París con su hermano Luigi, militante socialista recién enviudado al morir su esposa durante el parto y perseguido por los fascistas con muy malas intenciones.

En París, frecuentando los círculos anarquistas, estableció una estrecha relación con la familia Berneri y aún más estrecha con su compañero Armando Malaguti, que había llegado a Francia en 1923 perseguido también por los fascistas. Hay estrechas relaciones que amplían el mundo. Aunque sea a raciones de exilio.

Malaguti fue expulsado de Francia y Maria le acompañó por tierras de Luxemburgo y Bélgica, recalando en Bruselas y ampliando mundo estrechando relaciones con Ascaso y Durruti. No creer en las fronteras siempre relativiza el exilio. O a saber.

Lo mismo en un sitio que en otro, Zazzi fue una militante activa, peleando por la libertad de Sacco y Vanzetti y por la de multitud de presos. Una de sus tareas era visitar a los presos anarquistas para llevarles comida, ropa y ánimos haciéndose pasar por su tía. Nunca nadie ha tenido tantos sobrinos, hasta el punto de ser conocida como tía Marie. La vida es más difícil sin una tía Marie.

La presión de la policía belga en 1932 mandó de vuelta a París a Maria y Armando, que aprovecharon para estrechar amistad con Nestor Makhno y Volin, buena gente con muy mala prensa, quizás por implicarse en revoluciones que no generan buenos dividendos personales. Makhno y Volin morirían de tuberculosis en 1934 y 1945, lejos de casa, si es que hay casa de alguien.

En agosto de 1936, Malaguti marcha al frente de Aragón alistado en la Columna Ascaso y Zazzi se instala en Barcelona para vivir la Revolución. Les llueven hostias lo mismo en vanguardia que en retaguardia y en 1937 Maria pasa a Francia y trabaja en apoyo de los voluntarios antifascistas italianos.

Acabada la guerra española, Armando Malaguti pasa por Marruecos, Argelia y Túnez camino a reunirse con Maria en París. Aún tendrán que esperar para el reencuentro, ya que los dos pasarán por los calabozos de la Gestapo sin saber nada el uno de la otra. Maria es puesta en libertad y Armando es trasladado a Alemania y de ahí entregado a las autoridades italianas que lo confinan en Ventotene.

Tras un largo camino y alguna detención, Maria Zazzi llega a las puertas de Ventotene. Hace 5 años que no se han visto y le dicen que van a ser unos cuantos más, que no hay visita posible porque no están casados. Y deciden casarse. Sí, a veces el amor casa con el matrimonio. Un resistente antifascista llamado Sandro Pertini, futuro presidente de Italia, les ayuda con la burocracia y ejerce de testigo de boda.

Los fascistas siempre han considerado eso del amor como una especia de enfermedad infecciosa a extirpar y ponen a Malaguti en cuarentena, transferido primero a Ustica y luego al campo de concentración de Renicci d'Anghiari. De allí escapará el 8 de septiembre de 1943 para volver a reunirse con Maria en Bolonia. Los dos se integrarán en las fuerzas partisanas luchando hasta la liberación.

Armando Malaguti moriría en 1955 y Maria Zazzi conviviría tiempo después con Alfonso Fantazzini, partisano libertario, convirtiendo su casa en Bolonia en un hogar abierto para todas aquellas personas que buscan un sitio para darse un respiro y continuar el camino. La casa de la tía Marie siempre estuvo llena de gente.

Fantazzino murió en 1985 y ocho años después, el 5 de enero de 1993, una anciana de 89 años, aparente fragilidad repleta de generosidad, se apagaba discretamente en un hospicio de Bolonia.

dijous, 4 de gener de 2018

Francisco Rodríguez Ledesma. 1978.


En verano de 1977 los vecinos del Cerro del Águila, barrio obrero en la periferia de Sevilla, andan revueltos por el expediente de regulación de empleo presentado por Hilaturas y Tejidos Andaluces S.A. (Hytasa), la empresa orgullo de España fundada por don Prudencio Pumar Cuartero en 1937 con la inestimable colaboración de Queipo de Llano. Hytasa había empleado en sus momentos de gloria, entre 1958 y 1962, hasta 3.000 trabajadores y ahora llevaba dos años en pérdidas.

El 8 de julio de 1977, centenares de trabajadores se concentran frente a las puertas de Hytasa para protestar por su situación. La policía no tarda en presentarse y carga. Francisco Rodríguez Ledesma, trabajador de la construcción en paro y militante de CC.OO., 54 años, está con sus vecinos de Hytasa. Un tipo con gafas de sol, vestido de civil y pistola a juego, sale de un Seat 1500 de la policía y dispara. Y dispara. Y dispara. Y dispara. Y dipara. Hasta cinco veces. Una de las balas revienta el bazo y perfora el colon de Rodríguez Ledesma, que ingresa en estado muy grave en la Residencia García Morato.

Varios testigos identifican al pistolero como funcionario del cuerpo de policía, aunque el tipo en cuestión nunca será importunado. Moraleja: nunca importunes a un tipo con pistola.

Francisco Rodríguez Ledesma será intervenido quirúrgicamente seis veces para intentar salvar su vida. Fiinalmente, el 4 de enero de 1978, hoy se cumplen 40 años, tras una nueva complicación, Rodríguez Ledesma fallece.

Un millar de trabajadores asisten a su entierro en el cementerio de San Fernando pidiendo justicia. El gobernador civil de Sevilla, José Ruiz de Gordoa, que siempre ha dado por buena la versión de disparos al aire para refrenar a una belicosa turba, promete abrir investigación y castigar a los culpables.

Ruiz de Gordoa era el gobernador civil de Navarra directamente implicado en la organización del ataque armado perpetrado por elementos fascistas, Guardia Civil  y cuerpos de seguridad del Estado en Montejurra en 1976, con resultado de dos muertes y decenas de heridos. Pues eso.

(PD. En 1980 el Gobierno incauta Hytasa para mantenerla a flote aplicando una ley de 1939 con carácter de ley de guerra. En 1984, convertida ya en empresa pública, un estudio del Instituto de Promoción Industrial de Andalucía concluye que Hytasa posee una tecnología infrautilizada, carece de una adecuada orientación productiva y soporta una gestión empresarial ineficaz. El 1990 la Comisión Europea abre expediente contra los 7.100 millones de pesetas en aportaciones públicas para mantener Hytasa a flote, que se suman a 4.200 millones aportados anteriormente, y su posterior privatización al coste simbólico de 100 millones, cuando el valor neto patrimonial de la sociedad es de 10.300 millones. Los comparadores de la ganga es un grupo controlado por Fernando Feíjoo y Pablo Recio, ex altos cargos de la Junta, que una vez hecho el negocio liquidan la empresa en 1996 dejando a 542 trabajadores en la calle y más de 15.000 millones de pesetas en deudas).

dimarts, 2 de gener de 2018

Joaquim Baldrich Forné. 2012.


Morirse el 1 de enero igual no es el mejor de los propósitos, pero cuando tu vida se ha dedicado al propósito de procurar el paso a una vida nueva, la muerte queda en anécdota. Joaquim Baldrich Forné cruzó la frontera de la vida el 1 de enero de 2012. Años antes había pasado por esas fronteras que son puntitos en los mapas a 380 vidas que así se renovaban.

Quimet Baldrich, familia de campo dedicada a la producción de aceite en el actual El Pla de Santa Maria, libertario que marchó voluntario al frente alistados en la Columna Tierra y Libertad, dos cosas que amaba. Combatió al fascismo en el frente de Aragón y en el frente de Madrid. Acabada la guerra marchó a pie de Aranjuez a Tarragona para pasar tres meses escondido en los bosques cercanos a Poblet. Las nuevas autoridades de su pueblo lo acusaban de 83 asesinatos, que por algo su victoria se escribía con V mayúscula e iban a lo grande, y siguió andando hasta Andorra.

En Andorra empezó a trabajar como agricultor, pero una vez reunido de nuevo con su compañera y necesitado de mayores ingresos se hizo contrabandista. El género introducido de matute era variado: tejidos, tabaco, piedras de mechero, perfumes o ruedas de camión que se colgaban al cuello.

Un día, bajando por la Collada de Toses, se encontró a un grupo de caminantes con problemas de orientación y viendo la angustia en sus miradas los bajó hasta Guardiola de Bergadà y los empaquetó en tren destino Barcelona. Eran huidos del fascismo y Quimet sabía bien de qué iba eso.

El gesto de Baldrich no pasó desapercibido al otro lado de la frontera y un antiguo compañero suyo de la CNT contactó para proponerle seguir su lucha contra el fascismo como pasador. Pasaba recuerdos. Cuando la gente huye de casa va cargada de recuerdos que pesan mucho y necesitan a alguien que les ayude con esa carga. Quimet Baldrich estaba allí para ayudarles con esa carga. Lo hacía por convicción, porque sabía sobre los perseguidos y por los recuerdos que siempre te acompañan lejos de casa.

Joaquim Baldrich era un engranaje más que unía Toulouse, La Massana, Manresa y el consulado británico en Barcelona. Un engranaje sencillo como una mano tendida dirigido por Antoni Forné, exiliado republicano, abogado y militante del POUM, y financiado por los servicios de inteligencia británicos. Una cadena humana formada por Antoni Forné, Joaquim Baldrich, Josep Mompel, Vicenç Conejos, Salvador Calvet y Eduard Moliné.

Forné recibía las instrucciones de recogida de los británicos, Mompel y Conejos los conducían hasta Andorra y hacían alto en el Hostal Palanques de los hermanos Molné. Baldrich o Calvet los depositaban en el consulado británico tras cruzar la frontera a pie y, por dos rutas distintas según las circunstancias, bajarse andando hasta Manresa para coger el tren hasta Barcelona. Y vuelta para un nuevo viaje.

Quimet Baldrich puso a salvo unas 380 vidas. Aviadores británicos y polacos, resistentes franceses, judíos. Nunca sufrió un percance serio, pese a estar dos veces a punto de ser descubierto, en una combinación de complicidades, discreción, intuición y suerte. Los británicos pagaban 3.000 pesetas por persona rescatada. Nadie se hizo rico. Lo necesario para ir tirando, cubrir gastos y pagar sobornos.

Baldrich mantuvo esa discreción de los valientes que nunca presumen de ello y finalizada la II Guerra Mundial, olvidado junto a sus compañeros por el gobierno británico que les había prometido ir a por Franco una vez hecha la faena, siguió dedicado al contrabando, ahorrando para comprar un camión y completar sueldo como transportista.

En 2006, frente al Hotel Palanques de La Massana, se descubrieron un monumento y una placa en memoria de aquellos pasadores de recuerdos. Baldrich en 2012 y Molné en 2013 fueron los últimos en pasar la frontera. Si pasan noche en el Hostal Palanques, por favor, ríndanles homenaje y celebren la vida como si fuera el último día.

dimecres, 27 de desembre de 2017

Juan Gerardi. 1922.


'En nuestro compromiso se encuentra la devolución de la memoria. El trabajo de búsqueda de la verdad no termina aquí, tiene que regresar a donde nació y apoyar mediante la producción de materiales, ceremonias, monumentos, etcétera, el papel de la memoria como un instrumento de reconstrucción social'.
Juan Gerardi

Hoy hubiera cumplido, quizás, 95 años de edad. Juan Gerardi Conedera, obispo guatemalteco que prestó su voz a los humillados de su país. Hijos de italianos, ordenado sacerdote en 1946, ejerció en comunidades rurales y en la periferia capitalina. Aprendió kekchí para decir la misa a los que consideraba sus iguales e impulsó radios en lenguas mayas, frunciendo los ceños de muchas familias católicas de la oligarquía blanca.

El espanto se cernió sobre el país acabando los 70 y Gerardi lo denunció desde su posición, partiédose los hábitos en la educación para formar líderes civiles conscientes de sus derechos. Los que serían asesinado en aquellos años de infamia. La Administración USA, bajo mandato presidencial de Ronald Reagan, consideraba Centroamérica su patio trasero y daba barra libre a dictaduras militares para servir mejos a las corporaciones norteamericanas y reprimir supuestas conspiraciones del comunismo internacional. El mismo Reagan que tras volver de un viaje a Honduras manifestaba sorprendido a la prensa: 'He aprendido mucho. Os sorprenderá, pero resulta que todo aquello son países distintos'.

En Guatemala las operaciones de contrainsurgencia se cebaron en las poblaciones mayas, sindicalistas y activistas por los derechos humanos. El 29 de mayo de 1978, una concentración de campesinos mayas frente al Ayuntameinto de Panzós para reclamar la propiedad de sus tierras, en manos de terratenientes y multinacionales, es disuelta por el Ejército con fuego cruzado de ametralladoras y francotiradores, dejando medio centenar de muertos, incluyendo mujeres y niños, y otro tanto de heridos graves. Juan Gerardi no se calló.

El 31 de enero de 1980, un grupo de indígenas ocupan la embajada española en Guatemala para denuniciar la represión y vejaciones que sufren sus comunidades. La policía guatemalteca toma cartas en el asunto y lo zanja quemándolos en el mismo interior de la embajada con bombas de fósforo blanco. 37 personas arden vivas mientras se impide el acceso a bomberos y cuerpos de socorro. Juan Gerardi no se calló. Igual por eso, aprovechando un viaje al Vaticano, el dictador Fernando Romeo Lucas-García le prohibió volver al país.

En marzo del 82, hay golpe de Estado a cargo de un grupo de jóvenes oficiales que se siden dispuestos a acabar con la corrupción imperante y convocar elecciones en cuanto puedan y haya plenas garantías democráticas. La corrupción les gusta tanto que la adoptan y nunca encuentran el momento para eso de las elecciones. A finales de año, presidencia ya de Efraín Ríos Montt, un batallón de élite del Ejército irrumpe en la aldea de Las Dos Erres, decapitan a machetazos a los adultos, rompen las cabezas de los niños contra rocas y troncos y tras violar a las mujeres las entierran vivas, dejando un reguero de más de 250 muertes. Juan Gerardi, que ya ha vuelto al país, no se calla. El infierno sí es de este mundo.

Juan Gerardi tuvo que esperar a 1988 para poder crear la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala, poniéndose al frente del proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica, un ingente trabajo de documentación y entrevistas que daría como resultado el informe Guatemala: nunca más, presentado el 24 de abril de 1998. Los cuatro volúmenes registran 161.500 personas asesinadas, 50.000 desaparecidas y 1.000.000 de exiliadas y refugiadas. Más del 90% de los crímenes fueron ejecutados por el Ejército y bandas paramilitares, el 90% de las víctimas eran civiles desarmados.

Dos días después de presentar el informe, mientras bajaba de su auto tras aparcar en el garaje de la parroquia, Juan Gerardi es asesinado a golpes en la cabeza con un tocho de cemento, quedando totalmente irreconocible al punto de ser identificado por su anillo episcopal.

La investigación del caso es un chiste malo, con la alteración de la escena del crimen a cargo de oficiales del Estado Mayor Presidencial, servicios de inteligencia, y testigos recibiendo amenazas en forma de llamadas telefónicas de advertencia o de paquetes bomba a domicilio. Las versiones de fiscalía no andaban a la zaga: le colgaron el muerto a un indigente, luego a un perro e incluso difamaron sobre un posible crimen pasional fruto de una supuesta homosexualidad de Gerardi.

En cambio las investigaciones de la Comisión para la Defensa de los Derechos Humanos en Centroamérica apunta a oficiales del servicio de inteligencia, encabezados por el coronel retirado Byron Lima Estrada y su hijo, el capitán Byron Lima Oliva. Esa pista es bloqueada con todas las de la ley por una comisión gubernamental constituida por el presidente Alvaro Arzú.

En 1999 toman el caso un nuevo fiscal y un nuevo juez. Intentan primar la honradez y lo pagan marchando al exilio cosidos a amenazas de muerte. Ronald Ochaeta, director de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado recibe la visita de unos individuos que le dejan de recuerdo en tocho de cemento y la amenaza de una pistola cargada sobre la sien de su hijo de cuatro años.

En el año 2000, el testimonio del miembro de los servicios de inteligencia Jorge Aguilar Martínez reafirma la implicación militar en el asesinato. En 2001 la jueza Flor de María García Villatoro ordena la detención de Byron Lima, padre e hijo, y del sargento del Estado Mayor Presidencial José Obdulio Villanueva Arévalo, acusado de ejecución extrajudicial. El fiscal Leopoldo Zeissig formaliza la acusación formal. Jueza y fiscal son hostigados por fuerzas del Estado y varios testigos deben huir al exilio, aún así se celebra el juicio. El Tribunal, ante la sorpresa general de un país sometido a la impunidad de los militares, los considera culpables de asesinato. En octubre de 2002 triquiñuelas legales revocan la sentencia y varios testigos son asesinados. Afortunadamente, en 2003 la Corte Suprema invalidaba la revocación y los tres inculpados cargaban con 30 años de prisión.

Las investigaciones continuaron porque el hilo apuntaba más allá de un coronel retirado y con serios problemas de salud. El sargento Villanueva Arévalo parecía dispuesto a tirar de ese hilo a cambio de rebajar condena. Ese mismo 2003, en un motín en la cárcel donde se encontraba, alguien lo decapitó y calló su boca para siempre.

El coronel Lima Estrada fue puesto en libertad anticipada en 2012 tras cumplir la mitad de sus 20 años de condena. Su hijo, el capitán Lima Oliva, auténtico virrey en el penal donde estaba recluido, moría baleado en el transcurso de un motín. Dicen que cada vez que calla una boca, Alvaro Arzú, ex presidente y actual alcalde de Ciudad de Guatemala, brinda con un suspiro.

dimecres, 20 de desembre de 2017

António Gonçalves Correia. 1967.


Ele levava a Liberdade               
a todo o lugar que ia.
A toda a gente que via
dizia em sinceridade
da sua ideia, a bondade.
António Pereira

Hoy se cumplen los 50 años de la muerte de António Gonçalves Correia. Murió tal como había vivido, en paz. En paz con el mundo y en guerra contra la tiranía. Era aquel hombre afable y determinado que recorría los pueblos de su Alentejo en bicicleta, visitando ferias y mercados para comprar pájaros. Luego se plantaba en medio de la plaza y los liberaba lanzando vivas a la Libertad. Los pájaros en vuelo saliendo de una jaula parecen una buena bandera.

António Gonçalves Correia, poeta, vegetariano, anarquista, pacifista, nacido en la aldea de Sao Marcos da Ataboeira, 'comunista peligroso' según los archivos policiales de la siniestra PIDE que tantas veces le detuvo con cualquier excusa. Las excusas mayormente eran sus escritos en diversas publicaciones, como por ejemplo La cuestión social, que él mismo había fundado en 1916 para defender la emancipación de la mujer, los derechos de los animales o el amor libre. Esas cosas que por lo visto te hacen peligroso.

En 1917 puso en marcha en Vale de Santiago la Comuna da Luz. Vivían de lo que cultivaban y hacían calzado con la idea de cultivar y calzar bondad, fraternidad y bien común, aunque a veces al pasar de la teoría a la práctica te pises los cordones y vayas de traspiés en porrazo. Aún perdura algo de aquella luz encendida por 15 personas en apenas 3 kilómetros de tierras compartidas.

Eran malos tiempos para la utopía. El 5 de diciembre de 1917, Sidónio Pais encabeza un golpe de Estado militar que acaba con él de presidente. En apenas un año desmantela el sistema parlamentario, impone censura de prensa y mete a 20.000 personas en la cárcel.

El 18 de noviembre de 1918 la Unión Obrera Nacional proclama la huelga general, que en general es un fracaso. En Vale de Santiago, no. Los campesinos ocupan tierras al grito de vivan los soviets y la revolución social. El Ejército no tarda en aparecer. Hay mediación entre huelguistas y autoridades para que los ocupantes de tierras las devuelvan pacíficamente a sus propietarios a cambio de no tomar medidas represivas y compensar tanta hambre atrasada de alguna manera. Los campesinos acceden y vuelven a casa. La mayoría son deportados a África, que será por tierras.

A Gonçalves Correia le culpan de haber inspirado la revuelta y es detenido y encarcelado el 29 de noviembre, mientras las fuerzas de seguridad proceden a clausurar y disolver la Comuna da Luz. Antes de acabar el año, el 14 de diciembre, José Júlio da Costa, el hombre que había mediado con toda su buena fe entre campesinos huelguistas y autoridades militares, se va a la Estación de Rossio y le pega cuatro tiros a Sidónio Pais, que deja de ser presidente ipso facto.

En 1926, mientras unos proclaman el Estado Novo, Gonçalves Correia crea la
Comuna Clarão en Albarraque, dedicada a la floricultura y la horticultura. Y a respirar, que la dictadura implantada es el asma de las aspiraciones populares. Comuna Clarão será un punto de encuentro de opositores al Régimen y refugio de perseguidos. Gonçalves Correia vio con cierta tristeza como su nuevo proyecto de pequeño paraíso, su terra de fraternidade, desaparecía a principio de los años 30 por desavenencias internas.

António Gonçalves Correia siguió viviendo. Hasta los 81 años. Aún vive, dicen, en cada niño que desvía su trayecto sobre la marcha para no pisar a una hormiga. Aún vive, por ejemplo, en las páginas de la biografía A Revolução é a minha namorada escrita por Alberto Franco.

dijous, 14 de desembre de 2017

Pedro Álvarez. 1992.


La noche del 15 de diciembre de 1992, mañana se cumplen 25 años, el joven Pedro Álvarez, 20 años, familia humilde de La Verneda, empleado como reponedor en Carrefour, acompaña a su novia Yolanda, que seguro le desnuda con siete razones, hasta su casa en la avenida de Catalunya en L'Hospitalet. Llevan cuatro años juntos, se acercan las Navidades y el futuro parece algo tan real como los besos que se dan.

Cuando Pedro da media vuelta y enfila el camino de vuelta a casa de sus padres, un Opel Vectra blanco pasa a toda velocidad y casi se lleva por delante a Yolanda, que le suelta improperios. El conductor frena en seco, baja del vehículo, discute con la muchacha y la tira al suelo de un guantazo. Pedro vuelve a toda prisa sobre sus pasos para interceder, que ya bastantes hostias da un sueldo escaso. Discuten. El conductor iracundo ya viene caliente por un rifirrafe que acaba de tener con un guardia de seguridad del Hospital de Bellvitge. Y para desahogarse saca una pistola y le pega tres tiros a Pedro, uno en la cabeza. Pedro Álvarez ingresa cadáver en el hospital.

Todas las pruebas llevan a la detención de un tal José Manuel S.F. Resulta que el tal José Manuel S.F. es policía nacional, adscrito a la Brigada de Protección Ciudadana, y todas las pruebas (identificación por Yolanda, es propietario de un Opel Vectra blanco, las pruebas balísticas coinciden con las de las armas utilizadas por las fuerzas de seguridad del Estado) dejan de ser concluyentes. José Manuel S.F. es inmediatamente puesto en libertad y todo atisbo de investigación se va al garete. Desde medios policiales se insinúa que Pedro Álvarez igual andaba metido en asuntos de drogas y luego pasa lo que pasa.

La supuesta investigación, que lleva a cabo la propia policía nacional, obvia pruebas y se salta procedimientos. La titular del Juzgado de Instrucción numero 5 de L’Hospitalet, María José Magaldi, hermana de la actual fiscal jefe de Barcelona, Ana Magaldi, da carpetazo al asunto. María José Magaldi fue ascendida a la Audiencia Provincial de Barcelona, de la que fue presidente su cuñado Javier Béjar García.

Juan José Álvarez, el padre de Pedro, ha dedicado la tristeza de los años sin su hijo a pedir justicia y evitar que el caso caiga en el olvido. El calvario empezó la misma madrugada en que le comunicaban que Pedro estaba ingresado grave en Bellvitge. Nadie acompañó a la familia al hospital. Tuvieron que cruzar Barcelona en coche a toda angustia, incluso les cayó una multa por exceso de velocidad. Y desde entonces un topar continuo en el muro de las instituciones, ahí donde te lapidan a cantos de indeferencia.

El director de cine Pedro Costa intentó abordar el caso Pedro Álvarez en el programa de investigación Al filo de la ley que presentaba Rosa María Mateo en Antena 3, allá por el año 1993. El reportaje ya estaba hecho y a punto de emisión cuando una serie de llamadas obligaron a dejarlo en el congelador.

El caso, tras ser reabierto y vuelto a cerrar por la Audiencia en 2000, puede prescribir en cualquier momento. No prescribe en cambio la Plataforma Pedro Álvarez y su denuncia de la impunidad y los abusos de poder. En ese caminar, mañana, como cada año desde hace ya demasiado tiempo, a las 11 horas habrá flores en la sonrisa de Pedro y a las 20 horas un paseo a su lado por Barcelona.

dimecres, 13 de desembre de 2017

Amparo López Jeán. 1942.


Aunque somos reclusas / y no lo deben olvidar / no cometimos falta / pues no ofendemos la verdad. / Ellos se venden al traidor / y no se paran a pensar/ que en la vida todo cambia / y esto tiene que cambiar.

Se cumplen 75 años de la muerte de Rita Amparo López Jeán, en el exilio, el cuerpo derrotado de cansancio y tristeza. Había nacido en Culleredo. Allí su madre ejercía de maestra. Su madre, Adela Cruz Ramona Jeán Toca, tenía sangre aristocrática francesa. Se la traía al pairo y había dejado el de Jeán original en un simple Jeán. Su padre, Sabino María López Núñez, era abogado y secretario del concello de Santa María de Oza.

Para escándalo de las buenas familias de A Coruña en casa de los López Jeán se hablaba en gallego y así fue educada Amparo. Y ya puesta a cabalgar sobre el escándalo aquella niña de familia bien cabalgaba caballos a pelo por el campo. Acompañó a su madre viuda en su traslado docente a A Coruña y se convirtió en la primera mujer bachiller de la ciudad, además de estudiar música y pintura. Se convirtió en maestra como su madre y venga que dale con el escándalo al juntarse sin casarse con el escritor y periodista César Alvajar Diéguez, para más inri masón republicano.

Amparo y César acabaron casándose para que el escándalo no pisoteará a los hijos e hijas por venir, que estamos en Galicia y 1918. Nacerán Ana María, Javier, Amparo, María Teresa y Agustín, que morirá a los pocos meses.

Amparo López Jeán es una de las fundadoras en 1933 de la Agrupación Republicana Femenina de A Coruña y en 1935 se convierte en la primera mujer que milita en el Partido Galeguista. La Agrupación Republicana promueve la paz, la fraternidad, la justicia social y la democracia, con especial atención a los derechos de las mujeres, a las que se destinan un sinfín de actividades para llevarlas a un primer plano de la vida pública.

La familia Alvajar López se separó cuando en 1936 nombraron a César gobernador civil en Soria. Ya no volverían a estar todos juntos. Ana María y Javier se quedaron en A Coruña y el resto se trasladó a Soria. Tras el golpe de Estado fascista de julio del 36, Ana María, primer violín de la Orquesta Sinfónica de A Coruña y empleada en el Ayuntamiento, fue depurada. Javier fue reclutado en el bando nacional y desertó para cruzar al bando republicano. No lo consiguió y vivió escondido por las aldeas.

Amparo López y César Alvajar, con sus hijas Amparo y Teresa, huyeron a Madrid, de ahí viajaron a Valencia y acabaron en Barcelona. En Valencia la Amparo hija se casa con el escritor Arturo Cuadrado y Amparo madre vuelve a ejercer de maestra. En Barcelona, Amparo López Jeán colabora en los comités de ayuda a los soldados gallegos y se encarga del cuidado de grupos de niños y niñas refugiados hasta que ella misma debe cruzar la frontera francesa con los restos de su familia.

Amparo López fue internada en Argelès y su esposo César desplazado a Normandía. Amparo Alvajar y su marido Arturo Cuadrado partieron al exilio argentino, y ella, traductora y escritora, vivió en varios países europeos como representante de la ONU hasta su muerte en Portugal. María Teresa no pudo pasar la frontera y volvió a A Coruña disfrazada de soldado con el capote que le prestó un soldado gallego al que le dio lástima aquella muchacha de 17 años que estaba en los huesos. En A Coruña fue denunciada y encarcelada durante cinco meses, uno de ellos en el calabozo por cantar una canción con la música de la Joven Guardia Roja a la que unieron sus voces otras reclusas. Javier seguía escondido para evitar la represión.

César Alvajar consiguió sacar a Amparo de campos de concentración y se instalaron en Normandía, trabajando en una fábrica textil. En 1940, Ana María y María Teresa consiguen escapar a Francia y un 14 de abril se produce el reencuentro familiar. La felicidad dura poco, por eso es mayúscula, y la ocupación alemana los empuja hasta Montauban. A los 57 años de edad, cansada y cargada de morriña, Amparo López Jeán deja de respirar el 12 de noviembre de 1942. Lo seguirán haciendo sus hijas y su hijo.

Ana María publicó un libro de poesía y una parte de sus memorias, Soltando lastre. Javier fue alcalde socialista de Carral en 1983. María Teresa mantiene la memoria viva de su familia, y cuando puede se arranca a cantar aquellas estrofas que le costaron un mes adicional de calabozo.

Los restos de Amparo López Jeán fueron trasladado primero a París para reposar el lado de su marido, muerto también en el exilio, y finalmente, en 2006, fueron llevados al cementerio de San Amaro, A Coruña, frente al mar de su Galicia. El concello de Culleredo le puso su nombre a una calle. A veces, algunas veces, la memoria de las calles nos habla de quienes somos, ¿eh, Mariano?...en la vida todo cambia y esto tiene que cambiar...